Los retos escolares en la era digital mediada por la emergencia

Nuestro país viene implementando una estrategia de educación a distancia para responder a las necesidades de una continuidad del servicio escolar a través de internet, televisión y radio. Para ello el MINEDU viene desarrollando un conjunto de lineamientos que están orientados a responder a las diversas necesidades y realidades. 

En este contexto los maestros tienen la enorme presión de ajustar la estrategia general del “Aprendo en Casa” a sus diferentes realidades. Pasando estos días de emergencia por diferentes etapas algunas superadas otras por venir:

La primera etapa de consternación y duda, caracterizada por no tener claro cuál sería la estrategia a seguir para garantizar el servicio escolar, y cada estamento sintió la necesidad de hacer algo, de ahí que algunas UGELs y DREs lanzaban sugerencias o propuestas de algún tipo de educación a distancia por lo general a través de internet. Esto aunado a un gran desconcierto del magisterio por saber que propondrían finalmente sus instancias regionales y la nacional.

La segunda etapa de propuestas de entidades privadas, mientras el MINEDU anunciaba y ajustaba su propuesta, diversas organizaciones ofrecieron espacios de educación a distancia. Hay que reconocer que las entidades privadas han impulsado la educación digital para compensar los espacios dejados por el estado en materia digital tanto en infraestructura como en propuestas formativas. Sin embargo, estas propuestas están orientadas a grupos de poblaciones con mediana conectividad e infraestructura tecnológica, con modelos pedagógicos que están pensados para usar los recursos digitales como complemento a la educación presencial.

La tercera etapa que es la presentación de la estrategia de “Aprendo en Casa” a cargo del MINEDU, que propone usar la radio, televisión e Internet según se dé la disponibilidad en casa espacio geográfico y de acuerdo a las condiciones socioeconómicas. Esto ha sido acompañado por una gran movilización de directivos y docentes por contactar a los padres de familia y estudiantes, digo movilización por no referirme a que los medios de contacto han sido complicados dónde incluso muchos han roto la cuarentena para lograr contactar con sus estudiantes ante la urgencia impulsada por las UGELs de garantizar el servicio escolar.

La cuarta etapa, de entendimiento de la propuesta técnica del MINEDU, esta cuarta etapa es relevante e importante ya que ha sincerado en parte los objetivos educacionales que se deben lograr en los próximos meses, reduciendo la incertidumbre e impulsando a los maestros a explorar las primeras estrategias de la educación a distancia. Esta es la etapa de la exploración de los alcances de las diversas tecnologías para lograr aprendizajes. También es la etapa del enamoramiento y las primeras desilusiones en diversos niveles. En el nivel ministerial, saber que no se puede responder a una educación medianamente decente sin recursos tecnológicos y proponer la compra de tabletas y enlaces a satélites, sin considerar que es casi inviable económicamente tener 80 mil conexiones satelitales (es mi parecer), y luego retroceder a proponer que cada tableta tenga precargado el contenido educativo. A nivel de las DRE y UGELs, se rompe la cabeza para  encontrar un modelo de control efectivamente del trabajo de los maestros (creo que en este sentido se recurrirá a ideas poco creativas al no entender que el trabajo remoto está concebido para responder en base a metas y no a horarios), que otras orientaciones además de las ofrecidas pueden dar para garantizar el servicio educativo en su jurisdicción, como responder a la demanda de traslado de estudiantes de los colegios particulares a los nacionales, las consideraciones sobre las evaluaciones y otras más que deben normar. A nivel de los padres de familia que tienen varios reclamos diferentes, están los que exigen más horas de clase, los que ya no se dan abasto con lo poco o mucho que les exigen los maestros de acompañamiento a sus hijos para ver la televisión, la radio o participar en el internet, los que se quejan por no tener recursos económicos para enviar los informes solicitados por los maestros, sin contar con los reclamos de los padres sobre los colegios particulares. En el caso de los maestros el manejo de tres tipos de estrategias a la vez, la formulación de evidencias de los estudiantes, y la poca claridad que aún tienen sus directivos sobre cómo tratar de reflejar la educación tradicional en la educación virtual, crea malestar, añadido que en algunos casos deben realizar actividades poco productivas por simplemente tratar de completar horarios que se debe reportar a la superioridad. En el caso de los estudiantes la imposibilidad del contacto con sus compañeros, la frustración de no contar con los dispositivos electrónicos que se requiere, la falta de energía eléctrica o el temor a la enfermedad…

Esta etapa es la que estamos viviendo, pero considero que tendremos por lo menos tres más en este 2020.

