Más que botones y pantallas. ¿Por qué la escuela debe formar en tecnologías? (*)

Pedir comida, pagar un recibo del banco, leer una noticia o compartir un video en medios sociales. Dos clics y ya está. Casi no existe faceta de nuestra vida que no sea mediada por alguna tecnología. ¿Nos educa la escuela para interactuar críticamente con ella?

La tecnología digital es el aire del mundo en que vivimos. Pero la forma como aprendemos a interactuar con ella proviene más de la intuición que de una propuesta coherente e integral ofrecida por la escuela. No confundamos: aprender con tecnologías no es lo mismo que aprender sobre ellas. Ya es hora de que las instituciones educativas también se hagan cargo.

No era solo comprar aparatitos

Con la ola digital, el sistema escolar reaccionó comprando tecnología con la idea de no quedar rezagado y responder a lo que parecía una tormenta perfecta. Algunas instituciones privadas lo hicieron adquiriendo smartboards, tablets y software de todo tipo. También el propio Estado participó con proyectos millonarios como “Una Computadora por Niño”, que pretendía dotar a los escolares de escuelas públicas con una laptop con acceso a internet.

Para muchos docentes, más allá del entusiasmo, esto significó una amenaza, pues por obvios temas de edad no habían sido formados en ese mundo digital para el que ahora deben formar a sus alumnos. Tampoco ayudó el falso cuento de los “nativos digitales” que aún hace creer a muchos que los niños nacen con capacidades naturales para entenderse con tecnologías, confundiendo su facilidad para manipular los celulares de sus padres con una competencia entrenada para interactuar críticamente con ellos.

Dudar y experimentar

Si las transformaciones culturales profundas no son discutidas sino aceptadas con una sonrisa, las tecnologías solo servirán para fines cosméticos. Mejor es preguntarse para qué sirven tantos chiches con pantallitas. Qué aportan al proceso de aprendizaje. La presencia de dispositivos no debe ser un símbolo de estatus, sino una oportunidad para replantear el modelo formativo. (A propósito: flaco favor el que llamemos a los “docentes innovadores” a quienes usan algún aparatejo solo por el hecho de hacerlo).

Para Lea Sulmont, consejera del Consejo Nacional de Educación y experta en tecnología educativa, “la integración, pero, sobre todo, el aprovechamiento de las tecnologías en el contexto escolar (no solo en el aula), es una oportunidad para tender puentes entre la escuela y la vida cotidiana”. De eso se trata.

Felizmente, hoy existe mayor consenso sobre la urgencia de formar en un uso crítico de las tecnologías –o desarrollar competencias que no se limiten a saber usarlas—. Además, la justificación para esto no debe ser solo la de preparar a los chicos para enfrentar un mundo laboral incierto –con la amenaza de robotizar todas las ocupaciones posibles–, sino la de cumplir con un derecho ciudadano. Dicho en simple: la escuela debe enseñarnos a comunicarnos en formatos y medios más allá del escrito porque son los nuevos lenguajes con los que nos relacionamos.

Sabemos que no es posible ser un sujeto autónomo sin nociones básicas para reconocer noticias falsas o proteger nuestros datos personales (¡hoy que nos piden DNI y teléfono para cualquier cosa!). La tecnología es una caja negra y la escuela es el lugar para revelarla.

La competencia TIC en el currículo peruano

El nuevo currículo peruano, vigente desde 2017, introduce una competencia que atraviesa a todas las áreas curriculares y se denomina “Competencia TIC”. No es una asignatura de computación, sino un conjunto de capacidades que permiten a los estudiantes desenvolverse en entornos virtuales de forma responsable y ética. Esto incluye saber buscar y evaluar información que proviene de los medios, así como modificar y crear contenidos en estas plataformas y participar de comunidades on-line.

Para apropiarnos de la tecnología con actitud crítica y desarrollar la capacidad de aprovecharla para nuestros propios fines es un requisito conocer sus códigos y posibilidades expresivas, así como valorar la calidad de sus contenidos. Aquí la preparación de los docentes y de los propios padres de familia es una necesidad concreta. “Este año se ha actualizado el Marco del Buen Desempeño Docente y el Ministerio está avanzando en programas de capacitación en esta línea”, advierte Sulmont.

