Tecnología y Emergencia Educativa, por Santiago Cueto

La pandemia del COVID 19 ha significado un gran shock para el mundo en general y para la educación en particular. El Banco Mundial estima que 172 países alrededor del mundo han cancelado sus clases presenciales. En el Perú, como sabemos, se ha implementado una estrategia de educación a distancia de emergencia que prioriza el acceso a recursos educativos a través de internet, televisión y radio. Si bien el Perú tuvo algunas experiencias interesantes de educación a distancia, como el INTE en los años 70, y programas de educación a distancia a través de radio y otros medios luego, lamentablemente estas fueron descontinuadas o no recibieron el apoyo necesario.

En este contexto, la estrategia planteada por el MINEDU, que permite continuar con los aprendizajes de los estudiantes, resulta loable. Por un lado, lograron armar en pocos días el programa Aprendo en Casa. Sin embargo, desde el inicio era claro que solo un porcentaje menor de familias tenía acceso a internet, que de los tres medios mencionados antes es el más flexible e interactivo. A escala nacional se estima que alrededor del 59% de la población de 6 años o más tiene acceso a internet, con una tendencia al alza cada año[1]. Sin embargo, hay grandes diferencias entre el acceso en zonas urbanas y rurales. Por ejemplo, en Lima Metropolitana se estima que 79% de hogares tiene acceso a internet; en el resto urbano la cifra es 62%, mientras que en zonas rurales solo 21% tiene acceso. Lo anterior representa un serio problema de equidad, que potencialmente refuerza conocidas brechas de aprendizaje a favor de los estudiantes urbanos sobre los rurales. Lo anterior se demuestra en cuanta evaluación nacional o internacional se haya administrado en el Perú. Así, el anuncio reciente del MINEDU en el sentido que se va a comprar y repartir entre estudiantes rurales más de 840,000 tablets resulta alentador, al fomentar equidad en las oportunidades educativas de todos los estudiantes. En el mundo actual, el acceso a la escuela es cada vez menos un problema, pues se ha logrado que más del 90% de estudiantes tengan acceso a la educación primaria, con niveles un poco menores pero crecientes en el acceso a educación inicial y secundaria. Así, la provisión de tablets podría ayudar a reducir la brecha digital, que se refiere a las diferencias en el acceso, uso o habilidades con recursos digitales. Demostrar competencia en el uso de recursos digitales, en particular internet, será crecientemente importante en las décadas siguientes para encontrar oportunidades para comunicarse, ser más productivos y eficientes en el trabajo, educarse, entretenerse, y obtener información sobre bienestar emocional, salud y empleo, entre otros múltiples usos.

Sin embargo, hemos tenido antes experiencias en el Perú referidas a la provisión de recursos digitales de manera masiva en escuelas rurales que han sido frustrantes. Así, en el período 2006-2011, se desarrolló el programa Una Laptop por Niño/a (OLPC). A través de este programa, se dotó de más de 800,000 laptops XO a estudiantes de zonas rurales. Uno de los aspectos notables de este programa es que priorizó a estudiantes de comunidades con menores índices de desarrollo humano. La experiencia con este programa no fue lo positiva que se esperaba. El logro más importante tal vez sea que muchos estudiantes tuvieron por primera vez acceso a una computadora y aprendieron a utilizarla. Así, era común visitar escuelas rurales y encontrar estudiantes utilizando las laptops para tomar notas en clase, o en los recreos para escuchar música o tomar fotos y videos. Sin embargo, algunas evaluaciones de impacto encontraron que no hubo un efecto en el aprendizaje de lectura o matemática, como se pretendía.

La explicación más probable es que no hubo claridad en el modelo pedagógico para el uso de las laptops, como recurso para los docentes. Así, las laptops venían cargadas con valiosos recursos como lecturas, Wikipedia, programas para ejercitar la memoria y razonamiento, y procesadores de texto y hojas de cálculo, entre otros. Ninguna de estas aplicaciones sin embargo estaba directamente alineada con el currículo vigente para promover el aprendizaje en lectura, matemática u otros aprendizajes. Por otro lado, si bien hubo capacitaciones para docentes, estas se centraban en aspectos tecnológicos y el uso de recursos como los mencionados, con poco espacio para vincular el uso de laptops con las áreas curriculares. A esto se debe sumar que, en la mayoría de los casos, los docentes no habían llevado cursos sobre educación digital en su formación inicial o participado en capacitaciones sobre el tema. A pesar de todo, en algunas oportunidades he visitado escuelas y encontrado las XO operativas, luego de más de 10 años, con algunos docentes que las siguen usando, lo cual demuestra la iniciativa de estos profesionales.

Es conveniente aprender de esta experiencia para mejorar el uso de las tablets que el MINEDU piensa comprar y utilizar. En este caso el reto es aún mayor, pues no se contará aparentemente con clases presenciales durante lo que queda del año 2020, o si las hay, estas serán por períodos cortos. Así, algunas recomendaciones para el uso de las tablets son: 1. Incluir en las tablets recursos pedagógicos que estén alineados con las áreas curriculares. Existen muchos recursos digitales que se pueden adaptar para el desarrollo de competencias, como pretende el currículo nacional. 2. Proporcionar, en lo posible, acceso a internet para actualizar los contenidos de las tablets. Si bien las tablets pueden ser cargadas con recursos pedagógicos para trabajar sin conexión, será necesario eventualmente recargarlas con nuevos contenidos. Esto se podría lograr al menos con acceso periódico a internet. 3. Considerar el enfoque intercultural bilingüe para poblaciones indígenas e intercultural para todos los estudiantes. 4. Generar mecanismos para el desarrollo profesional de los docentes y la capacitación de padres y madres de familia, que sería conveniente que apoyen a sus hijos e hijas, de paso que ellos mismo desarrollan habilidades digitales. Esto requerirá además un sistema de soporte, posiblemente una línea de consulta abierta, para solucionar problemas de diferente tipo. 5. Monitorear la implementación del programa, registrando y apoyando las zonas donde hay menor conexión, áreas del currículo no trabajadas, etc., buscando nuevamente que el recurso digital no genere mayor inequidad.

Como ha manifestado el Ministro de Educación, la estrategia de educación a distancia está aquí para quedarse. Así, tenemos nuevamente una gran oportunidad para incorporar los recursos digitales en nuestras labores pedagógicas, buscando que el recurso siga el modelo pedagógico basado en el desarrollo de competencias de acuerdo con lo prescrito en el currículo nacional y no sea la tecnología la que defina nuestro trabajo.


[1] Data del INEI reportada en https://www.radionacional.com.pe/informa/locales/alrededor-del-40-de-los-hogares-del-pais-tiene-acceso-a-internet.

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