¿Qué tal si aprendizaje es peregrinaje?

¿Alguna vez has conocido a un peregrino o un viajero que recorre una ruta con un propósito específico? Por ejemplo, visitando un lugar sagrado, pagando una promesa o llegando a la cima de una montaña. Recuerdo haber realizado algunos viajes de este tipo, cargando varios días mi mochila —con una carpa y alimentos— por el camino Inca para llegar a la puerta del Sol de Machu Picchu  o haber ido a Paucartambo para la fiesta del Carmen y hasta transitar una parte del famoso Camino de Santiago. Estos viajes estaban llenos de desafíos y, al final, la llegada se convertía en una celebración, es decir, en un gran aprendizaje.

Observa los pasos propuestos en el siguiente video.

https://www.youtube.com/watch?v=Z2XuI6Wo53s

Este nuevo post de Qué tal si… está inspirado en la metáfora del peregrino. Imagino que un estudiante es como un peregrino que transita un sendero con un propósito determinado, y que va sorteando desafíos en su camino de aprendizaje. Para mantener la motivación del peregrino —del estudiante— necesitamos crear desafíos con experiencias de aprendizaje auténticas. Por ello, en este post nos concentraremos en cómo diseñar tareas auténticas para que, al final del peregrinaje, logremos aprendizajes duraderos.

¿Qué es una tarea auténtica?

Grant Wiggins (2004) la describe como una actividad genuina caracterizada por reproducir los modos en los que las personas utilizan el conocimiento en circunstancias reales. Por lo tanto, son situaciones de aprendizaje que están conectadas con la realidad o el contexto del estudiante. En ese sentido, una tarea auténtica:

  • es creíble y plausible, es decir, involucra al estudiante en un rol y un escenario;
  • tiene un propósito definido coherente con la(s) competencia(s) que busca desarrollar;
  • propone un grado de dificultad proporcional a un logro de aprendizaje;
  • desafía el intelecto, la creatividad, las habilidades físicas, emocionales y sociales; y
  • requiere poner en práctica habilidades de trabajo autónomo y cooperativo.

Una tarea auténtica puede desarrollarse en una sesión o durante varias sesiones (días de clase), parte de las cuales pueden consistir en clases magistrales o de instrucción directa, pero también en actividades de indagación, debate y creación, tanto de manera autónoma como cooperativa.

Para saber si las tareas lograron los aprendizajes esperados es importante conectar el diseño con la evaluación. Por eso, la otra cara de la moneda de una tarea auténtica es una evaluación auténtica.

¿Qué es una evaluación auténtica?

«El objetivo de la evaluación consiste en averiguar el grado de aprendizaje adquirido en cada uno de los distintos contenidos de aprendizaje que configuran la competencia, pero con relación a una situación que otorgue sentido y funcionalidad a los contenidos y a las actividades de evaluación».Zabala y Arnau (2008, p. 7).

El corazón de una evaluación auténtica es la creación de una situación en donde se puedan testear desempeños reales, los cuales hagan que los estudiantes apliquen sus conocimientos en situaciones concretas, con propósitos genuinos, para una audiencia y contextos variados. Entonces, el contexto de la evaluación hace posible que la actividad del estudiante sea auténtica. 

Se puede diseñar a partir de una noticia de actualidad, un conflicto, un caso o una problemática que muestre la realidad en su complejidad y exija que el estudiante intervenga para comprender o resolver el problema o caso.  Además, se pretende que este sea competente para actuar integrando conocimientos, habilidades y actitudes en realidades más o menos cercanas a la propia y, que luego, sean capaces de transferir estos aprendizajes a diferentes contextos.

La situación de evaluación es una especie de «paraguas» bajo el cual cada estudiante se sumerge para construir sus aprendizajes. A lo largo del peregrinaje del estudiante, a través de diferentes situaciones o tareas desafiantes, es importante recolectar evidencias del proceso para realizar una evaluación formativa. Desde el enfoque del Diseño para la comprensión (McTighe y Wiggins, 2004) se considera que existen diferentes maneras de evaluar al estudiante en un continuum de tareas, que van desde situaciones más cotidianas y espontáneas, como un diálogo informal, hasta situaciones que se prolongan en varias semanas; por ejemplo, las tareas de desempeño, como el caso de un proyecto.

