¿Educar es “curar contenido”?

Curar contenido consiste en seleccionar y comentar contenido proveniente de diferentes fuentes, teniendo en cuenta su originalidad, reputación y veracidad. Por ejemplo: noticias, artículos, imágenes y cualquier mensaje que encontremos en los medios. De esta forma, el curador de contenidos actúa como lo haría el “discjockey” o DJ para una radio, como un chef en su cocina, o en términos educativos, como los maestros en la creación y diseño de currículos de estudios. ¿Qué beneficios tiene y en qué ámbitos es útil?

En tiempos de exceso de información, inmediatez de transmisión de datos y noticias falsas, la curación de contenido toma un lugar importante en los entornos digitales. Teniendo en cuenta que existe demasiado por ver en la web, es necesario enfocarse con mayor ahínco en la gestión de la información presente. La curación de contenido se emplea desde sitios de internet especializados (como este blog) hasta los perfiles de celebridades y políticos en redes sociales, e incluso, nuestras propias cuentas sociales.

Si bien es ideal, generar nuevas piezas de datos no siempre se cuenta con el tiempo y recursos necesarios. La ventaja de esta actividad es que ahorramos el gasto de energía y trabajo en crear contenido interesante o novedoso. Del mismo modo, ayuda a crear alianzas o posicionarnos en el entorno en el que queremos estar presentes. Asimismo, no siempre estamos a la vanguardia de cuanto tema o conocimiento aparezca. Por lo tanto, es vital apoyarnos en información creada por expertos en sus respectivas áreas.

¿Qué rol tiene la curación de contenidos en la educación? Justamente, orientar los contenidos en línea hacia aprendizajes positivos y útiles puede ayudar a una mejor experiencia y crecimiento de los estudiantes y profesores. Tengamos en cuenta que hoy, más que enfatizar el aprendizaje memorístico, debemos enfocarnos en desarrollar habilidades de gestión y búsqueda. Los trabajos de investigación, por ejemplo, son un ejercicio de curación de contenido excelente. ¿Qué fuentes son fiables? ¿Qué puedo agregar a lo que ya se ha dicho?

A tomar en cuenta: la curación de contenido no solamente se refiere a la recolección de fuentes, sino al comentario y aporte que podemos hacer en base a esta selección.

Más sobre curación de contenido: El fenómeno de los booktubers: ¿qué podemos aprender los educadores?

Influencers: Educación cívica y medios

Como contrapunto a las noticias políticas de las últimas semanas, ocurrió una curiosa intersección entre la educación cívica y los nuevos medios. Hace algunos días la SUNAT anunció que había citado a varios personajes muy conocidos del Internet peruano. El motivo de la cita era para capacitar a estos influencers sobre sus deberes de tributación al Estado, y de paso, informar a la ciudadanía general sobre su labor como entidad recaudadora necesaria para el desarrollo del país.

¿Cómo se define un influencer y por qué son sujetos de tributo?

Básicamente se trata de personas naturales que se dedican a crear contenido y mantener interesada a una audiencia con características determinadas, y de esta manera, promocionar –directa o indirectamente– productos o servicios propios o de terceros. Es algo muy similar a lo que hacen las marcas en televisión o cine, relacionando un producto a un personaje y así conseguir publicidad dirigida a mercados específicos.

Los influencers perciben ingresos por publicidad que, en muchas ocasiones, no son declarados de manera correcta. Debido a que es una actividad relativamente nueva, el tipo de tributo no ha sido aún reglamentado. Según la SUNAT, el tipo de actividad debería ser declarada como una de tercera categoría, es decir una renta empresarial, por servicios prestados a terceros. Por el contrario, algunos influencers consideraban que se trataba de una renta de primera categoría, ya que interpretaban que solo estaban cediendo pasivamente su espacio en la web a empresas. Efectivamente, este tipo de renta es de tercera categoría, ya que involucra labor remunerada.

No obstante, otro argumento para realizar este tipo de capacitación y difundirla en las redes sociales de SUNAT y la prensa, involucra directamente a la educación mediática, nuestro interés inmediato en este blog. En esta época en que los medios tradicionales y digitales están entrelazados y los códigos mediáticos se difuminan entre sí, ¿cómo podemos identificar un aviso publicitario contratado de la ficción o realidad aparentes?

