Deep Fakes: la persona que estás viendo no existe

Mira el siguiente video, parece el verdadero Obama, ¿no?

¿Qué es un deep fake? Se trata de videos ficticios altamente realistas generados con inteligencia artificial. En ellos, los rostros de los protagonistas y sus gestos son virtualmente indistinguibles de alguien real, llegando incluso a simular a personas tan poderosas como Barack Obama o Vladimir Putin.

El peligro de esta tecnología es claro: los medios pueden ser manipulados y simular una realidad que puede desatar consecuencias reales. Imaginémonos la difusión de imágenes de un líder político en carrera presidencial agrediendo a alguien, o recibiendo dinero de dudosa procedencia. Internet facilita la viralización de algo semejante, llegando a repercutir de manera determinante en el mundo político y la vida de esa persona. Se está haciendo cada vez más difícil discernir entre un deep fake y la verdad.

Ahora bien, esto no es algo nuevo. Manipular imágenes y otros medios de de comunicación con fines fraudulentos o de boicot se viene haciendo desde hace mucho. El acceso a herramientas de edición de cualquier tipo y las vías de difusión libre de la red añaden más incertidumbre a un entorno mediático en que la verdad y la realidad se mezclan muy fácilmente con los fake news.

Estas personas no existen: rostros generados por inteligencia artificial
Estas personas no existen: rostros generados por inteligencia artificial

Una manera de proteger nuestra integridad e imagen frente a esta clase de producciones es cuidar lo que subimos a nuestras redes. Es decir, mantener nuestra privacidad y limitar lo máximo posible la información que le brindamos a las plataformas y herramientas que nos hemos acostumbrado a usar.

Por ejemplo, con datos recabados por redes sociales y buscadores, This Person Does Not Exist crea continuamente rostros ficticios altamente verosímiles. La inteligencia artificial detrás de esto se denomina Generative Adversarial Network (GAN), un concepto de la disciplina de Machine Learningque produce imágenes a partir de una especie de “entrenamiento” de datos, aprendiendo a generar fotografías realistas.

Cómo produce imágenes la Inteligencia Artificial. Fuente: lyrn.ai
Cómo produce imágenes la Inteligencia Artificial. Fuente: lyrn.ai

Haga la prueba usted mismo, dé actualizar para cargar una nueva “persona”. Esta y otras herramientas demuestran el poder de la inteligencia artificial hoy y ayudan a apreciar el valor real de nuestra privacidad e información.

Ver más: ¿Cómo enseñar a los niños a identificar fake news? y ¿Quién vigila tus contenidos de Instagram?

Entrevista a Cristóbal Suárez-Guerrero: “No es lo mismo hablar de desarrollo educativo con tecnología que de inclusión tecnológica en educación”

Por: Fátima Pasquel (*) 

Cristóbal Suárez-Guerrero (Mollebamba, Apurímac-Perú) es Doctor en Educación en procesos de formación en espacios virtuales por la Universidad de Salamanca, licenciado en educación, especialidad filosofía y CCSS por la UNMSM y profesor del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universitat de València. Su línea de investigación y desarrollo educativo es la pedagogía red, aprendizaje cooperativo y abierto en red, cultura educativa digital e innovación didáctica y política educativa digital. En esta entrevista nos comenta sobre su último libro “Pedagogía red: una educación para tiempos de internet” y algunos temas sobre los que investiga.

¿Cómo se gesta una pedagogía en red?

En primera instancia, la pedagogía es más antigua que la educación, es el lenguaje de la acción educativa y lo que busca es tratar de entenderla y orientarla no solo en el plan escolar sino también en la educación no formal e informal. Cuando irrumpen internet o la tecnología, lo hacen como una variable muy importante. Lo que añade, además de sus muchos artefactos como aplicaciones, softwares, dispositivos o herramientas técnicas, es una estructura de organización y distribución de la información que se plantea de forma atípica a la manera en que se distribuye información ya sea a través de los medios de comunicación masivos o en la escuela, donde es de forma vertical, entonces es así como comienza a plantearse la idea de una organización en red.

