Se acerca el inicio de clases

Autor: Hugo Diaz

El 15 de marzo retornan a clases alrededor de 10 millones de estudiantes. Al igual que el 2020, se trata de un año especial, pues muchas instituciones educativas no tienen seguridad respecto a cuándo se podrá regresar a la educación presencial y bajo qué condiciones. Se sabe que se deben cumplir una serie de protocolos sanitarios; lo que no se sabe es cuánto cambiará la vida y funcionamiento de la institución, si los estudiantes podrán ir todos los días a clase, si el equipo de personal con que se venía trabajando antes de la pandemia debería el mismo o debe reforzarse, y si los contenidos y competencias que se venían aprendiendo requieren ser ajustados o priorizados. En fin, son varios los cambios que podrían darse con ese retorno a la educación presencial.

Pero, ¿a qué cantidad de estudiantes podría beneficiar el retorno a la educación presencial? Dependerá principalmente de dos factores: de la cobertura en términos de contagios que vaya mostrando la pandemia y de si el local escolar está preparado para cumplir con las medidas de protección sanitaria que se han establecido. Recordemos que la decisión de retornar a la presencialidad se adopta en el nivel local con participación de las familias y cumpliendo los protocolos mencionados, lo que serán verificados por las direcciones regionales de educación y de la UGEL. 

Según el ministro Cuenca, casi al finalizar febrero, únicamente el 19% de las instituciones educativas de educación básica estarían en condiciones de regresar a la presencialidad; todas ellas ubicadas en zonas rurales. Si se tiene en cuenta que el tamaño de la matrícula de las instituciones rurales es más pequeño que el de las urbanas, es posible que en cantidad de estudiantes, lo que puedan retornar a las escuelas a partir del 15 de abril no superen el 10%. Después dependerá mucho del proceso de vacunación de la población y de que se logre un mayor control del comportamiento de la pandemia. 

Por lo tanto, la gran mayoría de estudiantes seguirá por unos meses más -o posiblemente por todo el año- recibiendo clases vía educación remota, a través de la web, la televisión o la radio. El año pasado fue un año donde este modelo de enseñanza tuvo que implantarse de manera imprevista y de emergencia. Es la razón por la que pedagógicamente el modelo tuvo limitaciones importantes que afectaron el nivel de aprendizajes de los estudiantes. Se espera que este año, muchas de esas limitaciones puedan corregirse, sobre todo tratándose de estudiantes que siguen sus clases por televisión o por radio. Es indispensable que mejoren la calidad de los materiales que se utilicen, los canales y frecuencia de comunicación entre los estudiantes y los docentes, que las emisiones se complementen con la disponibilidad de textos y otros materiales impresos, que no se descuide la capacitación de los padres para facilitar su apoyo a sus hijos y tampoco la capacitación del estudiante para tener una mayor autonomía de aprendizaje y le sea más fácil aprender solo. 

La experiencia internacional nos ha dejado varias enseñanzas. Una de las más importantes tiene que ver con el rol que deben jugar la administración central y regional. Teniendo en cuenta que los contextos locales, incluso de cada aula son muy distintos, de un lugar a otro, es indispensable una administración flexible, más orientadora que detallista en sus normas y exigencias, que deje trabajar y confíe en la capacidad que tienen docentes y estudiantes. Existen ya quejas de profesores en el sentido que la administración empieza a asfixiarlos con pedidos de información para el inicio del año escolar, lo que les resta mucho tiempo para pensar en las estrategias que requieren para trabajar con sus estudiantes. La administración tiene que hacer un esfuerzo de simplificación de procesos y priorizar el esfuerzo de los docentes en aquello que es la finalidad del sistema: que los estudiantes aprendan. 

Precisamente esa es otra de las lecciones clave que ha dejado la pandemia. Al parecer el factor más importante que podría impactar positivamente en el funcionamiento de un sistema educativo más eficiente es la capacidad de innovación que puedan desarrollar docentes y estudiantes. Los primeros, en una renovación de metodologías encaminadas a la personalización y al trabajo por proyectos. Los estudiantes, haciendo y el despliegue de su creatividad, investigando, proponiendo y a la vez aprendiendo a partir de un plan de estudios que le facilite la integración de contenidos y áreas. En el mundo hay innumerables muestras de creatividad de docentes y estudiantes, las cuales no necesariamente implican contar con tecnologías digitales. En el Perú también las hay pero no en la escala que se necesita. Recordemos que para innovar no es necesario disponer de las tecnologías digitales; también es posible hacerlo aprovechando recursos convencionales.

El desafío está planteado. Muchos éxitos a los docentes, estudiantes y padres de familia en este nuevo año escolar.

Escribe un comentario

  • Comentarios: 0
  • Valoraciones: 0
       

 

Publicaciones relacionadas

Cartilla para familias de estudiantes con Trastorn ...

Desde Educared, queremos compartir a las familias una guía muy útil elaborada por el Ministerio de Educación en alian ...

Educación más allá del aula: ¿Cómo atender a ...

Educación más allá del aula es un conjunto de conversatorios online organizado por Fundación Telefónica y Educared ...

Educared se une al portal “Aprendo en Casa” de ...

A través de Fundación Telefónica/Movistar y “la Caixa” Foundation se ha puesto a disposición del Ministerio de E ...