Tendencias en la educación para el 2021

Este año estará marcado por la incertidumbre y en un entorno tan complejo es muy difícil tratar de estimar hacia dónde se mueve un sector como la educación. Sin embargo hay varios esfuerzos para tratar de identificar señales que nos orienten hacia lo que será el futuro de la educación luego de la pandemia. A continuación algunos impactos -positivos y negativos- que vale la pena observar para la educación superior universitaria.

Buscando estudiantes fuera de las fronteras

La fuerte caída de las matrículas de estudiantes extranjeros en  las universidades de Inglaterra y Estados Unidos,  ha generado un impacto económico importante señala Simon Baker en un reporte de Times Higher Education, ello ha llevado a plantear nuevas estrategias para incorporar estudiantes extranjeros sin que tengan que viajar. Las fronteras para la educación transnacional se han vuelto borrosas – señala- con lo que las diferencias entre los estudiantes remotos y los estudiantes que se encuentran en los campus tiende a desaparecer. Estudiar lejos de casa es costoso para las familias y esta situación abrirá nuevas oportunidades para estudiantes de economías en desarrollo para que se inscriban en universidades en economías desarrolladas. En ejemplo reciente en Perú ha sido la implementación de un microcampus de la Universidad de Arizona, aunque las universidades globales existen desde hace varios años, la pandemia estaría generando un importante impulso a esta estrategia.

Esta tendencia tendrá impacto en las matrículas de las universidades locales y la subutilización de los campus, pero al mismo tiempo también oportunidades para estudiantes del interior del país.

Diseminar antes de publicar

Un aspecto positivo de la pandemia ha sido el impulso que se ha dado al conocimiento científico y la investigación. Dada la emergencia y la necesidad de comunicar resultados de las investigaciones, se ha observado en el 2020 un auge de los preprints o manuscritos de las investigaciones presentando una tasa de crecimiento de 47% respecto del año 2019. Se espera que esta tendencia se consolide este año generando importantes impactos en la industria editorial y en las bibliotecas académicas.

La salud mental de los estudiantes

El confinamiento prolongado, la falta de contacto social y la tensión por la pérdida de familiares está afectando severamente la salud mental de los estudiantes universitarios, especialmente en lo primeros años. Las instituciones educativas han implementado servicios de apoyo y acompañamiento psicológico en línea para estudiantes y docentes y han visto desbordada su capacidad de atención durante el 2020 llegando a límites jamás alcanzados, según un estudio de Insidetrack.

El año 2021, con la segunda ola de contagios, no se presentará distinto en este aspecto, mayor aún será la preocupación cuando inicie el retorno a la presencialidad en los campus, ya que muchos se verán por primera vez casa a cara y tendrán que construir – reconstruir vínculos sociales venciendo la tendencia marcada hacia el «anidamiento», a la búsqueda de refugio en el seno familiar en una etapa de la vida en la que, por lo general, se observaba una tendencia contraria.

Del lado de los docentes, la situación no se presenta más sencilla. Según un estudio de CourseHero más de la mitad de los docentes han presentado señales de burnout (nivel extremo de estrés) y 40% ha considerado abandonar la docencia.

El retorno a la presencialidad será un reto que las áreas de apoyo psicológico tendrán que enfrentar.

Tutores y coach virtuales

Los estudiantes que han iniciado estudios en 2020 y los que inician en 2021 se sienten aislados, solitarios y adolecen de vínculos fuertes con sus compañeros y compañeras de estudio. Con lo que se convierten fácilmente en un reto para las áreas de retención y las tasas de abandono podrían dispararse si no se cuenta con una estrategia de acompañamiento adecuada. Los tutores virtuales -muchas veces jóvenes estudiantes de la propia universidad- apoyan a los nuevos estudiantes en ese proceso de sentirse parte de la universidad tanto en lo académico como en lo social y apoyan también a los docentes a mejorar la «percepción de presencia» en las clases remotas. La construcción de ese vínculo entre el estudiante y la universidad era algo que ocurría generalmente en los campus, los patios, cafeterías, espacios deportivos y festivales. Ninguno de estos espacios se encuentra disponible y por ello las universidades deben implementar soluciones de acompañamiento a los nuevos estudiantes.