Coméntanos sobre tu libro “Pedagogía red: Una educación para tiempos de internet”.

Estamos acostumbrados a pensar siempre la educación como una relación bidireccional entre alguien que enseña y otros que aprenden. Esa matriz básica se ha ampliado a un territorio inédito en el que fluyen las comunicaciones y la interacción, y se registra esa información en un entorno en red. En internet, esta matriz se abre a un espacio difuso en la que prima una relación reticular donde no hay necesariamente una relación en los patrones que marcaba la escuela, entonces, ¿cómo pensar la institución educativa, la educabilidad, el aprendizaje formal, no formal e informal, la actividad del que enseña, los materiales educativos, la evaluación, cuando el entorno comunicativo se amplía a una relación en red? Esa es básicamente la motivación del libro.

También se intenta responder a algunas preguntas clave en el libro: por qué aprender en red, qué aprender, cómo aprender, con qué aprender, con quién, dónde, cuándo, y, cómo valorar lo que se aprende en la red, ¿por qué consideras que el profesorado debe hacerse estas interrogantes al momento de idear o desarrollar educación con tecnología?

La relación educación y tecnología no es reciente, de alguna forma hemos recurrido a alguna herramienta: papiros, libros después irrumpió con fuerza la televisión, la radio, los medios de la educación a distancia y abierta, y las computadoras. Primero quisimos introducir esta última tecnología al entorno del aula; después quisimos que esa tecnología se pareciera al aula y pensamos en un aula de computadoras; después  hicimos que esa tecnología se convierta propiamente en el aula y hablamos del aula virtual. Pero, todas las personas que de alguna manera tienen una responsabilidad en la educación y de manera concreta a nivel curricular o de aula, han pensado la tecnología siempre desde la pregunta instrumental ¿con qué aprender? y la tecnología como la respuesta. Cuando te planteas esa pregunta estás esperando una respuesta instrumental, pero en la actualidad, un profesor tiene que pensar que el fenómeno de internet es mucho más amplio. Internet no se limita a la respuesta sobre el material educativo sino sobre el entorno, las finalidades de la educación, los contenidos, los procedimientos, las evaluaciones, la valoración, los agentes educativos, y distintos aspectos que necesitan una atención teórica desde la pedagogía. Lo mejor que podemos hacer frente a internet no es esperar respuestas técnicas sino plantear preguntas pedagógicas para que la tecnología pueda avanzar al ritmo de la educación porque no es lo mismo hablar de desarrollo educativo con tecnología que de inclusión tecnológica en educación.

pedagogía redDebemos trabajar las competencias digitales en las aulas.

El mito del nativo digital es algo que tenemos que desterrar. Hay investigaciones que te dicen que esto simplemente es falaz y que la competencia digital no es producto automático de haber nacido en un entorno rico en tecnología, sino que saber utilizar la tecnología en provecho personal y social es un proceso que hay que aprender y estimular, y la escuela debería ser ese espacio para poder atender la competencia digital del ciudadano.

¿Y cómo vamos en el Perú?

Sé que en el currículo peruano hay una competencia que está asociada a cómo se desarrollarán los alumnos en un entorno tecnológico, pero la competencia digital supone más cosas. No es lo mismo destreza técnica -que tiene un niño o adolescente para moverse en el entorno digital o manipular las aplicaciones de un celular- que competencia digital. Esta supone saber seleccionar información, saber comunicarse en internet, saber solucionar problemas reales con internet, tener consciencia de su seguridad y su identidad digital, crear contenidos. Entonces, si eres un usuario pasivo, si no te das cuenta de tu identidad, de lo que estás haciendo, de que cada clic es un dato, si no sabes seleccionar información, y simplemente usas internet para entretenimiento -que está bien, por un lado, pero si se abusa es el problema-, y no resuelves problemas reales con ello, entonces simplemente tu relación persona-maquina es elemental, no has sabido aprovechar bien la tecnología.

