El retorno a las instituciones educativas

Autor: Hugo Diaz

El retorno de los estudiantes a las escuelas es un asunto de amplio debate. Más que un desacuerdo en cuanto al retorno a clases lo hay en el cuándo y cómo hacerlo. Hay padres de familia y docentes que se resisten, principalmente por el temor al contagio de algunas de las variantes de la COVID-19, y otros que van en aumento, que presionan por que sus hijos regresen a clases.

Precisamente las presiones por el retorno a clases de diversos actores de la sociedad nacional han hecho que el Ministerio de Educación opte por flexibilizar la posición que inicialmente tuvo con el nuevo gobierno y que era postergar el regreso para marzo de 2022, en la esperanza que la pandemia esté mejor controlada y que las instituciones educativas del ámbito urbano estén preparadas para cumplir con los protocolos de seguridad sanitaria. Por lo pronto, ha autorizado la ejecución de un plan piloto de regreso a clases que incluye a 16 instituciones educativas de la Ugel 07. Según el ministro Cadillo, con el tiempo el número de instituciones podrá ir aumentando.

El regreso de los estudiantes a las escuelas no es un asunto sencillo; es más bien complejo y el resultado de una cuidadosa planificación, detallada y suficientemente flexible. El contexto en el que realizará el retorno es poco predecible lo que hace que las estrategias pedagógicas tengan que ir cambiando a medida que profesores y estudiantes agarren ritmo de aprendizajes. Entre una y otra institución educativa ese ritmo podrá tomar mayor o menor tiempo.

Importancia de un plan de retorno a las clases

Contar con un plan gradual de retorno a clases presenciales es importante por razones como las siguientes:

  1. No se regresa a la situación de pre-pandemia. La organización y funcionamiento de la institución educativa debe adaptarse a la situación: (i) deben respetarse unos protocolos de seguridad sanitaria para disminuir al mínimo el riesgo de contagio de estudiantes y del personal docente y no docente; (ii) se necesita preparar una propuesta pedagógica que implique la adopción de un modelo híbrido; y (iii) hay que superar las limitaciones de adquisición de aprendizajes que en lo que va de la pandemia se han evidenciado.
  2. Las escuelas deben prever los procedimientos que tendrían que aplicar en el caso de que en su interior se presenten brotes de contagio. Su personal directivo y docente debe estar claro en el momento en que deben aplicarse. La experiencia internacional muestra que el camino a optar va porque las instituciones educativas que han abierto sus puertas, de suceder algún problema que amerita el cierre, lo hagan temporalmente, realicen los ajustes necesarios y procedan a reabrir nuevamente el servicio.
  3. El plan implica un costo que debe estimarse y financiarse. En especial hay cuatro conceptos de gasto:
    • De prevención de la salud: material sanitario, de desinfección y limpieza.
    • De adecuación de la infraestructura: señalización para facilitar el tránsito, asegurar el necesario distanciamiento entre personas y asegurar ambientes con amplia ventilación.
    • Los requeridos para el proceso de aprendizaje simultáneamente presencial y remoto. Inversiones en plataformas, materiales, capacitación, etc.
    • Los que surjan de necesidades propias de los impactos que ha generado la pandemia. Por ejemplo, si los problemas socioemocionales alcanzan niveles altos habrá que evaluar y fortalecer el personal que atienda esos casos o que sugiera a donde trasladarlos.

Las inversiones que demanda el retorno dependerán de las características propias de cada local escolar. Los mejor dotados no demandarán mayores gastos en infraestructura, pero deberán evaluar si requieren aumentar sus presupuestos para mejorar el aprovechamiento y uso de las tecnologías digitales. Lo importante, en todas las instituciones, es que las reservas presupuestarias que se hagan se dirijan a que la educación presencial como la remota tengan un estándar mínimo de calidad.

Tratándose de las escuelas privadas, el retorno tiene un costo que tendrá que considerarse al momento de preparar los presupuestos de ingresos y gastos y de definir las políticas de pensiones escolares y otros ingresos, al igual que las relacionadas con la morosidad.