Ver también: “Es preocupante la falta de recursos de los niños para entender la publicidad de forma crítica”: Entrevista a Mònika Jiménez

Una manera de orientar a las audiencias, que en muchas ocasiones no están del todo capacitadas para discernir contenidos o navegar de manera informada en Internet, es hacerlo desde los organismos estatales. Algo que también fue planteado en las capacitaciones a los influencers fue la inclusión de una declaración explícita en su contenido, para definir si se trata o no de un aviso contratado. De esta manera, estamos ante una práctica mediática más ética y con miras a educar al público en general en medios.

Más información sobre el plano legal y económico: 

[Herramienta] ¿Cómo enseñar a los niños a identificar fake news?

Google espera mejorar las competencias mediáticas de los niños a través de su programa gratuito “Be Internet Awesome”.

Internet es tan útil como peligroso, en tan solo unos segundos podemos llegar a encontrar aquello que buscamos, o nuestras peores pesadillas. Siendo los dispositivos móviles de uso tan corriente, y cada día más entre los menores, es necesario que ellos también tengan las herramientas para protegerse y navegar de manera segura.

Con esto en mente, Google lanzó en 2017 la plataforma “Be Internet Awesome”, o “Sé genial en Internet”, y está diseñado para usuarios de 8 a 12 años, aunque puede adaptarse a otras edades.  Mediante el juego, se busca enseñar las claves para utilizar la web sin problemas. Hace unas semanas, reforzó el programa con módulos nuevos, centrados en competencias mediáticas y las fake news. 

La plataforma funciona en cualquier dispositivo con conexión a internet, sin necesidad de registro previo, y está diseñado para que cualquier profesor pueda tomarlo y usarlo en clase

Fuente: Google
Fuente: Google

Para ello, los alumnos podrán ingresar a Interland, una aventura gráfica en que se enfrentarán a lecciones sobre seguridad digital en cuatro mini-juegos. Los juegos buscan reforzar cuatro áreas, tales como: “compartir con cuidado”, “no caer en trampas”, “proteger tus secretos”, “ser amable es genial”, “si tienes dudas, pregunta”.

Asimismo, para los docentes y padres de familia, Google ofrece un plan de estudios gratuito para acompañar el aprendizaje y juego de los estudiantes. Este programa plantea empezar por el plan de estudio y luego reforzarlo con el juego.

Puedes ingresar de manera gratuita a la plataforma “Sé genial en Internet” aquí; entrar al juego “Interland” aquí; y leer el plan de estudios aquí.

Ciudadanía digital: ¿qué es la huella digital?

Como mencionamos hace poco más de un año, más de la mitad de estudiantes peruanos ha sido víctima de acoso cibernético, según el Instituto DQ. Aquel estudio también encontró que el riesgo cibernético en el Perú es de 64%, por encima del promedio mundial.

Según DQ, los niños y niñas son hasta 35 veces más vulnerables al robo de identidad que los adultos. Esto, en parte, se debe a una falta de orientación sobre lo que se comparte en redes sociales y otras plataformas online, como videojuegos. 

La huella digital involucra todo aquello generado y hecho público (voluntaria o involuntariamente) por un usuario en internet. Este rastro digital puede afectar el futuro de toda persona, para bien o para mal. Es por eso que debemos enseñar a cuidar la información personal, nuestra privacidad; en general, entender que la web es una extensión del mundo real. 

Incluso para cuestiones laborales, muchos empleadores utilizan las redes sociales para indagar en el perfil de sus candidatos. En el proceso de selección de los miembros de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) en el Perú, por ejemplo, saltó el caso de un candidato cuyos tuits generaron suspicacias sobre su ideoneidad. En ese sentido, debemos prestar particular atención a la forma como nos presentamos en los diversos espacios virtuales.

¿Cuándo debemos empezar a enseñar a dejar una huella digital positiva?

Según el World Economic Forum, debería empezar a enseñarse a partir de 5to año de primaria por los siguientes motivos:

  • Los niños y niñas entre 10 y 11 años de edad podrían no saber que dejar una huella digital positiva podría beneficiarlos en el futuro.
  • Los niños y niñas de esa edad están pasando de solo consumir (ver vídeos y jugar videojuegos) a producir contenido en redes sociales y otros portales. 
  • Esta información puede no estar siendo entregada en casa.

