Emergencia educativa y retorno a la presencialidad

Autor: Hugo Diaz

El retorno de los estudiantes a las escuelas es un asunto de amplio debate, no tanto por el cuándo y cómo hacerlo y sobre todo cómo hacerlo bien.

Aunque hay todavía algunos padres de familia, docentes y autoridades que se resisten al retorno a clases presenciales, las presiones por abrir las escuelas tienen bastante sustento:

  1. Hay cada vez más evidencia internacional que muestra el poco impacto de la asistencia de niños a las escuelas en el aumento de la COVID-19.
  2. Con base a esas evidencias, muchos no se explican porque el Perú está entre los que menos avanza con la apertura de sus escuelas que otros países de América Latina que tienen condiciones similares.
  3. Además, está lo que ya es muy conocido: el tremendo impacto del confinamiento en casa en los aprendizajes y en la salud mental de los niños.
  4. Por último, con los avances en la vacunación, los contagios y decesos han sufrido una caída importante. La tercera ola no ha llegado aún.

Hay una declaratoria de emergencia y un plan piloto, manejado tímidamente por el Minedu para el retorno a clases. A pesar de las fuertes presiones, el piloto en lo que resta del 2021 cubre muy pocas escuelas urbanas. Lo deseable es que para el 2022 el 100% de alumnos inicie el año escolar bajo algún modelo de educación semipresencial, o mejor aún, de educación presencial total.

Este artículo se orienta a ilustrar sobre como prepararse para el momento en que los estudiantes regresen a clases.

Los desafíos inmediatos

En el muy corto plazo las instituciones educativas enfrentan tres desafíos:

  1. Establecer el modelo de educación híbrida que adoptarán. La decisión debe tomarse en función de las características particulares de la institución.
  2. Definir cómo se administrará la organización y logística del modelo, de manera que funcione sin dificultades.
  3. Precisar cual será la estrategia pedagógica que conducirá a que los estudiantes logren los aprendizajes que necesitan.

Definir el modelo de educación híbrida o presencial

Hemos mencionado que lo deseable es que las instituciones se abran a la educación presencial para todos los estudiantes. Es lo que están haciendo la mayoría de los países del mundo. La educación semipresencial, con énfasis en el hogar, debe ser excepcional y fundamentada.

Lo recomendable es que la institución educativa realice una rápida revisión del comportamiento de algunas variables clave. Son ellas las que deben guiar en la definición de cómo se atenderá a los alumnos, el peso que tendrá el componente tecnológico, la jornada de trabajo dada en la escuela y la que se dará en el hogar.

Hay cuatro datos que ayudarán a configurar el modelo híbrido o presencial: 

  1. La matrícula. Definir si todos irán a clases presenciales o si hay alumnos cuyos padres prefieren que sigan estudiando en casa.
  2. Las características de las aulas y otros ambientes. Establecer cuáles serán los ambientes útiles para realizar actividades educativas. Ellos deben respetar los protocolos sanitarios; en especial, el distanciamiento, la ventilación.
  3. Las tecnologías disponibles y las posibles de utilizar. El modelo de educación que se escoja no puede basarse en tecnologías que no se disponga o que funcionen deficientemente. Sobre todo, es indispensable que las elijadas aseguren la fluida comunicación entre docentes, estudiantes y padres y la organización del trabajo educativo en la escuela y en el hogar.
  4. Las distancias hogar-escuela. Puede ser importante en el caso que haya estudiantes que necesiten de transporte para ir a clase. Para ellos se podrían formular algunas recomendaciones que los protejan del contagio. Si la cantidad de estudiantes que usa transporte es grande, ello puede incidir en la jornada de ingreso y salida de clases.

Esas variables ayudarán definir el modelo. Como se ha mencionado, se debe necesariamente cumplir con los protocolos sanitarios y se podrá estar entre dos extremos: (i) el de un colegio que cuyos profesores y alumnos tienen acceso a la tecnología digital y al internet de buena calidad, y (ii) el otro extremo en donde no hay nada o casi nada, por ejemplo, que lo único que se disponga es la radio.