Figura 1. Tipos de tareas

Lea Sulmont (2022). Adaptado de McTighe y Wiggins (2004).

A continuación, describimos sus características:

  • Observaciones y diálogos informales. Suceden, normalmente, de manera natural en el propio proceso de aprendizaje, cuando el profesor formula una pregunta para reconocer si un estudiante comprende una idea, o conocer cómo se siente frente a una tarea. También pueden ser observaciones sobre cómo juega un niño, una discusión entre pares, un estado de ánimo, etc. Estas evaluaciones informales son una fuente de retroalimentación tanto para el docente como para el estudiante y, por lo general, no tienen una calificación específica. La información obtenida es valiosa para entender el proceso de cada estudiante y del grupo, y se recomienda utilizar un instrumento como un anecdotario, bitácora o registro de observación para anotarlo.
  • Debates, pruebas objetivas y test online. Son formatos tradicionales de evaluación que se centran en ítems específicos. Se usan para evaluar conocimientos factuales, conceptos o habilidades discretas. Se construyen con preguntas objetivas de opciones múltiples, verdadero / falso, correspondencia o con respuestas que requieren de un texto breve. Cada respuesta tiene un puntaje asignado y su calificación suele ser sencilla. Cuando se utilizan aplicaciones digitales, la retroalimentación puede ser automática. Este tipo de tareas son relevantes para verificar la comprensión de manera ágil y en una metodología como el aula invertida.
  • Tareas académicas. Se trata de problemas o preguntas abiertas, las cuales demandan que el estudiante aplique su sentido crítico, no conocimientos o habilidades discretas, para elaborar una respuesta, producto o desempeño. Involucran habilidades cognitivas de orden superior (Taxonomía de Bloom): análisis, síntesis, creación y evaluación. Este tipo de tareas responden a lo planificado en la escuela o tienen una finalidad de certificación. Se evalúan con rúbricas o instrumentos que permitan asignar puntajes de acuerdo con criterios y estándares de desempeño.
  • Tareas de desempeño. Proponen desafíos vinculados con la realidad o que confrontan al estudiante a situaciones complejas. Suelen tener una duración variable, pueden ser retos cortos o proyectos de mediana duración que requieren de más de un producto y desempeños. Se diferencian de una tarea académica porque buscan que el estudiante se sitúe en las condiciones de un contexto real o simulado, con personajes y roles, de manera que experimente, por ejemplo, situaciones inesperadas o de incertidumbre. No existe una única manera de resolver estas tareas; por lo tanto, el estudiante puede explorar individual y colectivamente diversas estrategias para resolverlas. Se evalúan con rúbricas o instrumentos que permitan asignar puntajes, de acuerdo con criterios y estándares de desempeño. También, involucran la participación de diferentes agentes en el proceso de evaluación.

Al momento de diseñar, los docentes podemos combinar o realizar un mix de tareas pertinentes y relevantes, creando un recorrido para el estudiante:

Figura 2. Mix de tareas

Lea Sulmont (2022).

Luego de definir el mix de los tipos de evaluación se eligen diversas técnicas o instrumentos que permitan recoger las evidencias de aprendizaje suficientes y valorarlas. En un siguiente post, abordaremos ese tema.

Ahora, te invito a compartir con la comunidad de Educared tu experiencia y tus sugerencias para la creación de tareas auténticas que puedan realizar tus estudiantes, en función al contexto donde intervienes.

 Para conocer más:

Observa el Webinar organizado por la Dirección de Formación Inicial Docente del Minedu (2021).

Exposición de Graciela Loureiro (Uruguay) desde el minuto 10:00 hasta 1:12:00.

Sobre el lugar: 

Santo Domingo de la Calzada, La Rioja (España). Ubicación

Grabación y edición: Lea Sulmont

Música original: Adriel Calvelo

2023

Referencias:

McTighe, J. y Wiggins, G. (2004). Understanding by Design. ASCD.

Zabala, A.  y Arnau. L. (2008). IDEA CLAVE 11. Evaluar competencias es evaluar procesos en la resolución de situaciones problema. En: 11 ideas clave: cómo aprender y enseñar competencias. Ed. Graó, 4.a reimpresión, 2008. Barcelona, España. ISBN: 978-84-7827-500-7.

