Héroes del Silencio: los programas que todos piden y pocos conocen

Por: Rodrigo Chávez Terrones (*)

“Nunca hay nada bueno en la TV peruana”. Esa es la frase común que escuda nuestro consumo de producciones extranjeras o nuestra indiferencia hacia la señal de TV nacional abierta. Después de todo, ¿qué de valor podemos encontrar en el sancochado de magazines de chismes y espectáculos, noticieros sangrientos, realities con jóvenes de hipertrófica musculatura y ficciones escritas sin el más mínimo tino o sentido narrativo?

Sin embargo, a pesar de este aciago panorama, formar una dieta mediática de valor recurriendo a nuestros contenidos nacionales no es imposible, ya que existen varias propuestas que buscan sobresalir del vaho de mediocridad de la señal abierta tradicional ofreciendo a los espectadores contenidos valiosos, creativos y que resalten lo mejor que los peruanos tienen para ofrecer a nivel artístico y cultural.

Dicho de otro modo, se puede decir que existen en el país programas televisivos que ofrecen todo lo que el público demanda, pero este no los consume.

Esta paradoja puede estar motivada por la carencia de información. Todos sabemos de los productos de calidad media o baja que la TV nacional ofrece porque hablamos de ellos con ahínco (para criticarlos o halagarlos, según el caso), pero dejamos de lado los productos de valor, evitando que más gente sepa de ellos y acceda a consumirlos.

Nuestro consumo diario de televisión local está marcado por la fagotización de la vida personal de las estrellas de los programas del propio canal, mezclada con la promoción regular que se les da. Así, nuestro consumo inicia durante la mañana con los programas de espectáculos, donde se exhiben las acciones virtuosas o reprobables de los protagonistas de los programas y realities del canal. Al medio día se emiten reportajes y notas promocionales sobre las series, repasos de episodios y un poco más de la vida personal de las estrellas antes expuestas. Por la tarde, un colchón de programas de relleno abre paso a los realities, donde vemos en acción a las personas, cuyas vidas privadas ya conocemos al detalle. Finalmente, pasamos al bloque de horario estelar y se consumen las ficciones promocionadas a lo largo del día.

Toda una maquinaria mediática dispuesta y diseñada para devorar sus propios productos y crear “contenidos nuevos” que alimenten la parrilla diaria como anticipo a la emisión de un nuevo episodio. Quienes consumen estos contenidos se ven gratificados por este bombardeo constante de información, mientras que quienes los critican, consumen el bombardeo para tener con qué reprocharlos.

Este escenario valida la hipótesis previamente expuesta sobre la falta de información sobre buenos productos televisivos locales y el poco espacio que hay en los medios para compartir su existencia con el público. Es por ello que a continuación se enumera un breve listado de contenidos nacionales que satisfacerán el “hambre de buena TV local” que muchos espectadores exigen. Todos son parte de la parrilla de Canal IPe, canal de señal pública miembro de la familia de Tv Perú y una apuesta por brindar contenido infantil, juvenil y joven adulto de calidad a los hogares de los peruanos.

Estos son los héroes del silencio, algunos de los programas que muchos piden, pero pocos ven:

Programas Infantiles

  • Había Tal Vez es un programa de animación y live action en el cual seguimos la historia de una niña llamada Lua. Cada noche, para sentirse más segura, ella se transporta a un cuarto imaginario en donde se encuentra con Otto, un ser milenario, con el cual descubrirá maravillosas historias que la harán más fuerte y la empoderarán frente a la adversidad a través de una dinámica similar a la de “El Narrador de Cuentos”.
  • Martina y Rigoberto es un hito especial, al ser un programa de animación stop-motion en plastilina donde dos niños de 10 años de edad se hacen preguntas sobre la vida. Estas grandes preguntas los llevan a cuestionarse sobre lo ya establecido y a plantear diversas hipótesis sobre cómo deberían ser las cosas para vivir en un mundo mejor. Un chapuzón a la mente de los niños para entender cómo es que ellos perciben el mundo que los rodea.

  • Viajes de Papel es un micro-programa que mezcla el live action y la animación tradicional. En él, niños presentan su cuento favorito y comienzan a contárselo a los espectadores, acompañados de ilustraciones y animaciones que grafiquen lo que vemos. La herramienta ideal para incentivar la lectura de cuentos de autores peruanos.

