Reflexión sobre la “Escuela que viene”

La Fundación Santillana ha puesto en marcha un proceso de reflexión que oriente la acción para repensar la escuela y la educación para toda la vida. Tal reeflexión busca ayudar a los países iberoamericans a responder principalmente las interrogantes siguientes: ¿Cómo afectará la crisis global de la COVID-19 a la educación?, ¿Qué estamos aprendiendo?, ¿Qué tipo de habilidades y conocimientos tienen sentido y valor en el futuro? y ¿Qué acceso tienen las personas a su propio destino en un mundo inestable?  

Iniciando esas reflexiones, el 5 de mayo se realizó un primer evento sobre la “Escuela que viene”. En esta ocasión, bajo la moderación de Miguel Barrero, Director de la Fundación Santillana, tres destacados expertos iberoamericanos plantearon sus puntos de vista acerca de lo que están viviendo los sistemas educativos con el estado de emergencia sanitaria que se vive en el mundo y el impacto que tendrá el COVID-19 en el futuro de los sistemas educativos[1].

Lo que sigue a continuación son cinco de las principales ideas que se expresaron durante el webinar organizado por la Fundación Santillana. 

1º Se trata de una crisis sanitaria que arrastra varias otras crisis; entre ellas, una crisis educativa que engloba a todos los países del mundo. Según la Unesco, alrededor de 1,300 millones de estudiantes no están yendo a las escuelas, lo que representa 70% de los niños del mundo. 

Frente a la crisis, los países muestran ritmos y mecanismos diferentes de respuesta a una educación que por ahora se da en casa. Algunos con mayores capacidades tecnológicas emplean poderosas plataformas para la comunicación entre profesores y estudiantes. Otros, ante un escaso desarrollo del internet, recurren a modalidades de educación a distancia como la radio o la televisión. En Iberoamérica, la crisis ha servido para tomar conciencia acerca de la necesidad de superar déficit como los de recursos digitales, de formación del profesorado en el uso de sus herramientas, de insuficiencia de competencias digitales tanto de profesores como de estudiantes, de un currículo recargado y que no necesariamente lleva a los aprendizajes realmente necesarios, de escuelas con ausencia de las mínimas condiciones de funcionamiento para estudiar.

2º El momento que viven los países es una oportunidad para valorar mucho de lo que tenía la escuela que funcionaba antes de la crisis e identificar aquello que falta. Este momento ha servido para convencernos que la escuela no es solo un lugar donde se instruye; es también un espacio de seguridad alimentaria, de socialización, de desarrollo de un capital cultural…  No se trata de reinventarla totalmente en el futuro, sino de repensarla recogiendo lo mejor del sistema que había antes de la crisis y lo nuevo que se necesita para el futuro. Tambien es una ocasión que debe servirnos para valorar muchas experiencias que han sucedido en las últimas semanas como son un mayor involucramiento de los padres de familia, la capacidad de innovación de muchos maestros, la rápida reacción de la administración.

3º En el corto, mediano y largo plazo repensar la escuela pasa por varios momentos. Lo inmediato es que varios países de América Latina deberían centrarse en monitorear el desarrollo y lo que se espera sea la finalización del año escolar. Otro momento diferente será el año siguiente donde posiblemente habrá una combinación de la educación presencial y la blended. Un tercer momento es a mediano y largo plazo para decidir los cambios deben experimentarse. Enseñar en casa tratando de que las brechas de aprendizaje no crezcan es uno de los mayores desafíos del presente año. Pensar en un plazo mayor deberá ser un esfuerzo de reflexión que combine lo que sabemos, lo que queremos hacer y lo que es posible hacer. Tendría que ser un ejercicio, convertido en un gran laboratorio de innovación, con la participación de diversos actores, que sea el producto de propuestas nacionales, pero también que aproveche la contribución de la cooperación internacional y horizonal, pues como se ha mencionado, no es un desafío local sino planetario. Mayores capacidades de decisión para los agentes locales deben permitir también que las escuelas y comunidades participen también activamente de esos procesos de innovación. Las tecnologías ofrecen la posibilidad de compartir innovaciones no solo con escuelas cercanas sino de otros contextos.

4º Un estrategia prioritaria es definir la direccionalidad y dimensiones del cambio, así como las decisiones a tomar y la manera como las distintas iniciativas adoptan un carácter no solo educativo sino intersectorial para llegar con más eficiencia a los grupos menos favorecidos de la población y defender el principio del derecho a la educación con calidad universal para todos. Se requerirá de mucha creatividad y de una capacidad de estratégica que dialogue con la tradición y a su vez ayude a consensuar los alcances de la educación del futuro, incluído cómo será la educación presencial, el rol de las tecnologías, los aprendizajes imprescindibles, la forma de superar diseños curriculares en crisis, de evaluar, de formar maestros, de gobernar un sistema educativo diferente.

5º El espacio dónde producir las reformas resultará un asunto clave. Habrá que preguntarse si la administración pública de la educación debe seguir manteniendo el nivel de atribuciones y decisiones que hoy tiene o si hay que trasladar más responsabilidades a la escuela. Al respecto habrá que ser consciente de que si bien las escuelas deben ser un mecanismo que aminore las brechas entre diversos sectores de población, la responsabilidad de la solución de un problema de tal magnitud no está en su nivel sino en instancias mayores que definen protocolos y recursos.

Para quienes deseen escuchar el conversatorio de este primer primer evento sobre la “Escuela que viene” pueden visitar el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=7lEqsc7EVms&t=23s

Los invitamos a participar en el próximo a realizarse el día 14 de mayo, a las 10:00 horas de Lima. El tema será “El sentido de la escuela” y contará con la participación de Inés Dussel, Sofía Deza y Daniel Brailovsky. El panel estará moderado por Carlos Magro. 


[1] Participaron Alejandra Cardini (CIPPEC-Argentina), Carlos Magro (Escuela Abierta-España) y Alfredo Hernando (Escuela 21-España). 

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