Uso de los saberes comunitarios para la producción de textos en quechua

Una de las situaciones que con mayor dramatismo se vive en la educación peruana es la de los aprendizajes de los estudiantes que habitan en zonas donde la lengua materna no es el castellano. Los datos de la evaluación de estudiantes que aplica el Ministerio de Educación a través de la UMC son muy reveladores: comparados los resultados de la evaluación de estudiantes de 4º grado de primaria en lectura en lengua originaria entre los años 2016 y 2018, se aprecia un retroceso. Los que viven en zonas quechua-collao que lograron rendimiento satisfactorio en el 2016 eran casi el 40% y en el 2018 descendieron a menos del 20%. Los que viven en zonas quechua-chanka descendieron de casi un 20% a 3%. Situación similar se da en escuelas donde asisten estudiantes de lengua originaria aymara y de zonas de la Amazonía peruana.

La evaluación de esos estudiantes en lengua castellana arroja las mismas tendencias. Los de lengua quecha-collao que tienen un rendimiento satisfactorio son 18.7% habiendo sido en el 2016 el 34.4%. Los que van a escuelas primarias que tienen lengua originaria quechua-chanka con ese nivel de desempeño sumaron 21.7%, habiendo sido el 2016 el 43.2%.

No cabe duda que mejorar los resultados de estudiantes que asisten a escuelas de EIB resulta una prioridad impostergable. No hay que olvidar que la comunicación -oral y escrita- es una de las competencias más importantes que requieren las personas para desenvolverse en una sociedad tan cambiante como la que vivimos. Sin esa competencia no será posible ingresar a un proceso de educación a lo largo de la vida. Tampoco será posible conseguir con facilidad un empleo.

Para enfrentar esta situación han surgido diversas iniciativas. Una de ellas es la que desarrollaron las instituciones educativas Nº 501432 y Nº 50553 de la Red Rural de Fe y Alegría 44, en la Región Cusco. Son escuelas localizadas en la provincia Quispicanchi, distrito Ocongate.

La experiencia en la que participaron los profesores Jhocelyn Olarte Año, Michael Huayhua Apaza, Alan Puma Herrera, Roberto Yana Yucra y Ana Yucra Yucra fue seleccionada entre las 74 mejores buenas prácticas en la convocatoria organizada por la Fundación Telefónica del Perú y la Unesco. Al momento de su evaluación beneficiaba a 102 estudiantes y fue objeto de un cuidadoso proceso de planificación que comprendió:

(i) la capacitación de docentes,

(ii) la participación de padres de familia, en especial aquellos que tenían que contar algo sobre las costumbres de la localidad y

(iii) la activa presencia de los estudiantes como protagonistas principales en el proceso de recolección de información, procesamiento y edición de la misma. Los estudiantes del 3º ciclo construían oraciones cortas y los del 4º ciclo redactaban textos descriptivos y narrativos. Los del 5º ciclo escribían los textos narrativos e informativos. Borradores iniciales de los textos fueron revisados y corregidos hasta llegar a una publicación que en su traducción al castellano se llamó “Los saberes de mi comunidad”.

Un aspecto novedoso de esta tarea fue que se aprovechó la tecnología: el classmate, cámaras fotográficas, cañón multimedia.

La ejecución del proyecto dejó muchas lecciones. Entre ellas, las siguientes: los estudiantes afianzaron su identidad al conocer varias historias de su comunidad; las TiC demostraron ser un factor clave de motivación de los estudiantes, el diálogo y las entrevistas ayudaron al desarrollo del pensamiento para escribir textos en quechua, se valoró la participación de las personas sabias de la localidad y esta actividad permitió fortalecer el trabajo en equipo de los profesores.

Lo importante de estas iniciativas desarrolladas por escuelas de Fe y Alegría es que ataca un tema crítico de los aprendizajes a partir de una estrategia que no reviste mayor complejidad. Por el contrario, es simple pero a la vez de mucho entusiasmo para los estudiantes. El producir una obra a esa edad con textos que interesarán no solo a la escuela sino a la comunidad en general les resultó altamente satisfactorio, además que les permitió mejorar sus capacidades de escritura, comprensión de textos orales y escritos y saber que son capaces de hacer, en otros campos, obras como las que surgió de la experiencia.

Felicitaciones a quienes promovieron esta importante iniciativa.

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