La quinta etapa a la que denominaría de la primera crisis de los aprendizajes luego del aislamiento, en esta etapa los maestros que empezaban a sentirse algo más cómodos porque iban formando rutinas, tendrá que lidiar con exigencias de diversos tipos; la más cruel que no están dando suficiente pese al mayor esfuerzo que puedan realizar, esto debido a que una inmensa mayoría de padres salen del aislamiento para ir al trabajo y sus niños quedarán casi solos dentro de casa, sin nadie que los ayude. Esta primera crisis tendrá que ver con lo tradicional de las tareas y ejercicios: cuántas actividades se han programado y cuántas actividades han logrado desarrollar los estudiantes en el día. Esta etapa vendrá acompañada de aspectos punitivos de los órganos de control que con poca o casi ninguna reflexión exigirán respuesta a los maestros.

La sexta etapa del sinceramiento y la búsqueda de modelos pedagógicos. Esta debe ser la etapa más importante y quizá la más productiva en todo el proceso, es la etapa dónde se espera las propuestas tanto de los especialistas del ministerio, los gurús educativos como de los maestros de base. En esta etapa se sincerarán los tiempos en que los estudiantes deben y pueden estar frente a las actividades educativas que se proponen, también el maestro podrá programar sus clases teniendo por anticipado tanto la temática, las competencias y actividades que se van a desarrollar sea la plataforma que se elija, porque el ministerio ya tiene material formativo elaborado. Se buscarán alternativas de educación personalizada o de grupo pequeño para generar hábitos de estudio a distancia o se buscará que algunos niños vayan a la escuela. Aparecerán las primeras propuestas de educación a distancia con pasos a seguir para cada formato (tv, radio, internet), aquí espero que haya apertura, porque si se da el caso de enmarcar como ya se trató de hacer en la educación presencial con momentos de una sesión ideal dada por un supuesto conocedor teórico del tema que no vive la realidad cruda, se perderá la gran oportunidad de iniciar un verdadero proceso de educación a distancia en lo que resta del año y del próximo.

La séptima etapa la del desencanto educativo. Es importante sincerar los esfuerzos, los logros y lo que se pudo hacer mejor, es la etapa de tratar de correr en el último minuto lo que no se pudo durante los últimos 8 meses, para salvar el año escolar. Los que no son maestros deben concebir aún un sentido ideal y soñador de lo que representa la educación, pero el sistema público exige respuestas y responsables… las evidencias que presentan los estudiantes no son las mejores y es hora de evaluar; atrás quedarán las primeras ideas de tutoría, acompañamiento emocional y año atípico. El sistema demanda pruebas y juega en contra la curva del olvido. Es normal que los estudiantes olviden y más cuando no contaron con el apoyo de sus padres y menos con el soporte presencial de sus maestros. Finalmente, la responsabilidad de todo el fracaso será del maestro, así es como pinta cada vez que tenemos fracasos.

Quizá a primera vista sea desesperanzador el panorama, pero en realidad es muy rico, en especial la sexta etapa ya que de ella depende el futuro educativo de muestro país. Un proceso de uso generalizado de las tecnologías en la educación a nivel país era impensable hasta dentro de 15 o 20 años en el mejor de los casos. Eso ya compensa en parte los malos resultados de este 2020. Lo segundo que es mucho más rico, es descubrir los nuevos modelos pedagógicos que nos deben acompañar los siguientes cinco a diez años, los que combinan lo presencial y virtual.

En esta línea, para los que estamos algunos años impulsando la educación digital, damos cuenta que las herramientas tecnológicas no resuelven el problema educativo, sino que es necesario que estén supeditadas a la pedagogía y a los objetivos educativos. Así, aparecerán modelos híbridos y especializados que buscarán usar el internet, la tv y la radio con varias acertadas recomendaciones empíricas.  A esto se añadirá la propuesta de tener diferentes tiempos escolares, la combinación de la asistencia presencial con la remota para estudiantes de lugares lejanos a las escuelas, el uso de las aulas virtuales será casi una norma en la mayoría de escuelas urbanas, el material de consulta generado por el estado  podrá ser reciclado, se puede coger lo mejor de los textos escolares de los repositorios educativos, el maestro podrá organizar seminarios y complementación online u offline con videos, podcast, material multimedia, se recurrirá a usar las ventajas del material disponible en internet y de libre acceso. Se propondrán nuevos modelos de desarrollo de la clase virtual, presencial y mixta. Se exigirá la ampliación de la cobertura del internet y se dará un salto sin precedente en la competencia digital del maestro peruano que ya para ese tiempo ha descubierto varias de las potencialidades del Internet como fuente de información y formación. Aparecerán varios líderes pedagógicos regionales empoderados.  Y por el lado de los estudiantes, muchos descubrirán que pueden pasar de ser meros usuarios instrumentales de la tecnología a personas responsables de su formación con una buena autodisciplina.  

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