El profesor Juan Cadillo, finalista del Global Teacher Prize 2017 y ganador de las Palmas Magisteriales, recuerda que la sola inclusión de esta competencia no asegura una integración rápida de las tecnologías, ya que requiere de otros factores como la infraestructura, los recursos didácticos y la formación y actitud del docente. Pero el hecho de que exista ya es un primer paso para que las escuelas piensen la educación en tecnologías más allá de botones y pantallas.

Los retos inmediatos

Para Lea Sulmont, el éxito de la Competencia TIC en las escuelas debe atender a cuatro retos principales:

  1. Formar a los docentes con competencias digitales desde un enfoque superior al instrumental.
  2. Contar con condiciones mínimas: Conectividad, soporte, políticas de uso, equipamiento y asistencia técnica y pedagógica.
  3. Acelerar la reflexión sobre el desarrollo de una educación basada en competencias y renovar las metodologías, espacios, recursos y prácticas docentes.
  4. Trabajar de forma colaborativa entre docentes para repensar las experiencias de aprendizaje y las formas de implementar proyectos interdisciplinarios en la escuela.

(*) Artículo publicado originalmente en la Revista Padres el 18 de setiembre de 2019.

Influencers: Educación cívica y medios

Como contrapunto a las noticias políticas de las últimas semanas, ocurrió una curiosa intersección entre la educación cívica y los nuevos medios. Hace algunos días la SUNAT anunció que había citado a varios personajes muy conocidos del Internet peruano. El motivo de la cita era para capacitar a estos influencers sobre sus deberes de tributación al Estado, y de paso, informar a la ciudadanía general sobre su labor como entidad recaudadora necesaria para el desarrollo del país.

¿Cómo se define un influencer y por qué son sujetos de tributo?

Básicamente se trata de personas naturales que se dedican a crear contenido y mantener interesada a una audiencia con características determinadas, y de esta manera, promocionar –directa o indirectamente– productos o servicios propios o de terceros. Es algo muy similar a lo que hacen las marcas en televisión o cine, relacionando un producto a un personaje y así conseguir publicidad dirigida a mercados específicos.

Los influencers perciben ingresos por publicidad que, en muchas ocasiones, no son declarados de manera correcta. Debido a que es una actividad relativamente nueva, el tipo de tributo no ha sido aún reglamentado. Según la SUNAT, el tipo de actividad debería ser declarada como una de tercera categoría, es decir una renta empresarial, por servicios prestados a terceros. Por el contrario, algunos influencers consideraban que se trataba de una renta de primera categoría, ya que interpretaban que solo estaban cediendo pasivamente su espacio en la web a empresas. Efectivamente, este tipo de renta es de tercera categoría, ya que involucra labor remunerada.

No obstante, otro argumento para realizar este tipo de capacitación y difundirla en las redes sociales de SUNAT y la prensa, involucra directamente a la educación mediática, nuestro interés inmediato en este blog. En esta época en que los medios tradicionales y digitales están entrelazados y los códigos mediáticos se difuminan entre sí, ¿cómo podemos identificar un aviso publicitario contratado de la ficción o realidad aparentes?

Ver también: “Es preocupante la falta de recursos de los niños para entender la publicidad de forma crítica”: Entrevista a Mònika Jiménez

Una manera de orientar a las audiencias, que en muchas ocasiones no están del todo capacitadas para discernir contenidos o navegar de manera informada en Internet, es hacerlo desde los organismos estatales. Algo que también fue planteado en las capacitaciones a los influencers fue la inclusión de una declaración explícita en su contenido, para definir si se trata o no de un aviso contratado. De esta manera, estamos ante una práctica mediática más ética y con miras a educar al público en general en medios.

Más información sobre el plano legal y económico: 

[Descarga] Sin muros. Aprendizajes en la era digital

La profesora Teresa Quiroz nos ofrece en el libro Sin muros. Aprendizajes en la era digital, una aproximación reflexiva y cuestionadora al vínculo entre la educación y la comunicación. Por tiempo limitado, el Fondo Editorial de la Universidad de Lima permite la descarga de esta obra en este enlace.

sin_murosEn este libro, la autora confronta los hallazgos de su propio trabajo con los debates más actuales sobre el impacto de las tecnologías en los niños y jóvenes, su forma de relacionarse, de construir su identidad y, fundamentalmente, de aprender. Uno de los objetivos de la autora es superar esa visión inmediatista centrada en los efectos nocivos de los medios para explorar, desde una mirada más etnográfica, los vínculos materiales y afectivos que los jóvenes crean con los dispositivos tecnológicos.

