Tecnología para cerrar las brechas educativas en la educación rural

Desde sus inicios, la relación entre Fundación Telefónica y Fe y Alegría ha sido y sigue siendo de mutuo aprendizaje; la visión compartida por una sociedad mejor a través de la educación nos une desde 2010 y el enfoque en la erradicación del trabajo infantil a través de la escolarización que la Fundación tenía en ese entonces se vio enriquecido con la mirada de transformación social y revaloración de la cultura de los pueblos a través de la educación de calidad que define a Fe y Alegría.

El vertiginoso desarrollo de la tecnología determina el rumbo de la sociedad en nuestros días y las brechas entre los que tienen o no acceso a los dispositivos digitales y al internet es cada vez mayor, ampliando aún más las antiguas e  injustas  distancias que ponen en desventaja a las personas que viven en las zonas rurales de nuestro país, ésta es una de las razones que justifican el esfuerzo compartido que realizamos en la redes rurales de Fe y Alegría y en particular junto con los colegas y amigos del Proyecto de Educación Rural Fe y Alegría 44 de Cusco.

Los proyectos de Fundación  Telefónica, Aula Móvil y ahora Aula Digital en todas sus versiones, representan hitos importantes, en el camino de lograr una educación de calidad para las zonas rurales. Más importante y retadora que la dotación de equipamiento, ha sido la constante necesidad del fortalecimiento de capacidades de los docentes, tarea que nunca termina, pues la permanente actualización de conocimientos es vital para todos, en especial para los educadores.

Aprendimos con Fe y Alegría que las soluciones tecnológicas para la educación no solucionan mucho si no se construyen desde la realidad del terreno, con el aporte de los acompañantes y de los propios maestros, es así como los proyectos de tecnología en la red rural, aún partiendo de propuestas globales, se traducen en propuestas únicas y rinden frutos valiosos y únicos también. Prueba de ello, son las múltiples buenas prácticas de educación con tecnología que tenemos registradas y que pudimos presenciar en cada una de nuestras visitas a las escuelas de la red y que siempre nos causaron admiración.

El vertiginoso desarrollo de la tecnología determina el rumbo de la sociedad en nuestros días y las brechas entre los que tienen o no acceso a los dispositivos digitales y al internet es cada vez mayor, ampliando aún más las antiguas e injustas distancias que ponen en desventaja a las personas que viven en las zonas rurales de nuestro país

Recordarla la pasión y el profesionalismo de las maestras y maestros al compartir los resultados de las actividades de aprendizaje de sus niños, es motivo de gran satisfacción y estimula nuestras ganas de continuar haciendo el mayor esfuerzo. Hemos visto a niños y niñas disfrutar e interesarse mucho por aprender usando las computadoras o las tablet, aprender jugando, hacer registros fotográficos o en video como complemento de sus actividades  de  aprendizaje,  crear  historias y compartirlas. Confiamos en que cada una de estas experiencias son el punto de partida de la ruta que cada niño y niña para convertirse en ciudadanos de bien para su entorno más cercano y para la sociedad.

El reto de la educación rural con tecnología es enorme, aún quedan muchos problemas por resolver y es necesario seguir impulsando la creatividad y la innovación en la búsqueda de soluciones. El equipo técnico de PERFAL 44, destaca mucho por su gran iniciativa y capacidad en este aspecto. El desarrollo de materiales educativos en quechua, el registro documental audiovisual de la vida  cotidiana  y  costumbres de los niños y jóvenes, el modelo de gestión del soporte técnico y la formación son solo algunos ejemplos del talento con el que cuentan y que nos sirve de mucho para mejorar la estrategia y soluciones tecnológicas de nuestros proyectos a nivel nacional.

Mención especial y aparte merecen los líderes e impulsores de la red, con quienes hemos tenido el privilegio de compartir. En nuestro recuerdo están los fraternales encuentros con el padre Chema, en cada conversación con él aprendimos el verdadero sentido de la educación de calidad como estrategia para transformación de la sociedad, nos contagiamos de su fortaleza y visión crítica del contexto educativo. El padre Eddy, quién tomó la posta de José María y es hoy con quién coordinamos y definimos las características de nuestra colaboración,  posee un gran conocimiento del mundo educativo rural, sabe explicarnos a detalle y poner en contexto cada una de las iniciativas que buscamos impulsar y a su liderazgo se debe gran parte del éxito de nuestros programas no solo Quispicanchis, también en toda la región del Cusco.

Los 25 años al servicio de la educación que ahora celebra el PERFAL 44, son la demostración de que se puede hacer buena educación, aún en las condiciones más difíciles. Nos llena de orgullo y satisfacción el haberlos acompañado en buena parte de este camino, con nuestra pequeña contribución desde la educación con tecnología.

Lilian Moore de Pardo en revista Atikunmi Si se Puede

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