Planificar el retorno y la implementación del modelo.

Implica implementar las medidas siguientes:

  1. Organizar el cumplimiento de protocolos de seguridad sanitaria. Mascarillas, ventilación, distanciamiento, limpieza, desinfección, lavamanos…. Igualmente, precisar cómo se verificará que se cumpla con las normas, quienes serán los responsables, cada cuanto tiempo se hará limpieza y desinfección.
  2. Acondicionar la infraestructura. De las aulas, mobiliario, SSHH, espacios para el recreo, puertas de ingreso y salida. 
  3. Realizar la programación académica. Para qué relación alumnos/aula y alumnos/en casa programaré el currículo: cómo será la programación de los días de asistencia según grupos de alumnos, qué horarios; cuánto tiempo es deseable que los alumnos estén frente a un computador o tableta. Qué se necesita como capacitación, qué recursos para la enseñanza-aprendizaje. Cómo será el trabajo con estudiantes en los días y horas en que no están en la escuela.
  4. Normas de convivencia. Necesarias, pues deben establecer las pautas de conducta de estudiantes, padres, profesores y la administración. Los roles, deberes, derechos. Por ejemplo, establecer los gastos que asumirá la escuela y los de las familias. ¿Quién y cuántas mascarillas llevarán los niños cuando vayan a clase?, ¿quién las financiará?

Administración del modelo

Hay cuestiones de organización y logística que hay que garantizar que funcionen bien. Como se sabe, afrontamos una situación muy delicada que si no es bien manejada puede terminar generando problemas y quejas.

Cuatro aspectos el director y los docentes no deben descuidar son los siguientes:

  1. Las formas de comunicación entre la escuela-hogar. Son épocas en que la comunicación debe ser muy fluida. Habrá que hacerlo en función de las tecnologías que se dispongan. El director y los docentes deben tener claro cada cuánto tiempo informarán sobre el desarrollo del servicio educativo, si detectan algún comportamiento irregular del niño o un posible problema de salud. Hay que tener claro el procedimiento a seguir en casos de un posible contagio. Cuando un niño no debe ir a clases también debe estar claro para el PPFF.
  • El funcionamiento de las herramientas tecnológicas. Hay que partir de ¿cómo ha sido el acceso a los programas Aula Digilat en Casa y Aula en Casa; si se accedió también a otros programas, como los de TV y Radio; si hubo visitas del profesor a las comunidades donde viven los alumnos; si hay necesidad de potenciar o mejorar alguna práctica de trabajo.

Las sugerencias sobre el funcionamiento de las plataformas y pertinencia de los recursos que allí existen son muy importantes, al igual que valorar cómo aportan las tecnologías a las prácticas docentes, si son atractivas para el estudiante, si logran lo principal: que el alumno aprenda. En esto último esta la clave.

Del examen de la situación pueden surgir diversas variantes: desde que las clases presenciales se trasmitan simultáneamente a los hogares, que los estudiantes vayan por turnos o que mientras unos alumnos reciben las clases presenciales, los otros trabajan por sin conectividad en sus hogares.

  • La logística. Los horarios de ingresos y salidas del personal y de los estudiantes no serán iguales por lo que deben definirse cuidadosamente. También hay que establecer la hora en que las puertas de la institución educativa se abrirán; cómo se organizarán los espacios y turnos para el recreo; el uso de otros ambientes, como los SSHH, lugares de alimentación, biblioteca, etc.
  • El transporte para llegar a la institución. Es recomendable que el ingreso y salida de los estudiantes tome en cuenta las horas punta del uso del transporte público. La administración de la institución debería preparar una norma sobre el servicio de movilidad particular que hacen terceros, en el caso que exista. Si hay congestión de poblacional a la entrada y salida de clases, adoptar medidas para evitarla.