La decisión sobre el retorno

El Ministerio de Educación ha establecido que la decisión de enviar al estudiante a la escuela es voluntaria, dependiendo de los padres de familia. En tal sentido, es indispensable que los directivos realicen la consulta respectiva a cada familia para conocer su posición. El balance de esa consulta permitirá conocer, por grados y ciclos, la cantidad de estudiantes que empezarían a ir a la escuela y los que seguirán teniendo una atención exclusivamente remota. También servirá para definir si el número de estudiantes que van a las clases presenciales serán atendidos en un solo grupo o hay necesidad de dividirlos en dos. Por ejemplo, si en una sección hay matriculados 30 o más estudiantes que regresan a la institución educativa, lo recomendable sería su atención en dos grupos.

En las instituciones educativas piloto que participan del programa de retorno a clases, los estudiantes asistirán un máximo de dos días a la semana y cuatro horas por día. Mientras ese criterio no cambie, directivos y padres de familia, dependiendo de las características del local, deberán decidir si los niños y adolescentes irán una o dos veces, en qué horarios y durante cuánto tiempo.

Habrá que ser consciente que las clases presenciales serán en total entre 4 y 8 horas a la semana y que la diferencia para completar la jornada escolar continuará bajo el modelo de educación remota.

Consideraciones curriculares

En las áreas urbanas, los estudiantes regresan a clases presenciales después de no menos de año y medio. Para los niños de educación inicial o primer grado de primaria será posiblemente la primera vez que vean físicamente a su profesor, sus compañeros de clase y que conozcan las instalaciones de su escuela.

Deberá determinarse la prioridad inicial del trabajo con los estudiantes. Es probable que el trabajo propedéutico, el prepararlos para recuperar la dinámica de aprendizaje, motivarlos e ir atendiendo algunos factores que podrían afectar el desarrollo de sus aprendizajes sean las primeras actividades, las mismas que podrán irse renovando a medida que los estudiantes entren en el ritmo adecuado de aprendizajes.

Algunas acciones que podrían emprenderse en el campo curricular son las siguientes:

  1. Elaborar un plan de acogida de estudiantes, profesores y padres de familia. Indispensable para romper tensiones, temores y facilitar el retorno. Evaluar la necesidad de ejecutar un período propedéutico, de adaptación y su duración.
  2. Establecer el nivel de condiciones en que los estudiantes se incorporan a un programa de regreso a clases presenciales. Para definir las metas de la programación curricular y las estrategias psicopedagógicas será conveniente que los estudiantes pasen por una evaluación diagnóstica que ayude a conocer el estado de los aprendizajes, la magnitud y naturaleza de problemas socioemocionales que enfrentan y las condiciones para el estudio en el hogar.
  3. Definir las características y énfasis que tendrá el trabajo durante las horas de enseñanza presencial y en las horas de educación remota. Con la información disponible, el planeamiento curricular que se formule deberá precisar a qué se va a destinar inicialmente el tiempo en que los estudiantes están en las escuelas y cómo podría evolucionar ese criterio; asimismo, cómo se va a monitorear el trabajo a distancia. Dada la experiencia de difícil recuperación de los aprendizajes no adquiridos, la estrategia recomendada debería incidir en la optimización de los nuevos aprendizajes; es decir, promover que el tiempo de aprendizajes se dedique a lo que realmente importa que los estudiantes aprendan, que se centre no solo en lo cognitivo sino también en la aplicación práctica y el desarrollo de actitudes y valores.  
  4. Establecer en la programación del plan de estudios, las prioridades de los contenidos a impartir, las metodologías de trabajo, los recursos didácticos, equipamiento digital y de conectividad necesarios. Habrá que procurar una programación que optimice el tiempo de aprendizajes, que los contenidos sean motivadores y generen el interés de los estudiantes por aprender, que eleven sus niveles de concentración en clases. Implica no descuidar el seguimiento que debe hacerse a la evaluación del trabajo de estudiantes y profesores y al rol que los padres de familia deben desempeñar en el apoyo al aprendizaje de sus hijos. También las posibilidades de incentivar el voluntariado de padres de familia y ex alumnos de promociones anteriores para el tratamiento de temas de interés de los estudiantes. Orientación vocacional en el caso de los que egresarán.
  5. Identificar las herramientas y recursos que necesitan fortalecerse en el funcionamiento de la institución. Por ejemplo, si se requiere potenciar la o las plataformas utilizadas, los materiales contenidos en ella, si los docentes necesitan una ayuda para contar con una tableta o computador para uso personal en el hogar, si requiere alguna capacitación especial como puede ser para la programación de contenidos integrados, el trabajo personalizado y en equipo, el desarrollo de capacidades para el manejo de situaciones socioemocionales o el aumento de sus destrezas para el trabajo con tecnología.