Y se trata de formar personas que sepan aprovechar las tecnologías…

Una persona que salga de un sistema educativo como el peruano o de cualquier otra parte del mundo debería estar preparada para encarar los retos, no solo de internet, sino del desarrollo de lo digital, entender muy bien, por ejemplo, la relación entre poder y tecnología, las implicaciones de la inteligencia artificial en nuestra vida, la falta de neutralidad de los sistemas tecnológicos en red o los problemas políticos y sociales vinculados a los algoritmos, así como desarrollar su competencia digital, entender cuáles son los dilemas sobre el conocimiento en internet, entender qué cosa es la cultura digital y una serie de aspectos que le permitan ser un ciudadano despierto y consciente para poder encarar su vida y el desarrollo del país en un entorno digital. No nos basta ser nativos digitales.

En el caso de docentes que se encuentran sin acceso a internet en la escuela, ¿pueden también abrir el diálogo a sus alumnos sobre estos temas? 

Hay un concepto en educación que es el aprendizaje significativo. Por ejemplo, si tú vives en Apurímac, de donde soy yo, y pones un ejemplo a los alumnos sobre matemática para entender el teorema de Pitágoras usando el relieve del mar, entonces no será muy significativo a la experiencia del alumnado. Hablarles de internet a chicos que quizá tienen contacto únicamente con la televisión, la radio o limitadamente la prensa, en lugares apartados en Perú es como hablarles de una ficción. No podemos hablar ni problematizar nada de internet si no tenemos acceso a la red, después del acceso habría que desarrollar la competencia.

Señalas que es importante que el profesorado encare este tema sobre todo con la pregunta ¿con quién aprender? ¿Por qué consideras que sobresale de las otras?

“¿Con quién aprender?”, es una pregunta invisible en el modelo pedagógico porque cuando un niño o un adolescente va a una institución educativa no queda sospechas de que si va es porque va a aprender con alguien y ese alguien es el profesor. Si tú trasladas esta pregunta a internet, la respuesta ya no es únicamente el profesor, sino que puede ser un especialista, un compañero, una comunidad u otros agentes educativos que están más allá de la figura del profesor, incluido las grandes corporaciones de internet, como GAFA (Google, Amazon,Facebook y Apple), por ejemplo. Entonces, en el contexto de internet, la pregunta se hace visible y más necesaria ya que no estás a expensas de un profesor: si accedes a un banco de recursos educativos abiertos habrá una persona encargada, si entras a una comunidad de aprendizaje habrá muchos como tú de los que podrás aprender, si estás en un curso virtual reglado no tendrás necesariamente un profesor sino un tutor virtual, si estás trabajando con una empresa y un curso auspiciado por un MOOC (Massive Open Online Course) tendrás una empresa detrás y si accedes a recursos por ejemplo de Google, tendrás una macroempresa detrás con una concepción educativa. Entonces, la pregunta ¿con quién aprender? tiene mucho sentido porque ya no estás pensando únicamente con el profesor o profesora, sino en otros agentes educativos que han surgido en ese entorno tecnológico.

¿Cómo es que el profesorado puede dejar de temerle a con quién el alumno puede aprender en internet?

Nuestra educación no empieza únicamente en la escuela, sino en nuestra casa, la familia, la comunidad, los medios y ahora internet. En realidad, lo escolar forma parte de lo educativo, entonces si abrimos el foco y vemos que internet, para bien o para mal también forma parte de las condiciones y del entorno de aprendizaje de los chicos, en vez de rehuirle, tapar el sol con un dedo, podremos integrarlo a la práctica educativa. ¿Cómo? Como profesores tenemos que aprender primero a usar internet en nuestra propia formación educativa y, a partir de ahí, será mucho más sencillo entender o recomendar el uso de internet. Y no se trata solo de usarlo, sino de ser creativos al momento de hacerlo. Tú puedes usar, por ejemplo, Wikipedia como ayuda a la docencia solicitando a los alumnos buscar y citar su contenido en trabajos en clase o puedes usarlo, desde el enfoque cooperativo haciendo grupos de expertos entre alumnos, para que los alumnos no solo extraigan información sino que aprender a editar Wikipedia y aporten algo y publiquen en esa enciclopedia.

