[Herramienta] ¿Cómo enseñar a los niños a identificar fake news?

Google espera mejorar las competencias mediáticas de los niños a través de su programa gratuito “Be Internet Awesome”.

Internet es tan útil como peligroso, en tan solo unos segundos podemos llegar a encontrar aquello que buscamos, o nuestras peores pesadillas. Siendo los dispositivos móviles de uso tan corriente, y cada día más entre los menores, es necesario que ellos también tengan las herramientas para protegerse y navegar de manera segura.

Con esto en mente, Google lanzó en 2017 la plataforma “Be Internet Awesome”, o “Sé genial en Internet”, y está diseñado para usuarios de 8 a 12 años, aunque puede adaptarse a otras edades.  Mediante el juego, se busca enseñar las claves para utilizar la web sin problemas. Hace unas semanas, reforzó el programa con módulos nuevos, centrados en competencias mediáticas y las fake news. 

La plataforma funciona en cualquier dispositivo con conexión a internet, sin necesidad de registro previo, y está diseñado para que cualquier profesor pueda tomarlo y usarlo en clase

Fuente: Google
Fuente: Google

Para ello, los alumnos podrán ingresar a Interland, una aventura gráfica en que se enfrentarán a lecciones sobre seguridad digital en cuatro mini-juegos. Los juegos buscan reforzar cuatro áreas, tales como: “compartir con cuidado”, “no caer en trampas”, “proteger tus secretos”, “ser amable es genial”, “si tienes dudas, pregunta”.

Asimismo, para los docentes y padres de familia, Google ofrece un plan de estudios gratuito para acompañar el aprendizaje y juego de los estudiantes. Este programa plantea empezar por el plan de estudio y luego reforzarlo con el juego.

Puedes ingresar de manera gratuita a la plataforma “Sé genial en Internet” aquí; entrar al juego “Interland” aquí; y leer el plan de estudios aquí.

El WhatsApp de la historia: ¿Qué dirían los personajes clásicos en un chat?

Por: Gianfranco Hereña (*)

Puede que en literatura no haya nada nuevo que contar. Las historias que hemos oído desde niños e incluso las que leemos ahora, en la adultez, parten siempre de argumentos que en algún momento otros se encargaron de inventar. Lo único que varía, sin embargo, es la forma de narrar las historias y eso es algo que siempre está en evolución.

De los cantos y las odas griegas contadas de manera oral, pasamos a la escritura y de la escritura a las proyecciones audiovisuales. Todas son formas de contar historias y, me atrevería a decir, cada una de ellas valiosa en sí misma de acuerdo con el objetivo que se persiga. Pero, ¿es posible que las historias hayan entrado en crisis y nadie quiera escucharlas porque ya nadie lee o la atención de los jóvenes es cada vez menor?

Tengo sentimientos encontrados respecto al tema. Vamos por partes.

Verán, escuchar historias fue siempre lo mío. Incluso antes que escribirlas, mi placer máximo consistía en apoltronarme en un sillón de la sala y escuchar al abuelo narrar aquello que decían esos libros que aún no podía leer. Yo era un espectador de lujo ante las morisquetas y cambios de voz repentinas que lograba cada vez que me contaba algo. Me fascinaba. Puede que hasta aquí no haya dicho nada que les mueva un pelo (y tienen razón). A lo que voy: soy un creyente de la palabra.

Toda conexión- no solo con los estudiantes- nace a partir del interés, ya sea el que se traiga previamente o aquel que se genere a través de una o varias dinámicas. Esto no siginifica, por supuesto, recurrir a cualquier medio con tal de llamar la atención, sino por el contrario, de averiguar sesudamente qué intereses trae consigo la audiencia para, a partir de ello, generar recursos que impacten directamente en sus aprendizajes.

Muy aparte de los videojuegos o las series que los estudiantes veían en Netflix, había algo que hacían cada vez que hablaba y era dirigir la vista hacia sus celulares. Ahí, entre mensajes de Whatsapp o Messenger, mi clase se diluía. No, que no se pretenda que esto es una recomendación para todos los docentes. Tampoco el izamiento de una bandera blanca ante el uso de celulares en clase. Pero sí fue el inicio de una nueva era: la creación de un lenguaje en común con mis estudiantes.

Si de pequeño me gustaba oír esas historias ajenas contadas por mi abuelo, ¿por qué no empezar a leerlas? ¿No es acaso la literatura la narración de historias de “otros”? Si hay algo en la humanidad que se mantiene vivo a lo largo del tiempo es nuestra curiosidad por ver lo que hacen otros sin que nos vean. Es ese afán de escuchar a través de la pared (vaso de por medio) lo que nos permite imaginarnos qué ocurre en otra habitación y recrear en nuestras mentes sucias escenas de amor apasionado, discusiones febriles o debates interminables acerca de qué cuentas quedan por pagar. Pensé entonces, ¿qué ocurriría si hacía dialogar a los personajes que leíamos en el entorno del Whatsapp?