Sin muros. Aprendizajes en la era digital desarrolla en sus 162 páginas la tesis de que el aula dejó de ser un espacio físico en la escuela para convertirse en otro simbólico, a veces caótico, atravesado por pantallas omnipresentes cargadas de información, a partir de las cuales niños y jóvenes interactúan entre ellos y con el mundo.

En ese sentido, como leemos en la reseña,

El conocimiento hoy no se encuentra alojado solo entre los muros de la escuela, sino que cada niño y adolescente puede ser parte del intercambio de saberes y autor de estos, dentro y fuera de ella. Así, las nuevas políticas educativas, lejos de proporcionar únicamente equipos tecnológicos para las aulas, deben estimular en el estudiante una diversidad de capacidades de discernimiento para un desarrollo autónomo y con sus pares.

 

En esta entrevista con Ricardo Bedoya en el programa El Placer de los Ojos, profundiza en estas ideas. ¡Nos invitamos a descargar este libro! (hacer clic aquí).

Retina Latina: 3 películas peruanas que nos invitan a mirar a nuestro alrededor

El cine nos ofrece ventanas a otros mundos, oportunidades de sentirnos presentes en realidades que, de otra forma, no conoceríamos. Si bien la industria del cine peruano está en formación y constante crecimiento, la aproximación en la escuela a lo que se realiza en el país podría aprovecharse mejor.

En el capítulo “Qué hacemos con el cine en el aula”, del libro Educar la mirada (Dusell y Gutiérrez, 2006, Buenos Aires: Ed. Manantial), Diana Paladino explica que hoy la proyección de películas está social e institucionalmente aceptada, aunque los docentes tienen aún dificultades para la selección de las películas. Esto se vincula, desde luego, con una formación inicial de los docentes que aún no contempla el cine ni los medios de comunicación en general como componente fundamental. En ese sentido, la autora nos invita a

reinstalar el cine en el imaginario escolar y pensarlo como algo más que un simple recurso didáctico. Si logramos abrir esta posibilidad e integrarlo con otras áreas de estudio (en función a su valor como documento de época, como emergente cultural, como obra artística, como medio de comunicación de masas y también, por qué no, como entretenimiento) estaremos encaminándonos (p. 144).

Como invitación a mirar al otro, las películas nos permiten ponernos en la piel de personas que viven de maneras distintas a uno. Les recomendamos algunas películas disponibles de manera gratuita (solo requiere registrarse) en el portal Retina Latina. Esta página ofrece acceso a docenas de películas de Latinoamérica, y está respaldada por el Ministerio de Cultura del Perú, así como otras instituciones de la región.

Puedes ver las películas en los enlaces que siguen:
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1. Chicama de Omar Forero (2012) 75 min
Protagonizada por César, un profesor de colegio público que va a enseñar a un pueblo remoto de la sierra peruana.

 

 

 

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2. Palos y risas de Nelson García Miranda (2016) 50 min

Documental sobre un policía que trabaja en una zona atacada por la violencia y crimen. Sin embargo, este policía se transforma en Trampolín, un alegre payaso que trae un panorama distinto a niños y adultos de la localidad.

 

 

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3. El zorro enamorado de la luna de Jimy Carhuas Tintaya (2012) 3 min

Cortometraje animado sobre un zorro que busca llegar a la Luna, ensimismado por su belleza. Busca ayuda en sus amigos y otros animales, pero nadie le muestra el camino. 

 

 

 

Lea más: Entrevista a Beatriz Cisneros, directora del primer festival de cine para niños, niñas y adolescentes de Perú

[Autoevaluación] ¿Soy competente para enseñar sobre medios?

La competencia mediática no solamente se trata del manejo e incorporación de nuevas tecnologías a las aulas, como hemos mencionado antes en el blogLa interacción que tenemos con los medios y el funcionamiento de estos no solamente implica a las tecnologías, es aún más importante considerar las implicancias culturales de los nuevos medios.

Para ello, debemos cambiar el rol del docente para disminuir la brecha entre las capacidades que los alumnos aprenden fuera de la escuela y las que son enseñadas formalmente. Esto significa que los estudiantes, por más que sean usuarios intensivos de los nuevos medios, no necesariamente tienen las competencias necesarias para descifrarlas y explotarlas. Por lo tanto, es necesario enfatizar en la formación mediática de los mismos docentes.