El componente pedagógico

Es el aspecto que menos se ha trabajado. Hay que hacerlo para incrementar la capacidad de aprendizajes de los estudiantes que con la pandemia han sufrido una fuerte retracción.

Las estrategias pedagógicas implican no ceñirse solo a la programación curricular. Es recomendable una mirada más amplia que cubra también los aspectos socioemocionales, tecnológicos y la capacitación de los miembros de la comunidad, no únicamente de los docentes.

Hay varios aspectos de la programación académica en los que es importante reflexionar:

  1. Tener conciencia que cuando regresen los estudiantes a clase muchos van a llegar desentrenados y con alto nivel de desmotivación y desinterés por los estudios. Serán una población heterogénea donde pueden haber estudiantes que perdieron un familiar cercano, que sus padres se separaron, se quedaron sin empleo, etc.   
  • Por lo tanto, no es posible que lleguen de inmediato a recibir clases como si no hubiese ocurrido nada con la pandemia. Se necesita un Plan de acogida, que rompa tensiones, temores y facilite el retorno a los aprendizajes. Seguramente en un primer momento primarán las actividades extraescolares, recreativas y no tanto las de impartir conocimiento. Dependiendo de cómo lleguen los alumnos debe establecerse la duración de ese plan. Ayudará en la formulación del plan de acogida,
    • Contar con una evaluación diagnóstica que ayude a conocer el estado de los aprendizajes, los factores que influyen y las condiciones para el estudio en el hogar. Prepararse para hacer evaluación diagnóstica es recomendable.
    • Definir con cuantos estudiantes se trabajará en una clase presencial. Dependiendo de las condiciones, podría ser una cantidad menor que el total de la clase. Es decir, para respetar el distanciamiento puede haber necesidad de partir la clase en dos o tres grupos, dependiendo de cuantos son. Entonces, puede darse que si se opta por un modelo semipresencial, una parte de la sección esté estudiando presencialmente y otro simultáneamente en casa. Por ahora la norma lo que establece es que la asistencia es por un máximo de 2 días a la semana y 4 horas diarias. Se espera que esa disposición sea más flexible y decidida por la propia comunidad educativa.
    • Si la clase es partida en dos o mas grupos habrá que preguntarse si hay necesidad de un docente adicional.
  • Definida la forma como estarán distribuidos mis alumnos, el paso siguiente es formular la programación curricular. La que se formule será transitoria y podrá replantearse en el camino si, por ejemplo, aumentan las horas de clases presenciales y se es exitoso en la atención de lo socioemocional.
  1. Implica hacer una calendarización, que por momento puede hacerse trimestral o semestral, hasta que el panorama se aclare.
    1. Asimismo, definir cuales son las estrategias que utilizarán para el estudio en la escuela y en las casas. Cómo mejorar la atención bajo la forma a distancia, y sobre todo, cómo hacer el seguimiento de lo que están aprendiendo en el hogar.
  • Algunas referencias para programar los aspectos académicos son los siguientes:
  1. Fijar prioridades de aprendizajes. La jornada escolar todavía no se desarrollará con regularidad. Por lo tanto, hay que definir qué es lo que realmente importa que aprendan y que es lo prescindible en la programación. Qué conviene trabajar en la escuela y qué en el hogar. Por ejemplo, la pandemia ha hecho ver que debe fortalecerse la formación integral y dar mas valor al aprecio por la CyT, las habilidades blandas, los valores.
  2. En cuanto a las metodologías de aprendizajes, la meta es que las prácticas docentes sean motivadoras y generen el interés de los estudiantes por aprender, que eleven sus niveles de concentración en clases. Esa motivación e interés hay que constantemente monitorearlas.

