[Herramienta] ¿Cómo enseñar a los niños a identificar fake news?

Google espera mejorar las competencias mediáticas de los niños a través de su programa gratuito “Be Internet Awesome”.

Internet es tan útil como peligroso, en tan solo unos segundos podemos llegar a encontrar aquello que buscamos, o nuestras peores pesadillas. Siendo los dispositivos móviles de uso tan corriente, y cada día más entre los menores, es necesario que ellos también tengan las herramientas para protegerse y navegar de manera segura.

Con esto en mente, Google lanzó en 2017 la plataforma “Be Internet Awesome”, o “Sé genial en Internet”, y está diseñado para usuarios de 8 a 12 años, aunque puede adaptarse a otras edades.  Mediante el juego, se busca enseñar las claves para utilizar la web sin problemas. Hace unas semanas, reforzó el programa con módulos nuevos, centrados en competencias mediáticas y las fake news. 

La plataforma funciona en cualquier dispositivo con conexión a internet, sin necesidad de registro previo, y está diseñado para que cualquier profesor pueda tomarlo y usarlo en clase

Fuente: Google
Fuente: Google

Para ello, los alumnos podrán ingresar a Interland, una aventura gráfica en que se enfrentarán a lecciones sobre seguridad digital en cuatro mini-juegos. Los juegos buscan reforzar cuatro áreas, tales como: “compartir con cuidado”, “no caer en trampas”, “proteger tus secretos”, “ser amable es genial”, “si tienes dudas, pregunta”.

Asimismo, para los docentes y padres de familia, Google ofrece un plan de estudios gratuito para acompañar el aprendizaje y juego de los estudiantes. Este programa plantea empezar por el plan de estudio y luego reforzarlo con el juego.

Puedes ingresar de manera gratuita a la plataforma “Sé genial en Internet” aquí; entrar al juego “Interland” aquí; y leer el plan de estudios aquí.

Biblioteca de cultura digital de Facebook: recursos para educadores

Casi la mitad de seres humanos usamos medios sociales. De ellos, Facebook encabeza la lista –al menos en números– con más de 1,500 millones de usuarios activos al día –y más de 2,200 millones al mes–. Por eso, la polémica forma como utiliza nuestros datos viene generando serios cuestionamientos en el mundo. Quizá consciente de esta realidad, esta empresa busca ofrecer servicios interesantes que le permitan mejorar su imagen pública.

Uno de estos servicios es la “Biblioteca de cultura digital”, un recurso dirigido a docentes “con el fin de ayudar a los jóvenes a desarrollar las habilidades necesarias para navegar por el mundo digital, consumir información de forma crítica y producir y compartir contenido de manera responsable”. Se trata de una serie de lecciones organizadas en cinco módulos: (i) Privacidad y reputación, (ii) Exploración de la identidad, (iii)  Comportamiento positivo, (iv) Seguridad, e (v) Interacción con la comunidad. Estas lecciones han sido desarrolladas por el proyecto Youth and Media, impulsado por el Berkman Klein Center for Internet & Society de la Universidad de Harvard.

Cada lección incluye una sesión de aprendizaje con diversas herramientas orientadoras como guías, cuestionarios y juegos que pueden aplicarse en clase. Así también, el buscador de lecciones permite seleccionar recursos por edad, tiempo de la actividad, competencias a desarrollar o tipo de contenido.

Captura de pantalla del buscador de lecciones (Fuente: Facebook)
Captura de pantalla del buscador de lecciones (Fuente: Facebook)

Se trata de un recurso muy interesante para explorar y aplicar en los contextos de nuestras escuelas, atendiendo de forma directa la demanda por orientación específica para educar mediáticamente en el aula. Pueden acceder directamente a través de este enlace. ¿Alguno se anima?

El WhatsApp de la historia: ¿Qué dirían los personajes clásicos en un chat?

Por: Gianfranco Hereña (*)

Puede que en literatura no haya nada nuevo que contar. Las historias que hemos oído desde niños e incluso las que leemos ahora, en la adultez, parten siempre de argumentos que en algún momento otros se encargaron de inventar. Lo único que varía, sin embargo, es la forma de narrar las historias y eso es algo que siempre está en evolución.