El rol del maestro en este ámbito debe estar mediado por sus propias competencias. Debemos poder identificar los potenciales riesgos y virtudes de los medios en un entorno de creciente cambio, donde es cada vez más difícil navegar entre información falsa o discernir entre lo real y la ficción, entre otros retos. Por este motivo, un profesor debería poder navegar con soltura entre las diversas capacidades que componen la competencia mediática, como explicamos en esta infografía.

Con el objetivo de evaluar el grado de competencia, elaboramos una herramienta de diagnóstico que fue validada y publicada en un artículo científico de la revista Cultura y Educación. Una muestra de las preguntas que conforman este instrumento son:

¿Soy capaz de…

…distinguir la información de la opinión en una noticia periodística?

…aprovechar diversas tecnologías de acuerdo con mis objetivos didácticos?

…encontrar de manera eficiente la información que requiero en Internet?

…reconocer una producción audiovisual formalmente deficiente?

…advertir riesgos latentes en la red vinculados a la privacidad o la identidad digital?

…definir qué es un medio de comunicación público y decir cuáles existen en mi país?

Ahora: ¿te animas a evaluar tu propio grado de competencia mediática? Te invitamos a participar de esta herramienta HACIENDO CLIC AQUÍ.

“Es preocupante la falta de recursos de los niños para entender la publicidad de forma crítica”: Entrevista a Mònika Jiménez

Por: Julio César Mateus

En España, 19% de los niños y 17% de las niñas de entre 5 y 9 años sufren obesidad, mientras que en los niños y niñas peruanos de este rango de edad que padecen sobrepeso casi llegan al 30% (y es el país latinoamericano donde este problema crece más rápido). Los trastornos alimentarios en el mundo infantil son un problema gravísimo al que mucho aporta la publicidad. ¿Qué tipos de cuerpos son los que nos presentan los anuncios y qué puede hacer la educación mediática para prevenir este problema? Conversamos con Mònika Jiménez, investigadora del proyecto MediaCorp que ha creado la plataforma de recursos “Mi Cuerpo me Gusta” para abordar esta grave situación.

¿No es exagerado decir que la publicidad influye en los trastornos alimentarios?

La publicidad no es inocua, contiene un mensaje que seduce e influye en aspectos como la imagen corporal de los niños que, a corto plazo, están en riesgo de desarrollar trastornos alimentarios, por exceso o por defecto. El objetivo de nuestro proyecto (“Representación mediática de la Imagen Corporal (no) saludable”) fue crear recursos educativos a padres, estudiantes, docentes y escuelas para abordar la publicidad. Esto deriva de una investigación anterior que halló que en los últimos años se estaban produciendo un alto número de trastornos alimentarios en infantes a partir de 6 años, edad en que empieza a construirse la imagen corporal.

 ¿Qué tipo de publicidad infantil es el más riesgoso?

Gran parte del problema tiene que ver con que los niños no ven publicidad infantil. Su consumo televisivo se concentra en horas que no son para esta audiencia y que más bien están expuestos a publicidad orientada a adultos. Entonces son estos estereotipos adultos los que están presentes en la construcción de su imagen corporal. Se promueven ideales de cuerpos esbeltos en el caso de las mujeres y musculados en el de los hombres; de ojos azules y pelo castaño en ambos casos. Ahí hay una influencia clarísima, pues cuando le preguntas a un niño cómo le gustaría ser, plantean ese estereotipo de belleza.

 ¿Entonces lo que más nos debería preocupar es que llegue esa publicidad a ellos?

Lo más preocupante es la falta de recursos que tienen los niños para prevenir, frenar y ver todo esto con una mirada crítica. Decir “esto es publicidad y tiene como objetivo vender un producto”. Hay un proceso de seducción del que deberíamos estar más al tanto con herramientas adecuadas. El sambenito siempre va para la publicidad, se dice que es responsable de la obesidad… ¡pero eso no va a cambiar! Funciona así por siglos y su objetivo es puramente comercial. Lo que tiene que cambiar es la sociedad, que tiene que estar mejor preparada para enfrentar cualquier estímulo, no solo de la publicidad. Con otros medios hemos sido más cautos: a un niño cuando lo llevas al cine a ver una peli de superhéroes le adviertes de lo que es real y lo que no, por ejemplo. ¿Por qué no hacemos lo mismo con la publicidad? 

La Dra. Mònika Jiménez ha publicado diversos trabajos vinculados con los riesgos de la publicidad infantil. 
La Dra. Mònika Jiménez ha publicado diversos trabajos vinculados con los riesgos de la publicidad infantil.