Lo que está claro es que las clases de pizarra y tiza no atraen al estudiante, tampoco las clases sólo teóricas. Por ello las metodologías tienen que ser activas, con mayor participación del alumno, que trabajen individualmente y en grupo estudios de caso, resolución de problemas, actividades de pensamiento critico. Que desplieguen su creatividad.

  • Al igual que hay que hacer un seguimiento del alumno, es recomendable la autoevaluación del trabajo docente. Hay variables que pueden ser útiles para esa autoevaluación: la disposición para enseñar en un contexto de emergencia, la capacidad de innovación y adaptación, el trabajo en equipo e intercambio de experiencias, el estímulo a la participación de estudiantes, no sobrecargarlos de tareas, personalizar para los que necesitan, justicia en la evaluación.
  • El otro seguimiento que hay que hacer es el de la efectividad de la educación remota. No hay que olvidar que la mayor parte del tiempo todavía será remota. El principal indicador es el interés y motivación del niño. Si ellos acceden fácilmente a los recursos, si hay claridad en las orientaciones para que trabaje solo, si el niño tiene la sensación de que aprende.
  • Finalmente, hay que monitorear el apoyo de las familias para ver que refuerzos se necesitan. El apoyo no siempre es fácil. Hay que definir en que se quiere el apoyo.

Los aspectos socioemocionales

El estado socio emocional de los actores de la comunidad escolar es quizá el desafío inicial de más importancia en el retorno a clases. El Instituto Nacional de Salud ha publicado datos muy dramáticos sobre el deterioro de la salud mental de los niños: entre los niños de 6 a 11 años, el 60% ha sufrido maltrato físico. 1/3 maltrato psicológico, 32% tiene depresión y 41% miedo. Muchos llegan traumados. La pregunta es simple: ¿puede un niño con esos problemas aprender?

Por ello es muy importante no descuidar estos problemas. Para ayudarlos hay que ver como reforzar el servicio de tutoría, qué alianzas con otros profesionales especializados se puede hacer. La capacitación de profesores en ese campo no puede descuidarse. El profesor debe estar preparado para recomendar cuando hay que derivar un caso al especialista. La comunicación con las familias en este campo es indispensable.

El tema es clave si como dicen los estudios, el 50% de las enfermedades mentales que desarrollan los adultos se gestan durante la infancia.

Será importante conocer los tipos de alteraciones de salud mental que podrían presentar los estudiantes cuando retornen a clases. Hay niños a los que la educación remota no ha permitido identificar el nivel de retardo mental que puedan mostrar, de comunicación, de alimentación, obsesión por determinadas conductas o practicas, estrés, etc.

A los padres podrían preguntarles que cambios observan en sus hijos producto de estos dos años de confinamiento. Es una información sencilla que les puede ayudar a definir sus estrategias de trabajo personalizado y tutorial. 

Algunas variables que es importante conocer son las siguientes:

Si alguno de los estudiantes sufre de situaciones como las presentadas:

  1. Retardo mental

2.Trastorno de comunicación

3. Trastornos generalizados del desarrollo

4. Trastornos de la alimentación

5. Tics

6. Trastornos de eliminación y de ansiedad por separación

7. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

8. Trastorno del espectro autista (TEA)

9. Desorden bipolar

10. Trastornos de aprendizaje

11. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

12. Trastorno de estrés postraumático

Qué ha sucedido comparando antes y durante la pandemia con comportamientos asociados a:

  1. Alegría

2. Miedo

3. Cólera

4. Tristeza

5. Aburrimiento

6. Impaciencia

7. Falta de apetito

8.Malestar: dolores de cabeza, de estómago

Otros datos adicionales como:

1 Fallecimiento de algún miembro cercano de la familia

2. Familiar afectado con gravedad de la COVID-19

3. Padre o madre sin trabajo

4. Padre o madre subempleados

5. Padres separados

6. Reducción de ingresos en el hogar

El desafío es considerable para las instituciones educativas pero hay que hacerlo

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