¿Qué tal si aprendizaje es peregrinaje?

Autor: Lea Sulmont Publicado: febrero 3, 2023

¿Alguna vez has conocido a un peregrino o un viajero que recorre una ruta con un propósito específico? Por ejemplo, visitando un lugar sagrado, pagando una promesa o llegando a la cima de una montaña. Recuerdo haber realizado algunos viajes de este tipo, cargando varios días mi mochila —con una carpa y alimentos— por el camino Inca para llegar a la puerta del Sol de Machu Picchu  o haber ido a Paucartambo para la fiesta del Carmen y hasta transitar una parte del famoso Camino de Santiago. Estos viajes estaban llenos de desafíos y, al final, la llegada se convertía en una celebración, es decir, en un gran aprendizaje.

Observa los pasos propuestos en el siguiente video.

Este nuevo post de Qué tal si… está inspirado en la metáfora del peregrino. Imagino que un estudiante es como un peregrino que transita un sendero con un propósito determinado, y que va sorteando desafíos en su camino de aprendizaje. Para mantener la motivación del peregrino —del estudiante— necesitamos crear desafíos con experiencias de aprendizaje auténticas. Por ello, en este post nos concentraremos en cómo diseñar tareas auténticas para que, al final del peregrinaje, logremos aprendizajes duraderos.

¿Qué es una tarea auténtica?

Grant Wiggins (2004) la describe como una actividad genuina caracterizada por reproducir los modos en los que las personas utilizan el conocimiento en circunstancias reales. Por lo tanto, son situaciones de aprendizaje que están conectadas con la realidad o el contexto del estudiante. En ese sentido, una tarea auténtica:

  • es creíble y plausible, es decir, involucra al estudiante en un rol y un escenario;
  • tiene un propósito definido coherente con la(s) competencia(s) que busca desarrollar;
  • propone un grado de dificultad proporcional a un logro de aprendizaje;
  • desafía el intelecto, la creatividad, las habilidades físicas, emocionales y sociales; y
  • requiere poner en práctica habilidades de trabajo autónomo y cooperativo.

Una tarea auténtica puede desarrollarse en una sesión o durante varias sesiones (días de clase), parte de las cuales pueden consistir en clases magistrales o de instrucción directa, pero también en actividades de indagación, debate y creación, tanto de manera autónoma como cooperativa.

Para saber si las tareas lograron los aprendizajes esperados es importante conectar el diseño con la evaluación. Por eso, la otra cara de la moneda de una tarea auténtica es una evaluación auténtica.

¿Qué es una evaluación auténtica?

«El objetivo de la evaluación consiste en averiguar el grado de aprendizaje adquirido en cada uno de los distintos contenidos de aprendizaje que configuran la competencia, pero con relación a una situación que otorgue sentido y funcionalidad a los contenidos y a las actividades de evaluación».Zabala y Arnau (2008, p. 7).

El corazón de una evaluación auténtica es la creación de una situación en donde se puedan testear desempeños reales, los cuales hagan que los estudiantes apliquen sus conocimientos en situaciones concretas, con propósitos genuinos, para una audiencia y contextos variados. Entonces, el contexto de la evaluación hace posible que la actividad del estudiante sea auténtica. 

Se puede diseñar a partir de una noticia de actualidad, un conflicto, un caso o una problemática que muestre la realidad en su complejidad y exija que el estudiante intervenga para comprender o resolver el problema o caso.  Además, se pretende que este sea competente para actuar integrando conocimientos, habilidades y actitudes en realidades más o menos cercanas a la propia y, que luego, sean capaces de transferir estos aprendizajes a diferentes contextos.

La situación de evaluación es una especie de «paraguas» bajo el cual cada estudiante se sumerge para construir sus aprendizajes. A lo largo del peregrinaje del estudiante, a través de diferentes situaciones o tareas desafiantes, es importante recolectar evidencias del proceso para realizar una evaluación formativa. Desde el enfoque del Diseño para la comprensión (McTighe y Wiggins, 2004) se considera que existen diferentes maneras de evaluar al estudiante en un continuum de tareas, que van desde situaciones más cotidianas y espontáneas, como un diálogo informal, hasta situaciones que se prolongan en varias semanas; por ejemplo, las tareas de desempeño, como el caso de un proyecto.