De los cantos y las odas griegas contadas de manera oral, pasamos a la escritura y de la escritura a las proyecciones audiovisuales. Todas son formas de contar historias y, me atrevería a decir, cada una de ellas valiosa en sí misma de acuerdo con el objetivo que se persiga. Pero, ¿es posible que las historias hayan entrado en crisis y nadie quiera escucharlas porque ya nadie lee o la atención de los jóvenes es cada vez menor?

Tengo sentimientos encontrados respecto al tema. Vamos por partes.

Verán, escuchar historias fue siempre lo mío. Incluso antes que escribirlas, mi placer máximo consistía en apoltronarme en un sillón de la sala y escuchar al abuelo narrar aquello que decían esos libros que aún no podía leer. Yo era un espectador de lujo ante las morisquetas y cambios de voz repentinas que lograba cada vez que me contaba algo. Me fascinaba. Puede que hasta aquí no haya dicho nada que les mueva un pelo (y tienen razón). A lo que voy: soy un creyente de la palabra.

Toda conexión- no solo con los estudiantes- nace a partir del interés, ya sea el que se traiga previamente o aquel que se genere a través de una o varias dinámicas. Esto no siginifica, por supuesto, recurrir a cualquier medio con tal de llamar la atención, sino por el contrario, de averiguar sesudamente qué intereses trae consigo la audiencia para, a partir de ello, generar recursos que impacten directamente en sus aprendizajes.

Muy aparte de los videojuegos o las series que los estudiantes veían en Netflix, había algo que hacían cada vez que hablaba y era dirigir la vista hacia sus celulares. Ahí, entre mensajes de Whatsapp o Messenger, mi clase se diluía. No, que no se pretenda que esto es una recomendación para todos los docentes. Tampoco el izamiento de una bandera blanca ante el uso de celulares en clase. Pero sí fue el inicio de una nueva era: la creación de un lenguaje en común con mis estudiantes.

Si de pequeño me gustaba oír esas historias ajenas contadas por mi abuelo, ¿por qué no empezar a leerlas? ¿No es acaso la literatura la narración de historias de “otros”? Si hay algo en la humanidad que se mantiene vivo a lo largo del tiempo es nuestra curiosidad por ver lo que hacen otros sin que nos vean. Es ese afán de escuchar a través de la pared (vaso de por medio) lo que nos permite imaginarnos qué ocurre en otra habitación y recrear en nuestras mentes sucias escenas de amor apasionado, discusiones febriles o debates interminables acerca de qué cuentas quedan por pagar. Pensé entonces, ¿qué ocurriría si hacía dialogar a los personajes que leíamos en el entorno del Whatsapp?

Me imaginé entonces distintos escenarios: Discusiones entre los hermanos Vicario planeando cómo matar a Santiago Násar mientras éste, accidentalmente, había sido agregado al grupo. Una vista en profundidad a los diálogos de los Karamazov discutiendo sobre la existencia de Dios e introduciendo, discretamente, conceptos teológicos para el debate o ¿por qué no? Dramatizar a través de un chat la despedida entre Ulises y Penélope antes de volver a Ítaca y ver que su última conexión ha sido hace diez años.

Había dicho que para conectar hay que generar un lenguaje en común, y el mío fue ese. Detrás de los mensajes había siempre un tema mucho más profundo que requería un trabajo especial que hasta ese momento había elaborado. Y es que mirar el Whatsapp de otros nos genera interés porque tiene, en cierto modo, una cuota silenciosa de peligro (ser descubiertos) y, por otro, la fascinación de ser lo que yo era cuando escuchaba las historias de mi abuelo: un espectador de lujo ¿Y qué es la literatura sino vivir mil vidas teniendo solo una?


HEREÑA(*) (Lima, 1990) . Es Licenciado en Comunicación por la Universidad de Lima y Diplomado en Estudios de Formación Pedagógica para la Docencia Universitaria de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Desde hace seis años es director de la web cultural El buen librero y docente de comunicación en el colegio Pío XII.

MayéuTIC@ en el Aula: 15 recursos de acceso libre para docentes

MayéuTIC@ es una plataforma de Fundación Telefónica que difunde ideas y propuestas innovadoras basadas en el vínculo entre la educación y las tecnologías. Desde su primera emisión, en junio de 2014, ha tenido como objetivo abrir un espacio de debate sobre nuevos contenidos y métodos educativos potenciados por los medios de comunicación.