Para entender el concepto de huella digital podemos empezar por nosotros mismos: Haga una búsqueda en Google de usted mismo poniendo su nombre, revise sus opciones de privacidad en sus diferentes redes sociales, y, lo más importante, piense el tipo de información que está publicando antes de publicar.

En este tutorial gratuito de Internet Society podrás aprender más sobre el tema y pensar en algunos ejercicios para trabajar en clase con tus alumnos.

 

[Autoevaluación] ¿Soy competente para enseñar sobre medios?

La competencia mediática no solamente se trata del manejo e incorporación de nuevas tecnologías a las aulas, como hemos mencionado antes en el blogLa interacción que tenemos con los medios y el funcionamiento de estos no solamente implica a las tecnologías, es aún más importante considerar las implicancias culturales de los nuevos medios.

Para ello, debemos cambiar el rol del docente para disminuir la brecha entre las capacidades que los alumnos aprenden fuera de la escuela y las que son enseñadas formalmente. Esto significa que los estudiantes, por más que sean usuarios intensivos de los nuevos medios, no necesariamente tienen las competencias necesarias para descifrarlas y explotarlas. Por lo tanto, es necesario enfatizar en la formación mediática de los mismos docentes.

El rol del maestro en este ámbito debe estar mediado por sus propias competencias. Debemos poder identificar los potenciales riesgos y virtudes de los medios en un entorno de creciente cambio, donde es cada vez más difícil navegar entre información falsa o discernir entre lo real y la ficción, entre otros retos. Por este motivo, un profesor debería poder navegar con soltura entre las diversas capacidades que componen la competencia mediática, como explicamos en esta infografía.

Con el objetivo de evaluar el grado de competencia, elaboramos una herramienta de diagnóstico que fue validada y publicada en un artículo científico de la revista Cultura y Educación. Una muestra de las preguntas que conforman este instrumento son:

¿Soy capaz de…

…distinguir la información de la opinión en una noticia periodística?

…aprovechar diversas tecnologías de acuerdo con mis objetivos didácticos?

…encontrar de manera eficiente la información que requiero en Internet?

…reconocer una producción audiovisual formalmente deficiente?

…advertir riesgos latentes en la red vinculados a la privacidad o la identidad digital?

…definir qué es un medio de comunicación público y decir cuáles existen en mi país?

Ahora: ¿te animas a evaluar tu propio grado de competencia mediática? Te invitamos a participar de esta herramienta HACIENDO CLIC AQUÍ.

Cine, creación y emoción: la experiencia de Lúdica

En varios países de Europa existen diversas organizaciones, públicas y privadas, interesadas en promover la educación audiovisual entre los niños y adolescentes. En el Perú, Lúdica es una de las contadas experiencias que se sostienen en el tiempo. Fue creada el 2009 por Vanessa Perales y Josué Chávez, comunicadores de la Universidad de Lima y másteres en Comunicación y Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Su interés por el cine y la educación tiene una historia anterior, como nos cuentan en este artículo.

Josué: A los 7 años recibí de las manos de mi padre una cámara Video 8. Él no supo que desde ese instante mi vida cambiaría, o tal vez sí lo supo y quiso empoderarme sin hacer mayor aspaviento. Cada vez que tenía esa cámara en las manos surgía una nueva historia y por alguna razón mis primos, tíos y cualquiera que se me cruzara aceptaba la invitación para participar de mis cortometrajes.

Vanessa: En mi caso fue alrededor de los 7 años también, pero yo me encontré con el teatro antes que con el cine, fue una función que combinaba la video proyección, voces que se reproducían en off y la historia de una familia disfuncional, con algunos efectos especiales en vivo que semejaban disparos. Ese día, cuando mis papás me llevaron, tampoco supieron que habían sembrado la semilla más potente, la de la emoción.

Cuando fundamos Lúdica tuvimos un primer objetivo: lograr que los participantes de nuestros cursos utilicen los medios activamente para crear contenidos a través del lenguaje audiovisual desarrollando así sus habilidades técnicas y pensamiento crítico. El curso básico los retaba durante 3 meses a realizar 4 cortometrajes en distintas técnicas (stop motion, chroma key, etc.), pasando por la elaboración de guiones hasta la postproducción de sus trabajos.

Durante las horas de esfuerzo y trabajo en equipo, cuando nuestros pequeños estudiantes buscaban las mejores formas de contar sus historias iniciamos un aprendizaje paralelo. Notamos que ya no se trataba de obtener conocimiento técnico, sino de alcanzar competencias humanas.

