Proyecto Educativo Nacional y Autonomía institucional

El reclamo a una mayor autonomía de las instituciones educativas no es reciente Es una lucha que tiene varias décadas; más aún en un país de realidades tan diversas como el Perú. La pandemia ha sido la ocasión para ratificar esta aspiración, de la cual, hablando con franqueza, poco se ha avanzado.

El Proyecto Educativo Nacional ratifica esa aspiración demandando que todas las instituciones educativas operen con autonomía, de manera articulada, descentralizada, moderna, flexible, libre de violencia, segregación y discriminación. Con una supervisión estatal independiente de los supervisados y que asegure el derecho de las personas a una educación de calidad. 

No cabe duda que para hacer efectiva una mayor autonomia necesitamos una transformación sustantiva del proceso de toma de decisiones, lo que implica:

  1. Cambiar concepciones y actitudes en relación a cómo se gestióna un sistema educativo que podemos considerarlo como la empresa más grande del país.
  2. Una revisión de las estrategias normativas, de políticas de recolección y uso de la información. Dicha revisión requiere sustentarse en un principio de confianza, de convencerse de la potencialidad creativa de las instituciones educativas y sus comunidades docentes y de padres de familia. 
  3. En la medida de lo posible, avanzar en decisiones que vayan de abajo hacia arriba y no al revés.

Ciertamente que la autonomía no se logra de la noche a la mañana ni es posible generalizarla de la misma manera en todas las instituciones educativas. 

  • Así como una educación con igualdad de oportunidades no significa dar a todos la misma educación sino ofrecerla en función de su contexto, necesidades y aspiraciones, en materia de autonomía, habrá algunas instituciones educativas que podrán hacerlo más rápido que otras; hay otras que dependiendo de sus fortalezas pdrán hacerlo en determinados campos. 
  • Lo importante es avanzar. Invertir en el desarrollo de capacidades para que las instituciones educativas puedan hacer ejercicio efectivo, justo y en beneficio de la educación peruana.
  • Para ello se requiere fortalecer la supervisión y formar personal altamente especializado para esa tarea. No deberiamos escuchar la queja de algunos profesores que señalan que quienes llegan de acompañantes no tienen mucho que aportar a lo que hace el docente. Ellos necesitan ser valorados y apreciados por sus competencias profesionales. Para ello hay que invertir en calificarlos. 
  • Asimismo, estimular la innovación y creatividad. No matarla ni sancionarla, como ha sucedido en algunas ocasiones. No debe repetirse el comentario de algunos profesores, ganadores de concursos de innovación que cuando se ls pregunta cómo hicieron para innovar contestan: porque la Ugel estaba lejos.   

El desafío está planteado por el Proyecto Educativo Nacional. Además, la pandemia ha sido la mejor demostración de que las instituciones educativas necesitan más capacidad de decisiones y menos regulaciones y pedidos de información. Como se dice popularmente, ahora la pelota está en manos del Ministerio de Educación y las regiones de educación. 

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