¿Ha evolucionado la publicidad infantil?

Me encantaría decir que hoy es más inclusiva y plural… pero no. Según el último informe del Consejo de Audiovisual de Cataluña, por segundo año consecutivo ha incrementado el número de anuncios sexistas. Seguimos con lo mismo: con el rosa para la niñas y con los mismos estereotipos. En nuestro proyecto trabajamos con niños entre 5 y 9 años y vimos que siguen consumiendo medios tradicionales, los canales de TV convencionales, seguido de tablets y móviles.

¿Cómo formar niños de estas edades en un uso más crítico de la publicidad?

Las escuelas se muestran interesadas, al menos en España, pero no hay el espacio para hacerlo. No es tanto lo que se pide: es empezar explicándole a los niños desde muy pequeños qué es un anuncio publicitario, para qué sirve y cuáles son sus objetivos. Hemos hecho talleres con niños muy chicos y no tienen idea ni se plantean estas cosas: qué es una marca, qué es el logotipo de un producto, quién está detrás fabricándolos. A partir de estas preguntas podemos empezar a desmontar el anuncio. Hay que integrarlo al currículo.

La educación mediática plantea esto desde hace 30 años, pero no ocurre. ¿Hay mejores asignaturas para trabajar esto?

Es muy transversal. Podríamos decir que son aquellas asignaturas relacionadas con las ciencias sociales, pero no necesariamente. Conozco de cerca, por mis hijos, escuelas que trabajan por proyectos: ¿Por qué no plantear un proyecto vinculado al tema de la influencia de la publicidad? Este fin de semana vi un profesor -Cristian Olivé- que utiliza las letras de la cantante Rosalía para trabajar los estereotipos en sus clases de Lengua y Literatura… ¡Si todo sirve! Es cuestión de ganas y de pensar cómo y dónde. 

El docente no se atreve a integrar estos contenidos ni abordar cuestiones como la publicidad porque no tiene esta formación.

Sí, te lo dicen así mismo. Pero no hay interés gubernamental, entiendo que no es una prioridad. También se habla mucho de emprendimiento, ¿por qué no introducir esto en las aulas? Creo que se mantienen los mismos esquemas de siempre porque es lo fácil. El mismo déficit formativo lo tienen los padres y madres preocupados por este tema… no saben cómo. Este es un problema educativo de toda la sociedad.

¿Qué buenas prácticas identificaron en el proyecto?

Muy aisladas. Destacaría el esfuerzo que está haciendo Mattel por presentar nuevos modelos de cuerpo, por ejemplo, o con su campaña “Dream Gap” (brechas de sueños), por empoderar a las niñas diciéndoles que pueden ser los que quieran más allá de los típicos roles de cuidado a los que las hemos asociado y no con profesiones “masculinas” (*). Pero son casos muy especiales. El resto continúa perpetuando estereotipos físicos y de género. 

¿Quiénes son más responsables: las agencias o las marcas que contratan la publicidad?

Diría que es un pez que se muerde la cola. Si para una agencia una fórmula no inclusiva funciona desde hace años… ¿por qué cambiarla? No las eximo de responsabilidad, pero alguien las contrata. En ocasiones he visto también cómo el briefing del cliente [las pautas de lo que debe transmitir la publicidad] termina siendo malinterpretado por la agencia y termina con una propuesta desafortundad, así que es una responsabilidad que se retroalimenta.

¿Sirva la regulación de publicidad infantil en algún país?

Los países nórdicos lo tienen muy trabajado, allí se cumple. En España hay una regulación que no funciona. Un ejemplo concreto es el tema de la mala nutrición y la obesidad infantil, que saltó en nuestra investigación. Según el Código de Regulación de la Publicidad de Alimentos y Bebidas dirigida a menores para la Prevención de la Obesidad y la Salud (Código PAOS), las cualidades con que se publicita un producto deben ser inherentes al mismo… yo pregunto, ¿qué tiene que ver una bebida azucarada con la felicidad o la magia o la fuerza? Vemos que a menor valor nutricional, más engaños con las palabras e imágenes, y esto es algo sobre lo que debemos educar seriamente.