Programas juveniles

  • Acción voluntaria: Un vistazo al trabajo de chicas y chicos peruanos que forman parte de programas de voluntariado. Aquí se podrán conocer sus motivaciones y modos de trabajo, así como los sacrificios y recompensas que cada proyecto representa para ellos.
  • Baqueta y claqueta: Un programa donde se pueden descubrir los videoclips musicales más recientes de artistas peruanos, acompañados de datos e información nueva sobre las bandas y artistas locales de todos los géneros.
    Ciencia en esencia: Programa científico donde se le da voz a los hombres y mujeres de ciencia peruanos para que compartan sus descubrimientos con el público, así como las causas detrás de los fenómenos naturales de una manera sencilla y entretenida.
  • Cortos IPe: Espacio dedicado al séptimo arte. Aquí, jóvenes y experimentados realizadores audiovisuales comparten sus opiniones sobre sus cortometrajes. Una ventana única al jóven talento audiovisual local.
  • Creaturas: La oportunidad perfecta para conocer a directores de cine peruanos y a sus equipos de rodaje. Anécdotas, experiencias, motivaciones, retos y dificultades al momento de realizar una película son compartidos en este programa con todo el público.
  • Hacedores: Una ventana a la vida de los peruanos con oficios singulares y únicos que pueden pasar desapercibidos en el día a día. En este programa, se pueden conocer sus ideas, proyectos, formas de pensar y de vivir.
  • Inéditos: Magazine cultural conducido por Patricia Barreto quien, junto a sus dos jóvenes noteros, explora distintos temas de interés para jóvenes peruanos y presenta historias que los motiven a siempre ser la mejor versión de sí mismos.

Y la lista puede continuar si ampliamos los horizontes a los otros programas dentro de la señal de Tv Perú.

Lejos del incentivo perverso del rating, la señal pública se erige como una almenara de esperanza para espectadores que deseen crear una dieta mediática basada en el valor de los contenidos y las historias que se comparten en cada programa y no en la maquinaria caníbal diseñada por la señal abierta para exhibir la vida privada de sus estrellas. Esta tarea es felizmente impulsada y compartida por quienes dirigen la señal pública, como leímos tiempo atrás en este mismo blog.

Cae en nosotros la responsabilidad de superar el ruido de lo malo y mediocre para lograr que estos contenidos televisivos de calidad puedan tener su justo lugar en nuestra dieta audiovisual.

 

Rodrigo Chávez(*) Rodrigo es comunicador audiovisual graduado en la Universidad de Lima, actor y guionista. Su cuenta de Twitter es @rcterrones

Niños, niñas y pantallas: 5 investigaciones en marcha

Por: Néstor Martos (*)

La programación infantil en señal abierta de televisión nacional casi ha desaparecido en los canales privados. Los cambios que esto implica en la sociedad y sus posibles causas y efectos fueron analizados en el conversatorio “¿Qué pasó con los programas infantiles?” organizado el pasado 16 de octubre por la  Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima.

Investigadores participantes del conversatorio (Foto: Ulima)
Investigadores participantes del conversatorio: G. Cappello, P. Busse, L. León,N- Martos y C. Rivadeneyra (Foto: Ulima)

La primera intervención de la mesa estuvo a cargo del profesor Carlos Rivadeneyra. Su ponencia se enmarcó en los resultados que el Observatorio de Comunicación que lleva a cabo la Facultad hizo con relación a su investigación titulada “¿Por qué en la televisión de señal abierta no hay programas para niños?”. Para este fin, trabajó 36 grupos focales divididos en tres segmentos: Voces de los niños (con niños entre 6 a 11 años), voces de los padres, y voces de los profesores. A ello se añadió entrevistas en profundidad con los programadores de televisión de los principales canales de señal abierta en el Perú y con los anunciantes.

Como hallazgos principales tenemos que existe un alto consumo de televisión de señal abierta en los niños de esas edades de aproximadamente un promedio de 3 horas y media por día. Además, se corroboró de forma cierta que los padres de familia usan a la televisión como una especie de distractor o niñera de los infantes cuando no pueden estar con ellos.

Otro hecho remarcable es que los padres de familia tienen plena consciencia de que los productos televisivos que consumen sus hijos no son hechos expresamente para ellos; pero que, sin embargo, los niños sí los asumen como propios. No es de extrañar que los dos primeros programas más vistos por los niños sean dos realities shows (Esto es Guerra -programa de competencias- y Yo soy -programa de imitaciones-).