Figura 1. Tipos de tareas

Lea Sulmont (2022). Adaptado de McTighe y Wiggins (2004).

A continuación, describimos sus características:

  • Observaciones y diálogos informales. Suceden, normalmente, de manera natural en el propio proceso de aprendizaje, cuando el profesor formula una pregunta para reconocer si un estudiante comprende una idea, o conocer cómo se siente frente a una tarea. También pueden ser observaciones sobre cómo juega un niño, una discusión entre pares, un estado de ánimo, etc. Estas evaluaciones informales son una fuente de retroalimentación tanto para el docente como para el estudiante y, por lo general, no tienen una calificación específica. La información obtenida es valiosa para entender el proceso de cada estudiante y del grupo, y se recomienda utilizar un instrumento como un anecdotario, bitácora o registro de observación para anotarlo.
  • Debates, pruebas objetivas y test online. Son formatos tradicionales de evaluación que se centran en ítems específicos. Se usan para evaluar conocimientos factuales, conceptos o habilidades discretas. Se construyen con preguntas objetivas de opciones múltiples, verdadero / falso, correspondencia o con respuestas que requieren de un texto breve. Cada respuesta tiene un puntaje asignado y su calificación suele ser sencilla. Cuando se utilizan aplicaciones digitales, la retroalimentación puede ser automática. Este tipo de tareas son relevantes para verificar la comprensión de manera ágil y en una metodología como el aula invertida.
  • Tareas académicas. Se trata de problemas o preguntas abiertas, las cuales demandan que el estudiante aplique su sentido crítico, no conocimientos o habilidades discretas, para elaborar una respuesta, producto o desempeño. Involucran habilidades cognitivas de orden superior (Taxonomía de Bloom): análisis, síntesis, creación y evaluación. Este tipo de tareas responden a lo planificado en la escuela o tienen una finalidad de certificación. Se evalúan con rúbricas o instrumentos que permitan asignar puntajes de acuerdo con criterios y estándares de desempeño.
  • Tareas de desempeño. Proponen desafíos vinculados con la realidad o que confrontan al estudiante a situaciones complejas. Suelen tener una duración variable, pueden ser retos cortos o proyectos de mediana duración que requieren de más de un producto y desempeños. Se diferencian de una tarea académica porque buscan que el estudiante se sitúe en las condiciones de un contexto real o simulado, con personajes y roles, de manera que experimente, por ejemplo, situaciones inesperadas o de incertidumbre. No existe una única manera de resolver estas tareas; por lo tanto, el estudiante puede explorar individual y colectivamente diversas estrategias para resolverlas. Se evalúan con rúbricas o instrumentos que permitan asignar puntajes, de acuerdo con criterios y estándares de desempeño. También, involucran la participación de diferentes agentes en el proceso de evaluación.

Al momento de diseñar, los docentes podemos combinar o realizar un mix de tareas pertinentes y relevantes, creando un recorrido para el estudiante:

Figura 2. Mix de tareas

Lea Sulmont (2022).

Luego de definir el mix de los tipos de evaluación se eligen diversas técnicas o instrumentos que permitan recoger las evidencias de aprendizaje suficientes y valorarlas. En un siguiente post, abordaremos ese tema.

Ahora, te invito a compartir con la comunidad de Educared tu experiencia y tus sugerencias para la creación de tareas auténticas que puedan realizar tus estudiantes, en función al contexto donde intervienes.

 Para conocer más:

Observa el Webinar organizado por la Dirección de Formación Inicial Docente del Minedu (2021).

Exposición de Graciela Loureiro (Uruguay) desde el minuto 10:00 hasta 1:12:00.

Sobre el lugar: 

Santo Domingo de la Calzada, La Rioja (España). Ubicación

Grabación y edición: Lea Sulmont

Música original: Adriel Calvelo

2023

Referencias:

McTighe, J. y Wiggins, G. (2004). Understanding by Design. ASCD.

Zabala, A.  y Arnau. L. (2008). IDEA CLAVE 11. Evaluar competencias es evaluar procesos en la resolución de situaciones problema. En: 11 ideas clave: cómo aprender y enseñar competencias. Ed. Graó, 4.a reimpresión, 2008. Barcelona, España. ISBN: 978-84-7827-500-7.

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