Novedades de la Encuesta Nacional de Docentes 2020

Hace pocos días el Ministerio de Educación puso a disposición de los interesados los resultados de la Encuesta Nacional de Docentes (ENDO) del año 2020. Se aplica cada dos años y, por haber sido un año muy especial, se recogen datos muy interesantes sobre diversos temas, entre ellos, opiniones de los docentes de la educación básica regular que trabajan para el Estado sobre la manera en que enfrentan la emergencia sanitaria.

Profesión con más mujeres y exceso de contratados. La ENDO 2020 ratifica algunos indicadores de las ENDO previas. Así, por ejemplo, reitera que la profesión docente en las escuelas estatales sigue teniendo más mujeres que varones (63% vs 37%) y que los contratados son todavía el 43% del total de docentes, cifra todavía excesiva, sobre todo en el área rural, donde el 53% de los docentes son contratados. Ello da idea de su alta rotación y de las implicancias en el funcionamiento de las instituciones educativas. Incide en la continuidad de las acciones incluidas en el proyecto educativo institucional, en el clima institucional, en los esfuerzos de capacitación, hasta en la propia formación de los niños en sus primeros años de escolaridad. 

Menos docentes con doble ocupación. Donde se encuentra un descenso de casi 9%, comparado con los resultados de la ENDO 2018, es en la cantidad de docentes con una ocupación adicional, muy posiblemente explicado por la decisión de cerrar escuelas durante todo el año y la disminución de la matrícula de la educación privada el 2020. Según las estadísticas de la web Escale, entre los años 2019 y 2020 los docentes de la educación básica regular del sector estatal se incrementaron en 11,528, cambio en el sector no estatal muchos se quedaron sin trabajo al haber disminuido el universo de docentes en 16,172. La matrícula privada había decrecido en 172 mil estudiantes, mientras la estatal aumentó en 323 mil.

Concentración de docentes en tres primeras escalas de la carrera pública magisterial. El 36% de los docentes pertenece a la I escala de la Carrara Pública Magisterial y en las tres primeras escalas está el 85%, bajo porcentaje si se considera que la carrera docente empezó a implementarse desde el 2008 y tiene ahora ocho escalas. Contrasta igualmente este dato con la edad promedio del docente que es de 46 años. Y es que hay una cantidad importante que año tras año intentan, sin conseguirlo, un nombramiento. Cuando lo logran han pasado varios años sirviendo a la educación.  

Autovaloración. Sobre la percepción que tienen los docentes en cuanto a su rol, el 65% opina que cumplen una función importante en el desarrollo del país y 9%, que son un buen ejemplo para la comunidad. Hay, no obstante, 11% que expresa que están desactualizados o poco preparados, además de un 7% que responde: cualquiera puede enseñar. Si algo ha demostrado la pandemia es el valor de la profesión docente, sobre todo en la percepción de los padres de familia.

El 42% de los docentes aspira en los siguientes cinco años seguir en como docente de aula y 28% tentar algún cargo directivo. Hay un 16% que le gustaría trabajar en el Ministerio de Educación, Dirección Regional de Educación o en una Ugel. Los que desearían jubilarse anticipadamente o ejercer otra profesión suman el 7%.

Rutinas diarias y semanales. Preguntados los docentes acerca de su rutina diaria, expresan que entre lunes a viernes ella es de 13.2 horas diarias y los sábados y domingo de 12.8 horas. De esos totales de rutinas, nueve horas se relacionan con trabajo en docencia los cinco primeros días de la semana y cinco horas y media los fines de semana. El mayor tiempo está dedicado a preparar clases y labores administrativas y a retroalimentar, evaluar y atender a los padres de familia. También, aunque un tiempo menor, se destina a coordinar con otros colegas tareas colegiadas. La educación a distancia a incrementado la carga de trabajo de los docentes al tener que atender a sus estudiantes en diversas horas de día y no en un horario regular como es en la educación presencial. La razón por la que se produce ese incremento de las horas de trabajo docente es porque no todos los estudiantes pueden comunicarse al mismo tiempo.

Tareas más difíciles de cumplir en la educación a distancia. A los docentes se les preguntó acerca de las actividades que les resultaban más difíciles realizar. Las respuestas son una primera referencia que tuvo el impacto de la pandemia en las prácticas docentes. Más de un 50% declara que las tareas donde enfrenta mayor dificultad son la atención de problemas socioemocionales, retroalimentación y motivación de los estudiantes, en gran parte debido a las limitaciones de comunicación. Con 46% aparecen los problemas de coordinación y atención de las demandas de los padres de familia respecto del aprendizaje de sus hijos y luego, con 35% las dificultades de virtualización de la enseñanza complementando los contenidos de Aprendo en Casa, y la planificación individual y colectiva del grupo de estudiantes. Luego, con porcentajes de dificultad entre 23% y 30% están sistematizar sus prácticas docentes, planificar en base a competencias, participar en la gestión institucional, reflexionar sobre los resultados de la práctica docente y participar en capacitaciones continuas.

Estas dificultades de práctica docente deben convertirse en un referente importante para las estrategias de capacitación y acompañamiento. 

Valor de los reconocimientos por innovación y buenas prácticas. Una referencia importante de las opiniones de los docentes se relaciona con el valor dado a diferentes tipos de reconocimiento. Es interesante observar que las dos terceras partes de los docentes prefieren que el reconocimiento que se le otorgue sea en becas, antes que un bono en dinero o una resolución de felicitación. La preocupación por estar actualizado está muy posiblemente relacionada con su progreso en la carrera magisterial y con las propias exigencias del cambio que van surgiendo en la profesión docente.

Una referencia clave y preocupante para estimular la innovación y buenas prácticas, en tiempos como los actuales, es la capacidad de innovar de los docentes. Seis de cada diez reconocen que nunca ha participado en un proyecto de innovación o buena práctica pedagógica lo cual podría ser un indicador de normas que reflejan la poca confianza que deposita la administración en el docente, el que no puede salir de los márgenes que se le imponen a riesgo de ser sancionado. 

En más de 40%, los que si lo hicieron estuvieron motivados por ampliar sus capacidades de aplicación del enfoque de competencias, en tanto que un 36% lo hacen para tener apoyo del director o de la comunidad de padres y otros colegas. A uno de cada cinco docentes les motiva el participar en concursos u obtener algún reconocimiento. Un mayor desarrollo de la innovación y las buenas prácticas en el quehacer del docente requiere que tengan más capacidad de decisión en el enfrentamiento de los problemas específicos que se les presentan en el trabajo con sus estudiantes. 

Ver ENDO 2020:  http://www.minedu.gob.pe/politicas/docencia/pdf/ppt-endo-2020.pdf

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