(*) Nota: Al momento de hacer esta entrevista se publicó la noticia de que Mattel, productora de la muñeca Barbie, ha elegido una serie de mujeres de distintos países y que cumplen roles distintos para crear nuevas muñecas. Una de ellas está dedicada a la peruana Mariana Costa, directora de Laboratoria. (ver aquí)

“Evitar que los niños usen celulares en clase es aislar todavía más la escuela de la sociedad”. Entrevista a Daniel Cassany

Por: Julio César Mateus (Foto: Diario El Comercio)

Daniel Cassany es filólogo, investigador y profesor de la Facultad de Traducción y Ciencias del Lenguaje en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Desde hace buenos años se ha interesado en la cultura digital y sus efectos en la escritura y en la escuela. Aunque no se sienta especialmente optimista, cree que es mejor vivir la revolución digital con entusiasmo: “no conozco ningún profesor que vaya llorando mientras pide destruir internet para regresar al papel y al libro”. Aquí nos cuenta más sobre cómo ve –y escribe– estas transformaciones culturales. 

¿Hoy se lee menos que antes?

Se lee más, cosas más diversas. Mucho de lo que antes se hacía hablando o interactuando con personas hoy se hace leyendo y escribiendo directamente en Internet: hacer compras, planificar viajes, contactos con amigos… Todo eso se da con una lectura y escritura muy diferente, aparentemente más fácil por la cantidad de recursos y la comodidad del clic, pero no es así. La cantidad de información a la que tenemos acceso hoy cambia totalmente la manera que tenemos de enfrentarnos a la lectura.

En tu libro En-línea. Leer y escribir en la red dices que “es la primera vez que debemos educar para un futuro que ignoramos cómo será” ¿Es la incertidumbre de la revolución digital lo que más angustia a los docentes?

Creo que les inquieta más el presente. Piensa que estás formando un niño desde los 12 y cuando acabe sus estudios tendrá 24; no sabemos cómo será el mundo entonces. Los docentes están inquietos por una situación cada vez más agravada: por una parte, los chicos desarrollan un conjunto de actividades con el celular o la computadora; por la otra, tenemos un currículo de escuela muy conservador, sin mucha capacidad de adaptación o renovación al mundo real. Esto produce una brecha muy grande. El docente llega a clase para explicar algo que se ha preparado muy a consciencia y encuentra a todos sus alumnos prestando atención a la pantalla. Entonces dice “no hay nadie que me mire ni que se concentre en lo que digo… ¿qué hago?, ¿prohibir?”… ¡eso es peor!

Pero los franceses acaban de prohibir el uso de teléfonos móviles en la escuela: ¿es una contradicción?

¡Es un gran error! La escuela tiene que trabajar con las herramientas de la sociedad, con los instrumentos y con las nuevas formas de representación y transmisión de conocimiento. No tiene ningún sentido que los niños anden con teléfonos móviles que tienen un verificador ortográfico y conexión a las redes sociales y que luego estén escribiendo con un sistema distinto en la clase. Lo que hay que hacer es asumir las dificultades que conlleva la tecnología y educar en ellas, enseñar cuándo es el momento de responder mensajes y cuándo estar más atento al profesor. Conviene desarrollar una batería de recursos para gestionar este tema que partan de una política muy clara sobre el uso de dispositivos móviles. Pero evitar que los niños usen celulares en clase es aislar todavía más la escuela de la sociedad, de su comunidad. 

Los docentes más entusiastas sobre las TIC las usan sobre todo para motivar, entonces organizan concursos o “gamifican” las actividades como única manera de integrar estos medios…

Esta es una visión muy epidérmica. Las botellas cambian el vino: el contenido adquiere matices según donde se lo guarde. Una novela clásica de Vargas Llosa o de otro autor peruano la puedes leer en papel o en digital, a diferencia de un blog. Los géneros cambian y debemos atender nuevas formas de producir contenidos con las tecnologías sin quedarnos en lo superficial.

Algunos profesores tienen nostalgia de la longitud y densidad de los textos de antaño. La escritura en red nos obliga a formatos más breves. ¿Se pierde o se gana?

Es una visión muy anclada en el libro, de entender que la unidad esencial es solo escrita. Creo que Internet nos acerca más a la conversación en el sentido en que, por ejemplo, un post es lo escrito, pero también las reacciones que suscita en sus lectores durante un tiempo. Ahora los límites de inicio y fin de los textos son difusos, así como las fronteras de lo que es mío y lo que es del otro. Todo es más cooperativo en la red.

Y son otras capacidades las que se exigen. Hay personas a las que les cuesta escribir un tuit, ¿no?