El diseño de estas charlas tuvo dos inspiraciones originales: una de fondo y otra de forma. En cuanto al fondo, se buscó reflexionar a partir de preguntas, aplicando el método que Sócrates utilizaba para enseñar: la mayéutica. En cuanto a la forma, tomamos como modelo las famosas charlas TED, cuyo impacto global demuestra que la forma más creativa de transmitir ideas en corto tiempo es a través de historias, por el poder de involucramiento y enganche que tienen.

A la fecha, son 27 charlas disponibles a través del portal Educared. Los temas son muy actuales y siguen tendencias internacionales en materia de educación y tecnología. Muchas preguntas se prestan para discusiones interesantes, como por ejemplo: ¿podemos convertirnos en hackers en la escuela?, ¿podemos diseñar las clases como un videojuego?, ¿cómo hacer más placentera y sexy la educación?, ¿qué nos pueden enseñar los youtubers a los profes?, ¿estamos preparando a nuestros estudiantes para los nuevos trabajos del futuro?

Kit para docentes

Las charlas de MayéuTIC@ han sido ofrecidas por especialistas peruanos y extranjeros y están todas disponibles. Pero también muchas de ellas cuentan con recursos didácticos para que los docentes puedan sacarles el mayor provecho en una clase, en una reunión con madres y padres de familia o incluso en jornadas de capacitación entre pares.

Se trata de un kit llamado Mayéutica en el Aula y que incluye (como se aprecia en la imagen) los siguientes elementos:

  1. una versión resumida de la charla original;
  2. una transcripción de la charla;
  3. una ficha con palabras clave y material complementario sugerido; y
  4. un conjunto de tres fichas de actividades para el aula, que podrán ser trabajadas con tres tipos de usuarios distintos: maestros, estudiantes y padres. El objetivo es ofrecerles una pauta orientadora para que puedan explotar mejor el contenido de las charlas siguiendo cuatro pasos: preparar, observar, discutir y crear.
Kit de Mayéutica en el Aula
Kit de Mayéutica en el Aula

15 temas para introducir en la escuela

Las charlas con el kit de Mayéutica en el Aula disponibles a la fecha son:

  1. Imaginar las clases como un videojuego. Julio César Mateus (Perú)
  2. ¿Cómo diseñar clases transmediales? Carlos Scolari (Argentina)
  3. Ciudadanos hiperconectados. Roberto Lerner (Perú)
  4. ¿Cómo convertirnos en ‘hackers’ educativos? Valentín Muro (Argentina)
  5. El tiempo real en el aula: ¿qué es? ¿para qué sirve? y cómo lograrlo. Sandro Marcone (Perú)
  6. Experiencias Móviles en el Aula. Frank Bentley (Estados Unidos)
  7. Pedagogía Sexy: ¿Cómo devolverle el placer a la educación? María Acaso y Clara Megías (España)
  8. 5 metáforas para comprender las redes sociales. Gabriela Sued (Argentina)
  9. Empoderemos a los niños a través de la robótica. Roberto Saint Martin (México)
  10. ¿Cuáles son los empleos del futuro?. Julio Gamero (Perú)
  11. Mujeres que programan su futuro. Mariana Costa (Perú)
  12. ¿Qué es ser youtuber? Laura León (Perú)
  13. ¿Qué podemos aprender los educadores de los booktubers? José Miguel Tomasena (México)
  14. Jurassic Park dialoga con The Walking Dead. Omar Rincón (Colombia)
  15. Juegos de Realidad Alternativa: diversión y aprendizaje. Nohemí Lugo (México)

Así, este material puede ser utilizado en cualquier contexto, trascendiendo el momento y el lugar en que se produjo. Los invitamos a conocer y explotar estos kits como herramientas para promover la discusión en sus escuelas, pero también a comentarnos nuevas ideas de temas que les gustarían ser abordados.

¿Cómo empezar la alfabetización mediática en el aula?: la biografía mediática

Por: Julio César Mateus.

Alfabetizar en medios de comunicación es una obligación de la escuela, pues nos permite ejercer un derecho fundamental: el de comunicarnos libre y responsablemente. Pasamos la mitad de nuestro tiempo interactuando con pantallas y muchas de las capacidades que adquirimos se quedan en el terreno informal (como explicamos en este post) y son injustamente desperdiciadas por la escuela. En estos meses, desde que iniciamos este blog, hemos tomado contacto con docentes interesados en empezar a desarrollar proyectos de educación mediática en sus centros educativos y nos preguntan cómo empezar. No importa si eres profe de matemática, inglés, literatura o ciencias, ¡siempre se puede alfabetizar mediáticamente en clase! Aquí compartimos un ejercicio muy simple.

