Una reflexión de Hugo Díaz Díaz
De todos los factores que determinan la calidad y resultados de aprendizaje uno infaltable son las metodologías de enseñanza. Lograr buenos resultados no solo es cuestión de formación, también de capacidades para descubrir las estrategias para aplicarlas en una situación, momento dado y con un grupo alumnos muy diverso. No es sencillo, sobre todo en escuelas donde la característica es la precariedad de ambientes, equipamiento y otros elementos.
Con creatividad el docente puede crear y organizar espacios de aprendizaje colaborativo con o sin tecnologías digitales. Puede emplear el ABP, el Aula Invertida, el Diseño Universal de Aprendizaje, los juegos y otros muchos otros enfoques metodológicos. Hay docentes que sin necesitar computadoras sofisticadas -pues bastan tablets sencillas para operarlas-, tienen acceso a herramientas como el Stratch, Stratch Junior, Zoho Show, Prezi, Snap, Makey Makey y Java Script que pueden ser valiosas para impartir los contenidos curriculares.
Factores condicionan la didáctica y el uso de metodologías interactivas en la era actual
En épocas como las actuales preocupa la desconcentración del alumno en clase. Ellos pertenecen una generación muy tecnológica distinta a la del profesor y que reclaman ciertos cambios en el trabajo en el aula. Por ejemplo: ir llevando al baúl de los recuerdos a la pizarra y la tiza; impartir clases con más entusiasmo y dinamismo; aprovechar las tecnologías en el uso de metodologías interactivas, para generar interés por lo que el alumno aprende. Si se empezará por esos cambios, los bajos aprendizajes en lectura y matemática empezarían a revertirse.
Es verdad que tecnologías como la IA no llevan a un borrón y cuenta nueva sino complementan y enriquecen lo que el docente utiliza como enfoques metodológicos. Químicamente las metodologías no son puras pues en general se aplican combinadas con otras. Por ejemplo, cuando el profesor utiliza el Aula Invertida, generalmente recurre también al aprendizaje autónomo, aprendizaje colaborativo y ABP. El reto para el docente es seleccionar las metodologías que más convengan al contenido impartido. En esa decisión entra la pericia y experiencia del profesor para tener en cuenta factores como el respeto del estilo formativo adoptado por el centro; su conocimiento pedagógico y de la especialidad; conocer a sus alumnos y sus condiciones para aprender; a partir de su experiencia y práctica, saber lo que le ha funcionado y lo que no; su capacidad para autoevaluar sus prácticas; su iniciativa para adecuar la estrategia al contexto específico de la clase; las condiciones en que el aula está implementada y potencialidad que ofrece; la actitud. Ayuda igualmente. la predisposición del director al cambio e innovación y el manejo pedagógico de las herramientas digitales e IA.
Lo que hay que cuidar en las decisiones metodológicas para no fracasar
Los recursos tecnológicos abren espacio a la diversificación de estrategias metodológicas pero también pueden convertirse en un factor de desconcierto si el profesor no está preparado para elegir los recursos que más convengan a la propuesta educativa y necesidades de los estudiantes.
La experiencia ilustra que un profesor cuando aplica una metodología activa debe de tener en cuenta: (i) no perder su figura de facilitador del aprendizaje. La IA es una herramienta muy potente, pero la función del docente es aún más potente pues es el llamado a fomentar el desarrollo de la capacidad crítica; (ii) estar presto a ayudar a los alumnos que tienen problemas, para encontrar la información, la ruta o preguntar correctamente a la IA; (iii) buscar que con la metodología seleccionada genere el mayor interés en sus alumnos, que vivan el proceso, se sienten partes de soluciones a problemas.
Otro factor para considerar, sobre todo cuando hay firme propósito de apoyar una mejor formación tecnológica es el costo de un aplicativo o software si deben adquirirlo. Si así lo deciden, deberían conocer: (i) si viene con asesoría o capacitación para su empleo, (ii) si guarda armonía con los recursos ya disponibles en la escuela, (iii) si su contenido se actualiza automáticamente, (iv) si responden a estándares internacionales de diseño y contenido y respetan el currículo y la realidad nacional, (v) y si su eficacia y utilidad está demostrada para actividades de inclusión y atención a la diversidad.
La tecnología digital y la IA pueden mejorar las prácticas educativas y los logros de aprendizaje, pero hay situaciones en que tecnologías tradicionales pueden ser más necesarias o eficientes en la adquisición de determinadas competencias. Hay habilidades que pueden ser mejor desarrollarlas o necesitan de tecnología tradicional: por ejemplo, aprender a escribir a mano en vez de con el teclado.
Cuando empezar la aplicación de metodologías interactivas, que usen tecnología
Desde los primeros años de escolaridad siempre y cuando el docente tenga capacidades para hacerlo bien. Luego podrá avanzarse gradualmente en procesos que serán de mayor complejidad. Las metodologías activas ayudarán a que el desarrollo de habilidades de análisis y evaluación, pensamiento crítico, abordar problemas y encontrar soluciones sea más efectivo. La ventaja de optar por el aprendizaje colaborativo desde muy pequeños es que aquellos con un mayor nivel de comprensión podrían ayudar a sus compañeros a comprender los conceptos y ejercicios que el profesor plantea, además que desarrollarían habilidades de colaboración, compañerismo, solidaridad, tolerancia, responsabilidad... Podrían reflexionar sobre su propio aprendizaje y utilizar estrategias que mejoren sus habilidades. Aumentará el involucramiento, la participación en procesos de aprendizaje y el clima escolar se verá influenciado por mejores comportamientos, por una disciplina que pasa a ser administrada en parte del tiempo por los alumnos.
Con el aula invertida los estudiantes pueden trabajar tareas en casa utilizando recursos incorporados en el YouTube, Khan Academy y GeoGebra, y textos escolares y otro material impreso y digital disponibles. Combinar tecnología tradicional con digital permitirá al docente ganar y ahorrar tiempo que puede dedicarlo para planificar mejor la clase, analizar, evaluar y argumentar situaciones problemáticas, contrastar procedimientos, organizar actividades colaborativas y fortalecer el pensamiento crítico y otras habilidades siglo XXI.
El Perú carga un atraso en el desarrollo de experiencias de aprendizaje interactivo que debería reducirse. Dar paso a mayores iniciativas de innovación y mayor autonomía para el trabajo en las aulas ayudaría en este esfuerzo. Lo que debe evitarse son los riesgos de elegir equivocadamente las estrategias y recursos de enseñanza pues las desventajas pueden superar las ventajas cuando no hay objetivos claros y control de riesgos. También evitar que los alumnos dependan demasiado de la IA en vez de pensar y lograr un aprendizaje real.
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