Ayer una estudiante que venía de una escuela muy tradicional me decía: “cuando llegué a la universidad fue un impacto grande, porque en el colegio tenía que escribir textos de mínimo 20 páginas y ahora me piden resúmenes de máximo tres”. Esta es la realidad. Ahora nadie puede leer tantas páginas en un contexto de sobreexposición a la información. Lo que necesitamos ya no es que nos digan más de lo mismo, sino alguien que sea capaz de decirnos en muy poco espacio cosas más relevantes y significativas. 

Estos nuevos elementos, géneros y capacidades, ¿están ingresando a los currículos?

Muy lentamente. Es la dinámica normal de la escuela, que siempre ha sido una institución conservadora, como el Derecho. Al contrario, la Medicina es una práctica más enfocada en el presente y el futuro. Si hoy se descubre que comiendo una planta se cura el cancer, todos comeremos plantas desde la semana que viene. En cambio, las normas escolares van a otro ritmo. Los estudios sobre cómo se digitaliza una escuela nos dicen que es relativamente fácil poner computadoras, pero cambiar la mente del profesor o el alumno es mucho más lento; lleva varios años.

¿Entonces sirve formalizar estos contenidos?, ¿curricularizarlos?

Es relativo. Ya hay muchos profesores y escuelas que utilizan tecnologías. No creo que el currículo tenga que incluir como géneros la carta, la constancia… y el tuit o el post en Facebook… Pero sí existen profesores que utilizan vídeos o wikis, que son mucho más poderosos porque incluyen la escritura como herramienta de planificación, de creación del guion, de reflexión, y la oralidad como producto final, o la posibilidad de colaborar con los coatuores.

Una de las barreras para integrar TIC al aula es la evaluación, pues pocos docentes cuentan con competencias mediáticas suficientes. ¿Qué está pasando en la formación inicial docente? 

También la preparación docente es conservadora, más centrada en saberes clásicos que en la profesión y en la práctica de aula. Necesitamos una renovación importante en los planes docentes. Muchos profesores apenas egresan de su formación inicial ya se sienten desactualizados. ¿Cómo es posible esto? La institución formadora debe ser más sensible y dinámica.

Un número importante de docentes repiten que enseñan a “nativos digitales” a los que queda poco por enseñar en términos de TIC. ¿Hace daño este concepto?

La de los “nativos digitales” fue una metáfora feliz en su momento, pero ya ha quedado superada; incluso por otras como las de los “residentes o visitantes digitales” que son más representativas. Las metáforas permiten ver las cosas de modo más claro, sobre todo al principio, pero luego hay que ir más allá. Me parece interesante ese fatalismo de quienes dicen “yo soy inmigrante digital, no podré ser como tú, que eres nativo”, pero los maestros, especialmente los de más experiencia, prestan mucha atención a lo que ocurre en el aula y se dan cuenta de que ellos pueden ayudar en esa formación, porque muchos supuestos “nativos digitales” pueden tener muchas lagunas y necesidades básicas de lectura y escritura, analógica o digital.

Los medios de comunicación eran antes un referente donde uno podría aprender, incluso a escribir mejor. Hoy pasa todo lo contrario. ¿Cómo abordar esto?

Es un aspecto terrible, pero menos por la calidad linguística que el tema de la fiabilidad de la noticia y las fake news. Ayer apareció la noticia del reportero de ‘Der Spiegel’ que se inventó personajes… ¡es alucinante! ¿Cómo puede la gente estar tan ciega? Confiamos en unos valores que ya no son ciertos. Este es un tema central de la educación mediática. Vivimos en un mundo donde todos pueden publicar –y está bien que sea así por la libertad de expresión–, cualquier tipo de noticia, cierta o no. Así la red se llena de basura… Entonces tenemos que ser mucho más duchos y finos en el análisis de las noticias. También sobre el tema de la calidad de la escritura podemos decir que estamos en un proceso de cambio de valores: Hoy muchos escriben sin formación previa ni con calidad, pero en cambio conectan con sus audiencias. Un ejemplo son muchos booktubers…

¿Qué opinas de este fenómeno?