Para empezar, ¿sabemos qué medios usan nuestros estudiantes? ¿Desde cuándo? ¿En qué momento lo hacen y para qué? ¿Qué les gusta y qué les disgusta de esos medios? ¿Cómo interpretan sus contenidos? Una buena manera de calentar motores es proponiendo un ejercicio autobiográfico que aprendimos en un reciente taller en Guatemala y nos gustó mucho (a propósito, en este documento producido por la DW Akademie de Alemania, por ahora solo en inglés, podrán encontrar otros ejercicios y materiales valiosos). Este ejercicio se llama “biografía mediática” y tiene como finalidad reconocer el impacto de los medios en nuestra vida cotidiana y reflexionar al respecto.

Primero, aclaramos los conceptos

Partimos por explicarles qué es un medio de comunicación (podemos hacer una lluvia de ideas en la pizarra con todos los que recuerden y podemos dividirlos entre aquellos “tradicionales”, como el periódico o la radio, y los “digitales”, como los celulares). También les explicamos qué es una biografía, señalando que suele destacar los eventos más importantes de nuestra vida.

Segundo, producimos las biografías

Ahora les pedimos que dibujen en un papel una línea de tiempo donde deben señalar como “hitos”, desde que tengan memoria, aquellos recuerdos importantes en el uso de los medios. En la parte superior de la línea pondremos un “hito positivo” (por ejemplo alguno podrá decir que a los 5 años jugaba en el celular de su madre un jueguito que le gustaba mucho y le enseñaba cosas). En la parte inferior de la línea escribirán aquellos recuerdos que consideren negativos (por ejemplo, que a los 10 años vieron una noticia de un asalto cerca a su casa que les dio mucho miedo). La idea es tener una línea más o menos como la que aparece en la imagen superior de este post y la extensión o complejidad dependerán de la edad de los participantes.

Tercero, compartimos en parejas

Luego les pedimos juntarse en parejas aleatorias y explicarles aquellos hitos que hemos destacado en nuestra línea de tiempo. Al comparar las líneas de tiempo, verán que hay algunas coincidencias y otras diferencias. En cuanto a las coincidencias, es importante hacerles notar que las generaciones muchas veces están marcadas por hitos mediáticos (por ejemplo para la generación del 60, la llegada del humano a la luna vista por tele, o para la generación del 80, el intercambio de cassettes con canciones de moda). Por otro lado, las diferencias pueden servirnos para recordar que el acceso a los medios no siempre es equitativo: quizá alguno que vivía en un pueblo alejado no conoció el cine sino hasta que viajó a una ciudad; u otro que nació en una ciudad nunca le prestó tanta atención a la radio.

Cuarto, reflexionamos en conjunto

En sesión plenaria pedimos a cada uno que presente la biografía de su compañero observando las coincidencias y diferencias que más le llamaron la atención. Finalmente, proponemos una serie de preguntas que pueden ayudar al intercambio de ideas: ¿Qué ha cambiado en el uso de medios a lo largo de los años? ¿Por qué preferimos unos medios a otros o los asociamos con determinadas ideas o prejuicios? ¿Consideramos que nuestra dieta mediática (es decir, el uso cotidiano que hacemos de los medios) es balanceado? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Somos conscientes de los impactos emocionales que producen los medios en nosotros? ¿Qué sentimos al respecto? ¿Qué pensamos del hecho de que los mensajes que viajan en los medios sean interpretados de forma distinta por cada persona? ¿De qué depende que hagamos tal o cual interpretación? ¿Entendemos que los medios son productos culturales importantes para una comunidad?

En suma…

Este primer ejercicio podría servirnos, además para reflexionar, para saber, como docentes, el tipo de relación que nuestros estudiantes han ido construyendo con los medios. Si detectamos, por ejemplo, que muchos usan un medio determinado de manera constante o que consumen determinado programa, ¿podríamos aprovechar esa situación para vincularla con nuestro trabajo en el aula o el desarrollo de algún tema del currículo?

¡Esperamos puedan llevar a cabo este ejercicio y comentarnos sus experiencias!

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