En las entrevistas con los programadores de televisión, la mayoría explicó que el poco interés por crear o producir programas infantiles se debe a la falta de inversores que quieran patrocinar un programa infantil. Sin embargo, los anunciantes dicen que ello no es cierto, y muestran como prueba la publicidad que colocan en programas de esta naturaleza en segundas pantallas, práctica extendida en el consumo de contenidos.

Justamente para exponer sobre esta práctica, el profesor Giancarlo Cappello presentó su investigación sobre “El consumo diferido y las segundas pantallas”. Señaló que los niños cada vez más están utilizando tablets o smartphones para ver sus programas favoritos. El gusto por ver en diferido, “cuando quieren” y “como quieren”, determinan esa forma de apropiación de la televisión. También mencionó que los públicos infantiles cambian y no se les puede dar los mismos programas que consumían los niños de una generación distinta. Parece que las televisoras de señal abierta no están cambiando a la velocidad que exigen las audiencias más pequeñas.

Es aquí donde se pone de relieve el papel de la publicidad como principal sostén de la televisión privada de señal abierta. El turno del profesor Peter Busse sirvió para analizar las publicidades sobre alimentos en televisión y otros medios. Busse explicó que en promedio un niño peruano ve 5 comerciales de comida no saludable en cada hora. Y si calculamos que consumen más de 3 horas al día de televisión, tenemos que observa 15 comerciales no beneficiosos para él cada día.

Ante ello surge la pregunta: ¿qué se puede hacer? Difícil de responder pero con ciertas luces al final del camino. Hay una legislación sobre comida saludable que podría regular todo ese bombardeo constante que hay sobre los niños pero hasta ahora no hay una reglamentación clara sobre esa ley.

A su turno, la profesora Laura León expuso sobre el manejo que tienen los niños del internet. Ello se liga con el título del conversatorio porque los niños están migrando a segundas pantallas como forma de entretenimiento. No sólo como consumidores sino como prosumidores totales. La profesora León nos presentó el caso de niños youtubers peruanos. Con sorprendente facilidad ellos crean, editan, difunden, promocionan y hasta monetizan sus propios contenidos, que son consumidos por niños como ellos. Manejan muy bien la “gramática audiovisual” pero no llegan a desarrollar una competencia crítica frente a los contenidos que observan. La profesora destacó en ese punto el rol de la escuela en la formación de niños con espíritu crítico.

La app Correpalabras se puede descargar gratuitamente.
La app Correpalabras se puede descargar gratuitamente (ver enlace)

Finalmente se presentó Correpalabras, una aplicación dirigida a niños de segundo grado de primaria que aprovecha su gusto por las segundas pantallas para incentivar la lectura y promover la integración familiar en el proceso de comprensión lectora. La app, ideada por los profesores Néstor Martos y Jorge Montalvo, se puede descargar del PlayStore de Android (PUEDE DESCARGARLA AQUÍ) y estará a disposición de los docentes de la región Lima gracias al convenio con la Dirección Regional de Educación de esa jurisdicción. Actualmente la aplicación (y la investigación que la acompaña) están en pleno desarrollo.

En conclusión, la mesa redonda nos dio un panorama bastante amplio sobre la situación actual de temáticas como niñez, televisión, educación, segundas pantallas, apropiaciones, interpretaciones y reinterpretaciones. Asimismo, quedó en claro que la agenda de investigación en estos temas es cada vez más rica, como demostraron los docentes de la Universidad de Lima a cargo de diferentes proyectos.

Néstor Martos(*) Néstor Martos es profesor e investigador de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima.  

Televisión, sostenibilidad y bienestar subjetivo en el Perú

Por: Mònica Guillen Royo (*)

Es bastante común considerar que un uso intensivo de la televisión es perjudicial para el bienestar ya que invita a una vida sedentaria, al consumo de comida basura y reduce el tiempo disponible para el ejercicio físico, las relaciones sociales, las tareas de cuidado o de voluntariado. Además, los contenidos de las principales cadenas de televisión parecen enfatizar el lujo, el consumismo, la popularidad y en pocas ocasiones los programas de mayor audiencia están centrados en valores como la cooperación, la realización personal y la conservación del entorno natural. Todos esos factores apuntan a que un uso intensivo de la televisión (superior a las dos horas y media), es perjudicial tanto para las generaciones presentes (los espectadores actuales) y para las generaciones futuras (los que recibirán las consecuencias de las actividades de los espectadores actuales) y puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo sostenible y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

El estudio Television, Sustainability and Subjective Wellbeing in Peru, publicado recientemente en la revista científica Social Indicators Research, investiga la relación entre el consumo de televisión y el bienestar y las actitudes sostenibles en una muestra de 500 peruanos de distritos tan distintos como Miraflores, Breña, Huaycan (Ate Vitarte), Huancayo y Acostambo. Los resultados presentados en la publicación se basan en el análisis cuantitativo de los datos obtenidos a través de una encuesta no representativa implementada en el 2011 que reflejaba la composición de edad y de género en dichos distritos según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2007.