Establecimiento de las jornadas y horarios de funcionamiento.

Determinar con acierto los horarios de ingreso y salida de los estudiantes y del personal de la institución educativa puede incidir en disminuir el riesgo de los contagios cuando los actores del proceso educativo viven distantes del local escolar y requieren emplear un medio de transporte para llegar a él.

La decisión que adopte el personal directivo de la institución en consulta con los padres de familia tiene implicancias en campos como los siguientes:

  1. Jornada laboral y escolar. Las horas de ingreso y salida del personal de la administración, del personal docente y de los estudiantes serán diferentes. De ello depende la hora en que las puertas de la institución educativa estarán abiertas.
  2. Organización de los procesos de ingreso y salida, en especial de los estudiantes. La cantidad de grupos que podrán asistir cada día dependerá de opciones como las siguientes: ¿todos los estudiantes ingresarán juntos o el ingreso es por grados o ciclos? ¿la programación será por turnos alternos de mañana y tarde? ¿el ingreso y salida de los estudiantes tomará en cuenta las horas punta del uso del transporte público? ¿la administración del colegio preparará una norma sobre el servicio de movilidad particular que hacen terceros?  
  3. Asistencia del personal y vacunación. Los directivos de la institución deberán definir si los profesores y personal de la administración que participará del retorno a clases serán todos o solamente los vacunados. ¿Un profesor o un administrativo vacunado puede negarse a ir? ¿Sería una falta laboral resistirse a ir a la escuela en ese caso?
  4. Criterios sobre la presencia de padres de familia en la institución educativa en horas de desarrollo de la jornada escolar. Deberán establecerse las normas que regirán el ingreso de padres al local; casos en que pueden ingresar, ambientes, horarios.

Adecuación de los ambientes de la institución educativa para prestar el servicio educativo

  1. Estrategias de uso del local escolar. Hay que asegurar el cumplimiento de dos protocolos básicos de salud: el distanciamiento y la ventilación de las aulas. Al igual que el uso de las mascarillas, son los factores que, si se cumplen, disminuyen sustantivamente los contagios. Respecto de las mascarillas, la dirección de la institución educativa tendría que comunicar a los padres de familia la cantidad de mascarillas que los estudiantes deben de llevar cada día para permanecer en el local. Se recuerda que médicamente se recomienda no usar una misma mascarilla más de cuatro horas.
  2. Programación de uso de los ambientes del local escolar. Para la programación se requieren especialmente tres datos: (i) el número de estudiantes que irá cada día a la institución, (ii) su distribución según los grados a los que pertenecen, respetando una relación adecuada de estudiantes por profesor, y (iii) la programación de las actividades previstas para que trabajen. En función de estos datos será posible identificar los espacios utilizados, el número y distribución de las carpetas que se emplearán, los recursos de enseñanza que deben estar disponibles, así como los materiales de aseo y desinfección para protegerse del contagio.
  3. Señalización. Importante porque ayudará al tránsito interno y el respeto del distanciamiento.
  4. Servicios higiénicos y materiales de aseo y protección. Hay que definircada cuánto tiempo se limpiarán los ambientes, los materiales que deben estar a disposición de los usuarios dentro de los servicios higiénicos y fuera de ellos, las normas que se establezcan para su empleo, los criterios de distribución de los servicios de agua, jabón, alcohol. Asimismo, recomendaciones sobre el tiempo sugerido para el lavado de manos o uso de alcohol.