Me imaginé entonces distintos escenarios: Discusiones entre los hermanos Vicario planeando cómo matar a Santiago Násar mientras éste, accidentalmente, había sido agregado al grupo. Una vista en profundidad a los diálogos de los Karamazov discutiendo sobre la existencia de Dios e introduciendo, discretamente, conceptos teológicos para el debate o ¿por qué no? Dramatizar a través de un chat la despedida entre Ulises y Penélope antes de volver a Ítaca y ver que su última conexión ha sido hace diez años.

Había dicho que para conectar hay que generar un lenguaje en común, y el mío fue ese. Detrás de los mensajes había siempre un tema mucho más profundo que requería un trabajo especial que hasta ese momento había elaborado. Y es que mirar el Whatsapp de otros nos genera interés porque tiene, en cierto modo, una cuota silenciosa de peligro (ser descubiertos) y, por otro, la fascinación de ser lo que yo era cuando escuchaba las historias de mi abuelo: un espectador de lujo ¿Y qué es la literatura sino vivir mil vidas teniendo solo una?


HEREÑA(*) (Lima, 1990) . Es Licenciado en Comunicación por la Universidad de Lima y Diplomado en Estudios de Formación Pedagógica para la Docencia Universitaria de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Desde hace seis años es director de la web cultural El buen librero y docente de comunicación en el colegio Pío XII.

MayéuTIC@ en el Aula: 15 recursos de acceso libre para docentes

MayéuTIC@ es una plataforma de Fundación Telefónica que difunde ideas y propuestas innovadoras basadas en el vínculo entre la educación y las tecnologías. Desde su primera emisión, en junio de 2014, ha tenido como objetivo abrir un espacio de debate sobre nuevos contenidos y métodos educativos potenciados por los medios de comunicación.

El diseño de estas charlas tuvo dos inspiraciones originales: una de fondo y otra de forma. En cuanto al fondo, se buscó reflexionar a partir de preguntas, aplicando el método que Sócrates utilizaba para enseñar: la mayéutica. En cuanto a la forma, tomamos como modelo las famosas charlas TED, cuyo impacto global demuestra que la forma más creativa de transmitir ideas en corto tiempo es a través de historias, por el poder de involucramiento y enganche que tienen.

A la fecha, son 27 charlas disponibles a través del portal Educared. Los temas son muy actuales y siguen tendencias internacionales en materia de educación y tecnología. Muchas preguntas se prestan para discusiones interesantes, como por ejemplo: ¿podemos convertirnos en hackers en la escuela?, ¿podemos diseñar las clases como un videojuego?, ¿cómo hacer más placentera y sexy la educación?, ¿qué nos pueden enseñar los youtubers a los profes?, ¿estamos preparando a nuestros estudiantes para los nuevos trabajos del futuro?

Kit para docentes

Las charlas de MayéuTIC@ han sido ofrecidas por especialistas peruanos y extranjeros y están todas disponibles. Pero también muchas de ellas cuentan con recursos didácticos para que los docentes puedan sacarles el mayor provecho en una clase, en una reunión con madres y padres de familia o incluso en jornadas de capacitación entre pares.

Se trata de un kit llamado Mayéutica en el Aula y que incluye (como se aprecia en la imagen) los siguientes elementos:

  1. una versión resumida de la charla original;
  2. una transcripción de la charla;
  3. una ficha con palabras clave y material complementario sugerido; y
  4. un conjunto de tres fichas de actividades para el aula, que podrán ser trabajadas con tres tipos de usuarios distintos: maestros, estudiantes y padres. El objetivo es ofrecerles una pauta orientadora para que puedan explotar mejor el contenido de las charlas siguiendo cuatro pasos: preparar, observar, discutir y crear.
Kit de Mayéutica en el Aula
Kit de Mayéutica en el Aula

15 temas para introducir en la escuela

Las charlas con el kit de Mayéutica en el Aula disponibles a la fecha son:

  1. Imaginar las clases como un videojuego. Julio César Mateus (Perú)
  2. ¿Cómo diseñar clases transmediales? Carlos Scolari (Argentina)
  3. Ciudadanos hiperconectados. Roberto Lerner (Perú)
  4. ¿Cómo convertirnos en ‘hackers’ educativos? Valentín Muro (Argentina)
  5. El tiempo real en el aula: ¿qué es? ¿para qué sirve? y cómo lograrlo. Sandro Marcone (Perú)
  6. Experiencias Móviles en el Aula. Frank Bentley (Estados Unidos)
  7. Pedagogía Sexy: ¿Cómo devolverle el placer a la educación? María Acaso y Clara Megías (España)
  8. 5 metáforas para comprender las redes sociales. Gabriela Sued (Argentina)
  9. Empoderemos a los niños a través de la robótica. Roberto Saint Martin (México)
  10. ¿Cuáles son los empleos del futuro?. Julio Gamero (Perú)
  11. Mujeres que programan su futuro. Mariana Costa (Perú)
  12. ¿Qué es ser youtuber? Laura León (Perú)
  13. ¿Qué podemos aprender los educadores de los booktubers? José Miguel Tomasena (México)
  14. Jurassic Park dialoga con The Walking Dead. Omar Rincón (Colombia)
  15. Juegos de Realidad Alternativa: diversión y aprendizaje. Nohemí Lugo (México)

Así, este material puede ser utilizado en cualquier contexto, trascendiendo el momento y el lugar en que se produjo. Los invitamos a conocer y explotar estos kits como herramientas para promover la discusión en sus escuelas, pero también a comentarnos nuevas ideas de temas que les gustarían ser abordados.