El estudio muestra que, en el Perú, como en otros países del mundo, a mayor consumo televisivo menos importancia se da a estilos de vida que contribuyen a la conservación y a la mejora del entorno natural. La razón de esta relación negativa recae principalmente en el énfasis que tanto los programas de mayor audiencia como la publicidad presente en la mayoría de canales comerciales ponen en valores relacionados con el dinero, el lujo y el consumismo. Esta influencia sobre los valores de las personas también reduce su capacidad de estar satisfechos con la vida, ser felices y sentirse vitales y enérgicos.

El consumo de televisión no es necesariamente un factor negativo para el desarrollo sostenible siempre y cuando se reduzca o limite la cantidad de mensajes materialistas. Esto puede conseguirse vía regulación estatal, impuestos a la publicidad y a través de programas educativos sobre el consumo responsable de medios audiovisuales. En el año 2016 el Consejo Consultivo de Radio y Televisión del Perú indicaba que un 48% de los niños y niñas encuestados no habían sido enseñados a analizar y comentar lo que veían en televisión. La encuesta solo abarcaba 18 ciudades peruanas y no contemplaba la posible menor instrucción sobre medios audiovisuales de las zonas peri-urbanas y rurales del país. Además de reducir la exposición a mensajes materialistas, podría ser conveniente realizar reuniones periódicas entre las diferentes partes, desde cadenas televisivas a representantes de padres de alumnos y de la población rural, por ejemplo, para revisar el contenido de la información medioambiental que se transmite a través de las cadenas de televisión.

En muchas ocasiones, el medioambiente es objeto de discusión en relación a conflictos violentos relacionados con la actividad extractiva en el Perú. Presentarlo en positivo, enfatizando las cualidades de los hábitats naturales y las oportunidades económicas para generaciones presentes y futuras de las actividades de conservación podría ser una excelente vía para garantizar una contribución positiva de la televisión al bienestar de peruanas y peruanos.

monica guillen royo(*) Investigadora del Centro para la Tecnología, Innovación y Cultura, Universidad de Oslo, Noruega. Es Licenciada en Economía y Máster en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona (Cataluña), Máster en Investigación y Doctora por la Universidad de Bath (Reino Unido). Más sobre la autora en este enlace.

Series de TV en el aula: por una educación emocionante

Por: Julio César Mateus.

La tele es más que una caja tonta. Sobre todo por muchas de sus series, comparables con las mejores obras literarias. Ese oasis de calidad en la pantalla chica se sostiene en nuevas formas de narrar, pero también de consumirla. Los expertos dicen, incluso, que vivimos una nueva edad dorada. Plataformas de distribución (y producción) como Netflix —de la cual el Perú es el tercer país en el mundo con más usuarios diarios— han reconfigurado la idea del espectador pasivo: hoy buscamos en el momento que preferimos productos adecuados a nuestros intereses.

Por eso, la oferta ha sabido enriquecerse. Y muchos de nosotros, gracias a Internet, hemos hallado espacios virtuales para encontrar pequeños tesoros audiovisuales. Disponemos de series que tratan asuntos históricos o polémicas contemporáneas, temas científicos o conceptos filosóficos, pero siempre bajo una lógica de entretenimiento que nos permite educarnos sin que nos demos cuenta. (En este artículo, por ejemplo, se presentan 15 series perfectas para explicar la ciencia). Entonces, ¿qué pasaría si los docentes tomáramos estos productos valiosos y los trajéramos al aula?