Acciones que deben adoptarse en casos de riesgos de contagio.

  1. Organizar un procedimiento de control de cumplimiento de los protocolos de seguridad sanitaria por parte de estudiantes, docentes y administrativos. Habrá que considerar medidas como:
    • Manuales de cumplimiento.
    • Decidir sobre la aplicación de pruebas COVID-19. Su duración, aunque es preciso señalar que no son obligatorias según el Ministerio de Educación. De aplicarse, como será su financiamiento; si correrá a cargo del Estado, o en el caso de la enseñanza privada de los padres de familia o la institución educativa.
  2. Definir responsabilidades para el seguimiento y la toma de decisiones. ¿Habrá necesidad de contrato eventual de personal para ese propósito? En caso de necesidad de suspensión temporal de las actividades, ¿cuáles serían los criterios para el retorno?

Relación con las familias

  1. Compromisos de partes. Documento firmado por padres de familia y directivo de la institución educativa sobre el consentimiento de asistencia a clases presenciales respetando todas las normas de seguridad sanitaria y de comportamiento que se establezcan. Asimismo, el compromiso asumido por los padres en el apoyo a la educación de sus hijos. En la enseñanza privada, el pago oportuno de las pensiones y el financiamiento de costos de material sanitario para el hijo.
  2. Guías para padres sobre condiciones en casa para facilitar el estudio de sus hijos. Que ayuden a enfrentar temas como los siguientes:
    • Rutinas diarias de vida del escolar, equipamiento disponible, acceso a la internet, horas de trabajo frente a la pantalla, materiales de lectura, de ciencias.
    • Procedimiento a seguir en caso de presentarse algún síntoma de sospecha de contagio COVID-19. Casos en los que un estudiante no debe ir a la escuela.

Políticas presupuestales de ingresos y egresos 

Para que las inversiones tengan el rendimiento esperado se requiere que las mismas tomen en cuenta las decisiones que se vayan adoptando sobre el futuro de la institución educativa a un mediano plazo. Es arriesgado invertir recursos escasos, como los que habrán, sin tener definido cual será el modelo de funcionamiento que adoptará la escuela en los siguientes años. Se requieren reflexiones sobre cómo se organizará, cómo irá cambiando, cuál es la visión post pandemia que tendrán de ella.

De otro lado, están las exigencias que el corto plazo obliga para el regreso a clases presenciales y que inciden en:

  1. Política de pensiones. Serán aumentadas o se mantendrán y a partir de cuándo en base a los costos del retorno basado en un modelo híbrido.
  2. Priorización de la asignación de recursos. En la educación privada, no siendo posible aumentos importantes de la pensión escolar y existiendo más bien la posibilidad de que el alumnado se mantenga o tienda a disminuir, será preciso:
    • Definir el rol del financiamiento institucional en la prestación del servicio.
    • Asimismo, precisar el equipamiento necesario para el modelo híbrido en la escuela, el profesor, el estudiante y los hogares. Para los profesores que no cuentan con el equipamiento adecuado en sus hogares la pregunta a plantearse es si se darán mecanismos de apoyo.
    • Como parte de las prioriades, no dejar de asignar recursos para: (i) salubridad, desinfección, limpieza; (ii) vigilancia COVID-19; (iii) adecuación del local; (iv) equipamiento; (v) potenciación de plataforma, materiales y capacitación.
    • Estimar la contribución de los padres vía pensión y fuera de ella, en especial para gastos relacionados con la emergencia sanitaria.
  3. Política de morosidad.
    1. Hacer monitoreo del pago de pensiones evitando por todos los medios que el retraso no exceda el mes de pensión.

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NANCY MARIA MERCADO QUIROZ
Publicado hace 4 días

MUY INTERESANTE

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