Alfabetismo transmedia: lo que aprendemos con los medios fuera de la escuela

Por: Julio César Mateus.

El pasado fin de semana, Barcelona fue la capital mundial de la educación mediática. Más de un centenar de investigadores provenientes de muchos países nos reunimos en la conferencia Transmedia Literacy para discutir resultados de diversos trabajos que buscan comprender (y valorar) las capacidades que desarrollan niños, niñas y adolescentes en su interacción con los medios (sobre todo aquellas que aprenden fuera de la escuela y que suelen ser vistas con gran distancia por el “sistema educativo formal”).

Esta conferencia fue uno de los hitos del proyecto homónimo financiado por la Unión Europea (programa H2020) y desarrollado durante tres años por un equipo de cincuenta expertos de ocho países (Australia, Colombia, España, Finlandia, Italia, Portugal, Reino Unido y Uruguay). El equipo, dirigido por Carlos Scolari, se planteó responder tres preguntas: ¿qué están haciendo los jóvenes con los medios?, ¿dónde aprendieron a hacerlo? y ¿cómo podemos aprovechar esos conocimientos dentro del aula?

Para responder estas preguntas, el equipo diseñó una metodología de investigación que incluyó cuestionarios, entrevistas, netnografías y talleres participativos. Los resultados de investigación fueron reveladores, en tanto se lograron reconocer y organizar 44 capacidades principales y 190 específicas que se pueden revisar con detalle en este mapa interactivo.

Las competencias transmedia (transmedia skills) son una serie de habilidades relacionadas con la producción, el intercambio y el consumo de medios interactivos digitales. Estas competencias van desde los procesos de resolución de problemas en videojuegos hasta la producción y el intercambio de contenidos en plataformas web y redes sociales; la creación, producción, intercambio y consumo crítico de contenido narrativo (fanfiction, fanvids, etc.) por los adolescentes también forma parte de este universo.

transmedia skills

Uno de los mitos educativos más extendidos es el de los “nativos digitales”, que ha llevado a muchos docentes a presumir que los nacidos en tal o cual generación tienen capacidades innatas y que por eso resulta ocioso desarrollarlas o integrarlas en la escuela. Lo cierto, como explica Scolari en este artículo publicado en la revista Anfibia, es que existen grados y niveles muy distintos según los accesos, entornos e intereses. Los investigadores del Transmedia Literacy apostaron por tres categorías para explicar los grados de competencia mediática (o transmediática) alcanzados por chicos y chicas: usuarios casuales, aspiracionales y expertos:

  • casuales: realizan un uso simple y espontáneo de los instrumentos de creación y distribución de contenidos (sobre todo fotos y, en menor medida, vídeos). Su motivación principal es el entretenimiento y la construcción o consolidación de relaciones con otros jóvenes.

  • aspiracionales: manejan un registro de contenidos más amplio (textos escritos, fotos, vídeos, dibujos, etc.) y planifican hasta cierto punto sus actividades mediáticas. En estos casos se evidencia un interés mayor por desplegar una narrativa y trabajar los valores estéticos de sus producciones, todo motivado por un interés en el mejoramiento de esas competencias productivas (y el reconocimiento de sus pares).

  • Los expertos son prosumidores que planifican con detalle sus estrategias de producción y distribución mediática y le dan mucha relevancia al desarrollo narrativo, por medio del cual expresan su conocimiento enciclopédico de los mundos narrativos. También en este caso el perfeccionamiento de sus habilidades narrativas y el reconocimiento de los lectores son las principales motivaciones.

Pero la idea no es solo reconocer y organizar teóricamente estas capacidades aprendidas extraescolarmente, sino promover su integración en la escuela (siempre que nos las maten, ¡por favor!).

En ese sentido, el proyecto desarrolló y validó un Kit del Profesor, que contiene un conjunto de fichas didácticas que se pueden descargar aquí. Las fichas están organizadas por tipos de competencia, áreas de conocimiento, edad de los estudiantes con los que se quieran aplicar y tipos de medios o contenidos que desarrollan, e incluso se pueden descargar, guardar (bookmark) y compartir las que el usuario considere más interesantes. Asimismo, está a disposición un Libro Blanco con la síntesis de todo el trabajo y un video (en inglés, pero se pueden incorporar subtítulos en español).

La mesa está servida con nuevos y valiosos recursos. Implementarlos, como diría Fito Páez, es solo una cuestión de actitud.

Texto de Julio César Mateus.

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