La resistencia de muchos sobre la estupidez que provee la televisión está justificada: pero la televisión no se limita a los realities que ridiculizan, a los escándalos prefabricados o a los chismes de los programas de farándula. Hay otros productos que sí destacan precisamente por su valor estético y narrativo; que nos enganchan emocionalmente haciéndonos vivir situaciones que, bien aprovechadas, resultan altamente educativas. Y resolverían, con ello, uno de los más grande retos docentes: hacer que los contenidos trasciendan el espacio de la escuela, que los alumnos se interesen y apropien de esas historias para, a partir de ellas, ir desarrollando conocimiento. Eso lo puede conseguir con creces una gran teleserie.

Usualmente los medios audiovisuales han ingresado al aula como ejemplos para ilustrar ciertos temas, pero no es suficiente el rol ejemplificante. Además de usar el relato televisivo como un complemento, habría que emplearlo como una “excusa afectiva para los aprendizajes”. Ya muchos profesores en el mundo han empezado a explotar las cualidades de las series para diseñar asignaturas con ellas de protagonistas. En ellos abordan temas que, bajo esquemas de enseñanza convencional, resultarían aburridos o densos. En estos artículos (artículo 1, artículo 2 y artículo 3) contamos experiencias concretas de clases que tienen en las series sus mejores recursos. Si bien la mayoría corresponden al nivel universitario, nada impediría diseñar experiencias para los niveles anteriores.

La educación mediática, en lo que hemos venido diciendo, cumple otra vez un rol importante al educar nuestra mirada. Mientras más críticos somos, nos convertimos en mejores usuarios. Y ser mejor usuario significa subir la valla de exigencia de lo que consumimos y de lo que queremos consumir. Pero, como dice Joan Ferrés, “para que la educación mediática influya en las experiencias de interacción con las pantallas es imprescindible que influya en la gestión de las emociones que generan estas pantallas”. Las aulas del colegio son un excelente escenario para desarrollar esta idea.

A todos nos gustan las historias. Son parte de nuestro ADN cultural. A través de ellas explicamos fenómenos y reproducimos costumbres y discutimos nuestra sociedad. Hoy, excelentes narrativas están en las series. Nos preguntamos entonces si es posible diseñar una sesión de clase que seduzca a través de la ficción, que capitalice personajes y líneas narrativas para generar inmersión en uno o varios temas del currículo. ¿Se pueden cruzar objetivos pedagógicos con narrativas comerciales desprovistas de intención educativa? Creemos que sí, pero es necesario experimentar, investigar y discutir.

El próximo jueves 5 abordaremos este tema en una edición de Mayéutica, el ciclo de charlas que propaga ideas innovadoras sobre TIC en educación. Participarán los expertos Omar Rincón, de Colombia, y Juan Manuel Auza, de Perú. Como dice la convocatoria: “la educación no puede estar ajena a las modas y procesos culturales a los que están expuestos los niños y niñas fuera de la escuela. Más bien, es una oportunidad para reflexionar sobre ellas y aprovechar su contenido rico en temáticas y puntos de vista para integrarlo en el aula”.

La charla se podrá ver en vivo a las 17.00 (hora de Lima) o en diferido a través de este enlace: http://educared.fundaciontelefonica.com.pe/mayeutica/ ¡Nos vemos allí!

Entrevista a Hugo Coya: “Teníamos que construir el espacio que no existe en la televisión privada”

TV Perú es el canal del Estado. Junto con Radio Nacional y Radio La Crónica conforman el Instituto de Radio y Televisión del Perú (IRTP), creado en 1996 para difundir contenidos educativos, informativos, culturales y de esparcimiento a nivel nacional. Conversamos con Hugo Coya, periodista, escritor y profesor universitario, quien fuera hasta hace unos días su presidente ejecutivo y promoviera, desde ese rol, importantes cambios. Aquí un balance de su gestión.

¿Qué encontraste a tu llegada a la presidencia de IRTP?
Llegamos el 6 de agosto del 2016 y nos encontramos con un Instituto cuya estructura y sistema de producción no tenían un correlato con la evolución que el país había sufrido. No sólo en la parte burocrática, sino en la forma de aproximarse al público. Te lo digo en cifras para darte una idea: TV Perú llega al 90 % del territorio nacional. Es, de lejos, la mayor cadena de televisión en el país. No hay ninguna emisora privada que se le acerque. Esto responde a que el Estado invirtió en la instalación de antenas, pero no en la calidad de los contenidos. Otro de los grandes problemas era que el promedio de audiencia era de 0.5 al mes y el público objetivo, de acuerdo a distintos estudios, era de 55 años a más. Es decir, éramos líderes en el segmento de 60 años, que no es el mayoritario ya que este es un país joven.