A veces nos olvidamos del verdadero propósito de la educación o, incluso, de la tecnología. Son herramientas para ser mejores seres humanos. Pero no podemos lograrlo si no permitimos que el otro se empodere, proponga y hasta se equivoque en el proceso de creación.

Y es que la creación conlleva emoción y la emoción vuelve indeleble el aprendizaje. Su etimología nos lo explica claramente: emoción viene del latín emotio, que significa “motor”, “moverse hacia”. Como señala el profesor Joan Ferrés, las emociones mueven, mientras que los pensamientos sólo lo hacen si están conectados con las emociones y consiguen activar el cerebro emocional. El reto, refuerza el autor, es aprender a convertir la emoción en reflexión, a aprovechar la capacidad movilizadora de las emociones para activar la racionalidad y ejercitarse en actividades integradoras, en las que la emoción y razón se impliquen y se necesiten mutuamente.

La tecnología les da a los chicos de Lúdica la oportunidad de tener un punto de vista y representarlo, y aunque con los años muchos de nuestros alumnos decidieron dedicarse profesionalmente al mundo audiovisual y otros no, podemos decir con seguridad que nunca se olvidarán de la importancia del trabajo en equipo, el esfuerzo y el poder que reside en ellos para expresar lo que piensan y sienten.

Que la tecnología no sea sinónimo de desconexión humana, sino que funcione más bien de estrategia, recurso didáctico o herramienta pedagógica para conectar alumnos y docentes en la generación de contenidos propios impregnados de emoción, siendo esta la excusa perfecta para la reflexión y trabajo en equipo. ¡Manos a la obra!

Conoce más de Lúdica en su página web, su sitio en Facebook y su canal de YouTube 

Tres aplicaciones de la educación mediática: educar con, sobre y para los medios

Podemos reconocer tres formas de aplicar la educación mediática en el aula. Vamos a organizar estas aplicaciones a partir de las las siguientes preposiciones:

  • Educamos con los medios cuando los usamos como auxiliares didácticos. Por ejemplo, cuando empleamos algún software –como el Oráculo Matemágico— o un vídeo –como los de MayéuTIC@— para introducir, motivar o reforzar contenidos curriculares. También cuando usamos los medios para que nuestros estudiantes se expresen (algo que hacemos bastante menos). Esta es la aproximación más extendida y ha dado lugar a un campo de trabajo con peso propio: la tecnología educativa, que trata sobre el desarrollo de soportes y contenidos con esa finalidad pedagógica explícita.
  • Educamos sobre los medios cuando los estudiamos desde sus diferentes dimensiones (estética, ética o tecnológica, por mencionar tres). En este caso los medios se convierten en objetos de estudio y nos interesamos en comprenderlos desde una perspectiva crítica. Aprendemos qué y cómo significan sus mensajes, cuáles son sus códigos y formatos, así como las normas y géneros que se crean a partir de nuestra interrelación con ellos. También cuando aprendemos qué hay detrás de los propios medios: quiénes son sus dueños, a qué intereses responden o qué derechos y responsabilidades tenemos como usuarios. A partir de esto, vamos desarrollando un pensamiento y una actitud crítica que nos permitan interactuar con ellos de forma responsable.
  • Y educamos para los medios cuando desarrollamos capacidades para interactuar con ellos de manera sana y responsable, conscientes de que los medios no solo representan realidades, sino que las crean. Así, por ejemplo, podemos diseñar estrategias para organizar una búsqueda en internet a partir de palabras clave advirtiendo que los buscadores como Google funcionan con algoritmos que sesgan los resultados, o aprendemos a filtrar noticias presentadas por los diarios, que construyen agendas informativas en contextos de mayor o menor independencia, o a ver contenidos audiovisuales comprendiendo el rol que cumplen los distintos planos de la imagen o la música. Como dice la UNESCO,

“el empoderamiento de las personas a través de la alfabetización mediática e informacional (MIL) es uno de los requisitos más importantes para fomentar el acceso equitativo a la información y al conocimiento y para promover medios de comunicación y sistemas de información libres, independientes y pluralistas”.

Si eres docente en ejercicio y quieres compartir tu experiencia, cuéntanos cómo aplicas la educación mediática en tu escuela completando la siguiente encuesta o escríbenos en los comentarios. ¡Es un gusto leerte y aprender de lo que hacer!

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