Finalmente, sabemos que hay docentes interesados en conocer más.  ¿En qué espacios digitales o no digitales podrían empezar a reflexionar y hablar sobre esta temática?

Yo creo que la mejor forma en que un docente pueda entender el impacto de la tecnología es entendiendo el impacto de lo tecnológico en su propia formación docente. Los animaría a que no vayan necesariamente a usar la tecnología para dar clases, sino que primero vean cómo puede la tecnología ser útil para su propia formación y evaluar hasta qué punto internet puede cambiar su percepción docente interactuando con otros a través de grupos en redes sociales, accediendo a fuentes de información diversa, accediendo a cursos, participando en internet creando contenidos, buscando recursos educativos abiertos y materiales también que hay para enseñar. Cuando tú de alguna forma te convences o no de que internet puede ser útil para ti, será muchísimo más sencillo hablarles de esa utilidad a los alumnos, y cuando perciban que el profesor mismo utiliza internet será más natural para él o ella recomendar espacios, prácticas, dinámicas que realiza y trasladará esa misma competencia al alumno.

Visita aquí el blog de Cristóbal.

fatima(*) Fátima es Licenciada en Comunicación y miembro del grupo de investigación en Educación y Comunicación de la Universidad de Lima. Entrevista realizada el 25 de julio de 2019 durante una estancia en la Universidad de Valencia.

[Herramienta] ¿Cómo enseñar a los niños a identificar fake news?

Google espera mejorar las competencias mediáticas de los niños a través de su programa gratuito “Be Internet Awesome”.

Internet es tan útil como peligroso, en tan solo unos segundos podemos llegar a encontrar aquello que buscamos, o nuestras peores pesadillas. Siendo los dispositivos móviles de uso tan corriente, y cada día más entre los menores, es necesario que ellos también tengan las herramientas para protegerse y navegar de manera segura.

Con esto en mente, Google lanzó en 2017 la plataforma “Be Internet Awesome”, o “Sé genial en Internet”, y está diseñado para usuarios de 8 a 12 años, aunque puede adaptarse a otras edades.  Mediante el juego, se busca enseñar las claves para utilizar la web sin problemas. Hace unas semanas, reforzó el programa con módulos nuevos, centrados en competencias mediáticas y las fake news. 

La plataforma funciona en cualquier dispositivo con conexión a internet, sin necesidad de registro previo, y está diseñado para que cualquier profesor pueda tomarlo y usarlo en clase

Fuente: Google
Fuente: Google

Para ello, los alumnos podrán ingresar a Interland, una aventura gráfica en que se enfrentarán a lecciones sobre seguridad digital en cuatro mini-juegos. Los juegos buscan reforzar cuatro áreas, tales como: “compartir con cuidado”, “no caer en trampas”, “proteger tus secretos”, “ser amable es genial”, “si tienes dudas, pregunta”.

Asimismo, para los docentes y padres de familia, Google ofrece un plan de estudios gratuito para acompañar el aprendizaje y juego de los estudiantes. Este programa plantea empezar por el plan de estudio y luego reforzarlo con el juego.

Puedes ingresar de manera gratuita a la plataforma “Sé genial en Internet” aquí; entrar al juego “Interland” aquí; y leer el plan de estudios aquí.

“Evitar que los niños usen celulares en clase es aislar todavía más la escuela de la sociedad”. Entrevista a Daniel Cassany

Por: Julio César Mateus (Foto: Diario El Comercio)

Daniel Cassany es filólogo, investigador y profesor de la Facultad de Traducción y Ciencias del Lenguaje en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Desde hace buenos años se ha interesado en la cultura digital y sus efectos en la escritura y en la escuela. Aunque no se sienta especialmente optimista, cree que es mejor vivir la revolución digital con entusiasmo: “no conozco ningún profesor que vaya llorando mientras pide destruir internet para regresar al papel y al libro”. Aquí nos cuenta más sobre cómo ve –y escribe– estas transformaciones culturales. 