¿Por qué casi nadie veía TV Perú?
Simplemente porque los contenidos y la forma de concebir la televisión se habían quedado congelados en el tiempo. Se ofrecían contenidos con la creencia de que la televisión educa y que el televidente es un receptor pasivo que no interactúa. Eso condiciona mucho la forma en que tú te aproximas al espectador. Lo primero que hicimos cuando llegamos fue cambiar la programación. Incorporamos una serie de programas, como “La hora de los niños”. Los programas infantiles habían desaparecido por razones comerciales de toda la televisión peruana. Debido, en parte, a los cuestionamientos que hay sobre el uso de niños para promocionar determinados productos de comida chatarra. Pensamos que no era posible que la televisión pública no tuviera un espacio para ellos. Teníamos que construir el espacio que no existe en la televisión privada. Eso no significa colocar dibujitos para que los niños se entretengan. Nuestra propuesta fue brindar entretenimiento con algún tipo de contenido que los aproxime a una realidad nacional.

Fue muy reconocida la creación de noticieros en lenguas originarias.
Sí, se incorporó una serie de contenidos que han sido muy bien acogidos por la mayoría de la población, como los noticieros “Ñuqanchik”, en quechua y “Jiwasanaka”, en aymara. Hemos sido especialmente cuidadosos de reflejar la diversidad cultural y étnica. La televisión peruana de las primeras décadas, parecía española o sueca. No la estoy despreciando, pero no reflejaba la realidad. La gente ahora se siente más cercana porque los que aparecen en la televisión son más parecidos a ellos.

¿Qué resultados consiguieron?
Sextuplicamos la audiencia (pasamos al 4,8 y 4,9%). Eso significa que hay un público potencial, pero al que hemos logrado acercarnos más. Y lo hemos conseguido rehuyendo los clásicos formatos y contenidos de la TV privada. Tenemos Ipe, el canal para niños y jóvenes que se sustenta en el entretenimiento con contenido cultural, educacional, pero no con el formato “profesor que dicta la clase”. Buscamos que el televidente interactúe, de modo que trabajamos mucho con las redes sociales que antes estaban divorciadas de la televisión.

¿Es un problema el presupuesto con que cuenta TVPerú?
El principal problema es la falta de autonomía económica. Enunciativamente somos autónomos. Como es lógico, al aumentar la audiencia aumentó la publicidad. Ahora tenemos publicidad, pero ese dinero no se queda aquí, sino que se va al Ministerio de Economía. Tenemos tandas comerciales en algunos programas (otros, por su naturaleza, no la tienen). La diferencia entre nosotros y el resto es que nuestras tandas comerciales no exceden los 3 minutos.

Hablaste de Ipe, el canal juvenil. ¿Cuál es el balance?
Ipe ha sido el principal artífice para la reducción de la edad del público objetivo. Bajamos más de 15 años. Por momentos fuimos líderes gracias a IPE. El día del censo (22 de octubre, declarado de inamovilidad) colocamos toda la mañana dibujos animados y programas para niños y tuvimos una audiencia por encima de varias televisoras comerciales. Tampoco es que el rating nos haya quitado el sueño, pero de nada vale que con los pocos recursos que nos da el Estado hagamos productos para que nos elogie la crítica, pero que no vea nadie.

¿Hay demanda para producciones educativas? Hay un gran vacío de ellas en el país.
Hay una gran demanda contenida porque la televisión comercial ha copado todos los espacios. Si tú vieras la cantidad de gente que viene con propuestas. Muchas de las cuales yo creo que debería estar en televisión abierta…

El IRTP ha sido parte del Ministerio de Educación y luego de la Presidencia del Consejo de Ministros. Hoy, que es parte del Ministerio de Cultura, ¿cómo aporta al desarrollo de otras industrias culturales?
He participado directamente en la elaboración del proyecto de Ley de Cinematografía que está actualmente en el Congreso. Allí se ha incorporado la posibilidad de que las televisoras públicas participen como coproductores de documentales y películas, por ahora el IRTP solo puede hacer televisión y radio. Por ejemplo, hay un súper proyecto que está dirigiendo Javier Corcuera sobre Javier Heraud, él nos pidió trabajarlo con TVPerú, pero no estamos autorizados legalmente. Confío en que esto cambie con la aprobación de la Ley. Podría ayudarnos a abrir el abanico para no sólo hacer producción desde Lima, sino apoyar contenidos educativos, culturales en diferentes partes del país.