Acostumbrarse a la educación remota

La educación remota de emergencia ha sido una respuesta acertada para asegurar la continuidad de la educación durante el 2020, sin embargo existen peligrosas consecuencias en caso nos acostumbremos a ellas. La primera tiene que ver con el aprendizaje activo que, por la crisis y el distanciamiento, es reemplazado por largas charlas de videoconferencia generando un retraso en años de avance en el desarrollo de metodologías activas de aprendizaje en el aula y desarrollo de competencias. La incorporación abrupta de tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje durante el 2020 no ha generado un avance en el proceso de transformación de la educación, como muchos señalan, sino que, por el contrario, ha significado un retroceso hacia metodologías tradicionales de enseñanza. Esta situación se agrava por la sobrecarga de trabajo que la educación remota supone para los docentes y, especialmente, las docentes que tienen una carga de trabajo adicional en el hogar, señala un informe de la CEPAL.

Acostumbrarse a la Educación Remota también implica que los estudiantes en el futuro prefieran no asistir a las clases al no encontrar valor diferencial en lo que reciben en el aula presencial frente a lo que reciben en las videoconferencias y ello, en un escenario post-pandemia, impactaría negativamente tanto en el grupo de estudiantes presenciales como en aquellos que deciden no asistir y ver las grabaciones de clase. Las instituciones educativas deberán implementar estrategias claras para revalorizar las actividades de aprendizaje en el campus, pues, luego de lo vivido estos meses, pocos estudiantes considerarán asumir el costo en tiempo y dinero de ir al campus universitario solo para escuchar cara a cara a sus docentes.

Es una oportunidad para el Nano Learning, señala Charlotte Stace en un informe elaborado para Pearson, lo que obligará a los docentes a rediseñar las experiencias de aprendizaje, incluyendo también experiencias inmersivas de Realidad Virtual y Realidad Aumentada que permitan llevar los ambientes de simulación y demostración al jugar en que se encuentre el estudiante.

Será también una oportunidad para el aprendizaje basado en proyectos y el aprendizaje basado en retos, que plantee a los estudiantes aprender mientras generan cambios en su entorno directo (hogar, vecindario, distrito, etc.) vinculado con la propuesta de Marc Prensky de enfocar el esfuerzo de los estudiantes hacia la mejora del mundo.

Claramente, como señala Mike Palmer en el podcast Trending in education, este será el año del diseño instruccional, el año de la transformación de la educación más allá de la emergencia, generando experiencias de aprendizaje personalizado y adaptativo, pues, como señala el profesor Robert Zemsky de la Universidad de Pensilvania: ha llegado el momento de transformar el currículo.

Las mujeres en la investigación académica

Un aspecto preocupante de los confinamientos estrictos que se han implementado como consecuencia de la emergencia sanitaria ha sido la caída significativa de producción académica de las mujeres. Esto se debe, de acuerdo a los estudios realizados por Megan Frederickson de la universidad de Toronto,  por las obligaciones de cuidado y apoyo a los estudios de los hijos en casa que impactan de manera desproporcionada a las mujeres. Si esta tendencia se consolida en el 2021, la brecha de género existente se hará más amplia y profunda generando un retraso importante en lo avanzado respecto de la participación de las mujeres en la ciencia.

Ajuste económico

Claramente la crisis impactará la economía familiar de la clase media , tanto por la pérdida de empleo como por la pérdida de las personas que eran sustento económico de las familias, el número de estudiantes que quedan en condiciones de orfandad y que, como consecuencia, tendrán que abandonar los estudios es ya muy grande. Las instituciones de educación superior tendrán que ampliar la oferta de becas, descuentos y créditos educativos a un número creciente de estudiantes para evitar que abandonen los estudios debido a la crisis económica. Para poder sostener esta caída en los ingresos será necesario también realizar ajustes en costos operativos e inversiones en los próximos años. La gerencia deberá ser muy realista, señala Zemsky.

Referencias

Fuente: Innovación Educativa UPC

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