¿Hoy se lee menos que antes?

Se lee más, cosas más diversas. Mucho de lo que antes se hacía hablando o interactuando con personas hoy se hace leyendo y escribiendo directamente en Internet: hacer compras, planificar viajes, contactos con amigos… Todo eso se da con una lectura y escritura muy diferente, aparentemente más fácil por la cantidad de recursos y la comodidad del clic, pero no es así. La cantidad de información a la que tenemos acceso hoy cambia totalmente la manera que tenemos de enfrentarnos a la lectura.

En tu libro En-línea. Leer y escribir en la red dices que “es la primera vez que debemos educar para un futuro que ignoramos cómo será” ¿Es la incertidumbre de la revolución digital lo que más angustia a los docentes?

Creo que les inquieta más el presente. Piensa que estás formando un niño desde los 12 y cuando acabe sus estudios tendrá 24; no sabemos cómo será el mundo entonces. Los docentes están inquietos por una situación cada vez más agravada: por una parte, los chicos desarrollan un conjunto de actividades con el celular o la computadora; por la otra, tenemos un currículo de escuela muy conservador, sin mucha capacidad de adaptación o renovación al mundo real. Esto produce una brecha muy grande. El docente llega a clase para explicar algo que se ha preparado muy a consciencia y encuentra a todos sus alumnos prestando atención a la pantalla. Entonces dice “no hay nadie que me mire ni que se concentre en lo que digo… ¿qué hago?, ¿prohibir?”… ¡eso es peor!

Pero los franceses acaban de prohibir el uso de teléfonos móviles en la escuela: ¿es una contradicción?

¡Es un gran error! La escuela tiene que trabajar con las herramientas de la sociedad, con los instrumentos y con las nuevas formas de representación y transmisión de conocimiento. No tiene ningún sentido que los niños anden con teléfonos móviles que tienen un verificador ortográfico y conexión a las redes sociales y que luego estén escribiendo con un sistema distinto en la clase. Lo que hay que hacer es asumir las dificultades que conlleva la tecnología y educar en ellas, enseñar cuándo es el momento de responder mensajes y cuándo estar más atento al profesor. Conviene desarrollar una batería de recursos para gestionar este tema que partan de una política muy clara sobre el uso de dispositivos móviles. Pero evitar que los niños usen celulares en clase es aislar todavía más la escuela de la sociedad, de su comunidad. 

Los docentes más entusiastas sobre las TIC las usan sobre todo para motivar, entonces organizan concursos o “gamifican” las actividades como única manera de integrar estos medios…

Esta es una visión muy epidérmica. Las botellas cambian el vino: el contenido adquiere matices según donde se lo guarde. Una novela clásica de Vargas Llosa o de otro autor peruano la puedes leer en papel o en digital, a diferencia de un blog. Los géneros cambian y debemos atender nuevas formas de producir contenidos con las tecnologías sin quedarnos en lo superficial.

Algunos profesores tienen nostalgia de la longitud y densidad de los textos de antaño. La escritura en red nos obliga a formatos más breves. ¿Se pierde o se gana?

Es una visión muy anclada en el libro, de entender que la unidad esencial es solo escrita. Creo que Internet nos acerca más a la conversación en el sentido en que, por ejemplo, un post es lo escrito, pero también las reacciones que suscita en sus lectores durante un tiempo. Ahora los límites de inicio y fin de los textos son difusos, así como las fronteras de lo que es mío y lo que es del otro. Todo es más cooperativo en la red.

Y son otras capacidades las que se exigen. Hay personas a las que les cuesta escribir un tuit, ¿no?

Ayer una estudiante que venía de una escuela muy tradicional me decía: “cuando llegué a la universidad fue un impacto grande, porque en el colegio tenía que escribir textos de mínimo 20 páginas y ahora me piden resúmenes de máximo tres”. Esta es la realidad. Ahora nadie puede leer tantas páginas en un contexto de sobreexposición a la información. Lo que necesitamos ya no es que nos digan más de lo mismo, sino alguien que sea capaz de decirnos en muy poco espacio cosas más relevantes y significativas. 