¿Se ha podido descentralizar la producción?
Mayoritariamente los programas de TVPerú se hacen en Lima. Algunos en Piura y Arequipa. El 2018 proyectamos otros en Huancayo y Cusco, que tendrán programas propios. La idea fue trabajar para tener programación separada y dirigida. La producción en quechua se va a ampliar y este 3 de enero de 2018 estrenamos el primer programa a nivel nacional en la historia de los medios de comunicación del Perú en lengua asháninca. La idea era que culturalmente se enriquezcan con sus propios contenidos.

¿Y también es la idea que estos programas se vean en Lima?
Los de quechua y aimara, sí porque son lenguas nacionales. Si yo pongo un programa en shipibo, es probable que haga referencias a animales y cuestiones que no existen en la costa. Para ello trabajaremos con un equipo interdisciplinario y multilingüístico.

¿Y cómo responde la audiencia en las regiones?
El crecimiento de la audiencia se reflejó en provincias y sobre todo en las zonas donde el poblador no es mayoritariamente blanco. En Puno, Cusco y Cajamarca conseguimos ser líderes. Le ganamos a la televisión comercial ese espacio simple y llanamente porque se sienten conectados. El señor que aparece en la pantalla es igual a mí y puede sentir o saber lo que siento yo. Hicimos un casting en provincias para los equipos de los noticieros y el primer requisito era que la lengua materna sea el idioma en el cual se informen, porque el idioma condiciona la forma en que construyes y reconstruyes el mundo. Lo que para nosotros es un cerro y no tiene mayor importancia, para otros es un apu y tiene connotaciones mágicas religiosas.

Esa visión intercultural tan compleja y necesaria…
Sí. Por ejemplo, hicimos un documental acerca de un puente colgante, que se lo llevó la BBC (“Big cities”). Totalmente en quechua y dirigido por quechuablantes. Era sobre la construcción de un puente hecho por la propia comunidad y cómo fue su experiencia. Le pusimos subtítulos en castellano y en inglés. Desde la fotografía era diferente hasta la forma en que estuvo narrado y el lenguaje audiovisual también. Luego estuvimos trabajando programas de música regional, conducidos no por modelos que lean un prompter, sino por músicos de las regiones.

Usualmente criticamos la calidad de la oferta y no de la demanda. ¿Crees que tenemos una demanda poco calificada?
Durante muchísimos años nos hemos acostumbrado a que los niveles de exigencia televisiva sean menores. “No pues, es peruano”, dicen menospreciando la calidad de lo que nosotros producimos. Somos un país mediano que tiene posibilidades de producción. Lo mismo pasa con el cine. Tenemos que cambiar el chip del público. Es un proceso lento. Yo ponía documentales a las siete de la noche y tenía que competir con “Esto es Guerra” y “Combate”, donde estaban todos semicalatos y agarrándose a golpes. Tratamos en lo posible de que sea algo más entretenido y el público vaya descubriendo que existen alternativas. Más que educar, habría que reeducarnos porque en el Perú durante años nos hemos dedicado a ver lo mismo.

¿Cuál debe ser la contribución de TVPerú al sistema educativo?
Yo no creo que la televisión eduque por sí sola, pero sí creo que ayuda a crear determinados estereotipos y a reforzar determinadas formas de pensar. La educación es mucho más compleja y amplia de lo que puede ser un programa de televisión. Un estudio de Concortv afirma que es la cuarta actividad más común entre los peruanos. Pasamos alrededor de 3 horas y media al día viendo televisión. No considero que sustituya a la educación tradicional. Puede ayudar a reforzar. La televisión es el medio que, por su propia naturaleza, integra.

¿Estás satisfecho con tu gestión? ¿Qué quedó pendiente?
Creo que hemos dado algunos pasos como el lanzamiento de la señal internacional, los programas en lenguas originarias, la pluralidad, los programas culturales dedicados al arte, la literatura, la ciencia, etc. Sin embargo, considero que los ciudadanos peruanos quienes, en efecto, deben responder esta pregunta. En mi caso, solo me sentiré satisfecho el día que en este país poseamos una televisión y radio públicas de calidad, aquellas que nos merecemos. Medios de comunicación públicos que reflejen nuestra grandeza. Solo así podré decir que lo realizado hoy valió la pena.

Entrevista realizada por: Julio César Mateus (Foto: Gilmar Pérez / Revista Caretas)

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