Estos nuevos elementos, géneros y capacidades, ¿están ingresando a los currículos?

Muy lentamente. Es la dinámica normal de la escuela, que siempre ha sido una institución conservadora, como el Derecho. Al contrario, la Medicina es una práctica más enfocada en el presente y el futuro. Si hoy se descubre que comiendo una planta se cura el cancer, todos comeremos plantas desde la semana que viene. En cambio, las normas escolares van a otro ritmo. Los estudios sobre cómo se digitaliza una escuela nos dicen que es relativamente fácil poner computadoras, pero cambiar la mente del profesor o el alumno es mucho más lento; lleva varios años.

¿Entonces sirve formalizar estos contenidos?, ¿curricularizarlos?

Es relativo. Ya hay muchos profesores y escuelas que utilizan tecnologías. No creo que el currículo tenga que incluir como géneros la carta, la constancia… y el tuit o el post en Facebook… Pero sí existen profesores que utilizan vídeos o wikis, que son mucho más poderosos porque incluyen la escritura como herramienta de planificación, de creación del guion, de reflexión, y la oralidad como producto final, o la posibilidad de colaborar con los coatuores.

Una de las barreras para integrar TIC al aula es la evaluación, pues pocos docentes cuentan con competencias mediáticas suficientes. ¿Qué está pasando en la formación inicial docente? 

También la preparación docente es conservadora, más centrada en saberes clásicos que en la profesión y en la práctica de aula. Necesitamos una renovación importante en los planes docentes. Muchos profesores apenas egresan de su formación inicial ya se sienten desactualizados. ¿Cómo es posible esto? La institución formadora debe ser más sensible y dinámica.

Un número importante de docentes repiten que enseñan a “nativos digitales” a los que queda poco por enseñar en términos de TIC. ¿Hace daño este concepto?

La de los “nativos digitales” fue una metáfora feliz en su momento, pero ya ha quedado superada; incluso por otras como las de los “residentes o visitantes digitales” que son más representativas. Las metáforas permiten ver las cosas de modo más claro, sobre todo al principio, pero luego hay que ir más allá. Me parece interesante ese fatalismo de quienes dicen “yo soy inmigrante digital, no podré ser como tú, que eres nativo”, pero los maestros, especialmente los de más experiencia, prestan mucha atención a lo que ocurre en el aula y se dan cuenta de que ellos pueden ayudar en esa formación, porque muchos supuestos “nativos digitales” pueden tener muchas lagunas y necesidades básicas de lectura y escritura, analógica o digital.

Los medios de comunicación eran antes un referente donde uno podría aprender, incluso a escribir mejor. Hoy pasa todo lo contrario. ¿Cómo abordar esto?

Es un aspecto terrible, pero menos por la calidad linguística que el tema de la fiabilidad de la noticia y las fake news. Ayer apareció la noticia del reportero de ‘Der Spiegel’ que se inventó personajes… ¡es alucinante! ¿Cómo puede la gente estar tan ciega? Confiamos en unos valores que ya no son ciertos. Este es un tema central de la educación mediática. Vivimos en un mundo donde todos pueden publicar –y está bien que sea así por la libertad de expresión–, cualquier tipo de noticia, cierta o no. Así la red se llena de basura… Entonces tenemos que ser mucho más duchos y finos en el análisis de las noticias. También sobre el tema de la calidad de la escritura podemos decir que estamos en un proceso de cambio de valores: Hoy muchos escriben sin formación previa ni con calidad, pero en cambio conectan con sus audiencias. Un ejemplo son muchos booktubers…

¿Qué opinas de este fenómeno?

Internet crea un conjunto de situaciones y posibilidades… y los más listos son los que las aprovechan, sea para ganar dinero, influencia, poder o conectar con gente. Es interesante desde un punto de vista educativo, pues el acceso a la red constituye un campo de aprendizaje importante para los chicos que aprenden de muchas culturas y desarrollan habilidades antes inimaginables. Hoy puedes encontrar a alguien que conoce todos los géneros y subgéneros del anime japonés sin salir de su casa. En nuestra investigación hemos visto cosas increíbles que aprendían los chicos por su cuenta, como audiencia y como productores o creadores.

Finalmente, en varios textos llamas a ser más tolerante con aquellas formas de comunicación digital “fuera de la ley ortográfica” (mensajes de texto, chats…).

Esto es muy importante porque estamos hablando del valor social que tiene la lengua más allá del contenido de lo que comunicas. La forma influye en las personas. Entonces, se trata de orientar a los chicos diferenciando estas formas: si escribes una comunicación académica no se puede evitar las tildes y las ache, tampoco en un tuit. Pero quizá en un Whatsapp o en Instagram lo podemos hacer de otra manera, del mismo modo que no hablamos como un libro cuando tomamos copas con los amigos. Hay que decir claramente que escribir de manera coloquial y no normativa los mensajes de Whatsapp no tiene consecuencias malas para el sujeto o la lengua. Así lo demuestran las investigaciones hechas.

Textos recomendados:

Internet como derecho constitucional en el Perú: sentido y desafío

Por: Julio César Mateus.

A inicios de este mes, el congresista Alberto de Belaunde presentó el Proyecto de Ley Nº 3607 que busca modificar dos artículos de nuestra Constitución. Esta reforma pretende, por un lado, garantizar “el derecho de acceso a un internet libre y abierto” y, por el otro, “promover el acceso a internet y la formación en las tecnologías de la información y la comunicación”. Como explicó el parlamentario en una columna del diario Correo, esta iniciativa “no implica de ninguna manera obligación alguna para la gratuidad del servicio” sino exigir al Estado garantías para recibirlo de forma adecuada. ¿Por qué es importante esta iniciativa y cómo se vincula con la educación mediática?

Fuente: Oficina de Prensa del Congresista A. de Belaunde
Infografía que resume los motivos expuestos en la iniciativa de reforma constitucional.        Fuente: Oficina de Prensa del Congresista A. de Belaunde

Es claro que internet ha transformado nuestra cultura cuando gran parte de nuestras interacciones cotidianas ocurren en ese entorno. A decir de la teoría ecológica de los medios, las tecnologías de la comunicación –desde la escritura hasta los medios digitales– generan ambientes que afectan a los sujetos que las utilizan (Scolari, 2015: 29). Es así que el papel de internet se vuelve relevante en casi todas las instancias de la vida social y su impacto económico es cada vez más tangible gracias a la digitalización de innumerables bienes y servicios.

También a nivel político, internet se ha convertido en un espacio del que depende el ejercicio de derechos fundamentales. Como señala Manuel Castells (2018), uno de sus mayores estudiosos, “en los países democráticos, Internet se consolida como instrumento esencial de expresión, información y comunicación horizontal entre los ciudadanos y recibe la protección constitucional y judicial de las libertades”.

Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas emitió una Resolución que

“reconoce la naturaleza mundial y abierta de Internet como fuerza impulsora de la aceleración de los progresos hacia el desarrollo en sus distintas formas, incluido el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”; y también “exhorta a todos los Estados a que consideren la posibilidad de formular, mediante procesos transparentes e inclusivos con la participación de todos los interesados, y adoptar políticas públicas nacionales relativas a Internet que tengan como objetivo básico el acceso y disfrute universal de los derechos humanos”.

Si bien países europeos como Suiza, Finlandia o Francia, o latinoamericanos como Costa Rica y México ya cuentan hace unos años con marcos legales que consagran este derecho; otros tantos, como Irán, China o Venezuela, han establecido marcos de restricción y vigilancia altamente preocupantes, que van desde la filtración y censura de contenido o la prohibición de uso de plataformas como Twitter o Facebook, hasta la penalización de la libre expresión por este medio, como señala el informe Freedom on the Net 2018.

Mapa de censura de Internet en el mundo elaborado por DataGuru314 a partir de datos disponibles en https://en.wikipedia.org/wiki/Internet_censorship_and_surveillance_by_country#Country_classifications
Mapa de censura de Internet en el mundo (en rojo los países con niveles invasivos de censura y vigilancia, en anarajnado los de niveles sustanciales, en amarillo los de niveles selectivos y en verde los de poca o ninguna censura) Elaborado por DataGuru314 a partir de datos disponibles en https://en.wikipedia.org/wiki/Internet_censorship_and_surveillance_by_country#Country_classifications

Los desafíos del internet libre

La mirada optimista sobre internet no debe privarnos de ver los enormes desafíos para el ejercicio de un derecho como el que esta iniciativa propone. En tiempos de sobreabundancia informativa, imágenes manipuladas y noticias falsas, la mayoría de usuarios no contamos con capacidades suficientes para interactuar con contenidos y medios de forma crítica. No basta, como venimos explicando en este blog, con aprender a dominar las TIC como instrumentos –saber manipularlas y explorar sus funciones– sino, sobre todo, con desarrollar una competencia mediática que nos facilite una interacción responsable y provechosa con ellas. De lo contrario, la promesa del internet liberador se acercaría más a la pesadilla de una sociedad narcotizada, anarquizada e invadida por necios, como lamentó el filósofo italiano Umberto Eco (2015).

Para evitar ser pesimistas, el profesor José Manuel Pérez Tornero (2018) insiste en que esta competencia mediática es, en escencia, una competencia cívica de la cual depende la democracia, la creatividad económica y la innovación. En ese sentido,

la educación mediática debe ser tan dinámica como el paisaje tecnológico y debe introducir necesidades contemporáneas: enfrentarse a una globalización salvaje, al crecimiento del populismo, al auge de las ‘fake news’. […] tiene que dar respuesta a las nuevas condiciones que crean las redes sociales: a fenómenos como el ciberbullying o las adicciones que crean las tecnologías.

Por lo anterior, esta iniciativa de reforma presentada es un esfuerzo valioso porque incorpora este aspecto educativo: reafirma que la brecha digital no se agota en el acceso material al internet, sino que también “requiere reforzar condiciones educativas de la ciudadanía”. Estas condiciones deben expresarse de manera concreta en la integración curricular de la educación mediática –no en la perspectiva de educar con tecnologías, sino educar sobre ellas– (Mateus & Suárez-Guerrero, 2017). También debe atender de forma prioritaria la formación docente en esta materia, sobre la que seguiremos insistiendo en este espacio.

La aprobación de este proyecto debería suponer un mayor compromiso del Estado peruano por desarrollar una infraestructura digital adecuada, velar porque no existan barreras arbitrarias para su uso y asegurar la neutralidad de la red. Pero estas reformas constitucionales sólo servirán si se complementan con un marco legal mayor que nos permita, por un lado, proteger nuestros datos personales y aumentar la transparencia en la gestión de los mismos, y, por el otro, incorporar de forma explícita la educación mediática para lidiar adecuadamente con los contenidos que consumimos y producimos. Sin atender el desarrollo real de estas capacidades, este derecho será, como otros tantos que aparecen en nuestra Constitución, lirismo impracticable.

Referencias

  • Castells, M. (2018). Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica. Polis, 4. [Enlace]
  • Eco, U. (2015) “Con i social parola a legioni di imbecilli”. La Stampa. [Enlace]
  • Mateus, J.C. & Suárez-Guerrero, C. (2017). La competencia TIC en el nuevo currículo peruano desde la perspectiva de la educación mediática. EDMETIC, 6(2), 129-147. [Enlace]
  • Pérez Tornero, J.M. (2018) “La democracia depende de la educación mediática” Educared. [Enlace]
  • Scolari, C. (ed.) (2015) Ecología de los medios. Entornos, evoluciones e interpretaciones. Barcelona: Gedisa. [Enlace]
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