Internet crea un conjunto de situaciones y posibilidades… y los más listos son los que las aprovechan, sea para ganar dinero, influencia, poder o conectar con gente. Es interesante desde un punto de vista educativo, pues el acceso a la red constituye un campo de aprendizaje importante para los chicos que aprenden de muchas culturas y desarrollan habilidades antes inimaginables. Hoy puedes encontrar a alguien que conoce todos los géneros y subgéneros del anime japonés sin salir de su casa. En nuestra investigación hemos visto cosas increíbles que aprendían los chicos por su cuenta, como audiencia y como productores o creadores.

Finalmente, en varios textos llamas a ser más tolerante con aquellas formas de comunicación digital “fuera de la ley ortográfica” (mensajes de texto, chats…).

Esto es muy importante porque estamos hablando del valor social que tiene la lengua más allá del contenido de lo que comunicas. La forma influye en las personas. Entonces, se trata de orientar a los chicos diferenciando estas formas: si escribes una comunicación académica no se puede evitar las tildes y las ache, tampoco en un tuit. Pero quizá en un Whatsapp o en Instagram lo podemos hacer de otra manera, del mismo modo que no hablamos como un libro cuando tomamos copas con los amigos. Hay que decir claramente que escribir de manera coloquial y no normativa los mensajes de Whatsapp no tiene consecuencias malas para el sujeto o la lengua. Así lo demuestran las investigaciones hechas.

Textos recomendados:

Tres de cada cuatro estudiantes de educación quieren la educación mediática como parte de su formación básica obligatoria

En el post anterior dimos cuenta de algunos resultados de un estudio relativo a los conocimientos y actitudes de estudiantes de educación peruanos sobre la educación mediática. La investigación reveló que se sienten poco preparados en esta materia, aunque también nos ofrece otros datos que vale la pena discutir en esta nueva entrega.

Una primera cosa es la importancia y urgencia que los futuros docentes asignan a la educación mediática en su formación básica. La percepción que tienen los docentes como actores importantes del proceso educativo es un factor que permite anticipar parcialmente el éxito o fracaso de cualquier proyecto que integre tecnologías, por lo que se justifica plenamente escuchar sus voces.

La siguiente infografía sintetiza los resultados del estudio:

Infografía elaborada por la revista Journal of New Approaches in Educational Research
Infografía elaborada por la revista Journal of New Approaches in Educational Research (haga clic para ampliar)

Otro resultado interesante es que tres de cada cuatro participantes en la encuesta se manifestó a favor de incluir la educación mediática de manera obligatoria en sus planes de estudio: 65% dijo que debía darse para todos los niveles escolares (inicial, primaria y secundaria), 71% como una asignatura específica y 73% coincidió con que debía darse para todos los maestros, sin importar el área curricular.

Así mismo, consultados sobre las razones por las cuales la educación mediática debe promoverse, el 94% dijo que por su importancia para motivar a los estudiantes mientras que el 92% consideró que permite expandir el espacio físico del aula. Del mismo modo, el 85% cree que es útil para empoderar a sus alumnos como ciudadanos críticos, el 82% para personalizar el aprendizaje y el 80% para incorporar una “competencia clave”. Todas las razones para integrar la educación mediática son plausibles, pero debe alertarnos la idea de que la motivación es una de las principales virtudes del uso de los medios en la escuela. ¿Por qué? Sobre todo porque la formación sobre aspectos emocionales vinculados con los medios es casi nula en los programas de estudio de los futuros docentes.

En este sentido, muchos especulamos sobre el poder de los medios sobre nosotros, sus usuarios, pero poco sabemos de los mecanismos conscientes e inconscientes que se activan en estas interacciones, como explicó el Dr. Joan Ferrés en esta charla de MayéuTIC@.

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Por otro lado, la investigación no halló diferencias significativas entre variables como género, edad, tipo de centro de estudio (instituto o universidad) ni lugar de nacimiento, por lo que concluimos que la educación mediática es transversal a distintas clasificaciones y el interés hacia ella es homogéneo en todo el cuerpo docente en formación. Es decir que interesa por igual a profesores de educación inicial y secundaria, hombres y mujeres, etc.

Estos resultados nos recuerdan la necesidad de discutir no solo el nuevo currículo, que ya incluye una “competencia TIC”, sino el impacto de los medios en los planes de estudio de los propios docentes. ¿Estamos incorporando en ellos contenidos que permitan comprender los medios desde una mirada más integral y no solo como herramientas de apoyo en la docencia? En este punto, debemos insistir en que una cosa es la tecnología educativa, sobre la cual ya se viene trabajando hace años, y otra muy distinta la educación mediática, que empieza a asomar en la agenda educativa peruana, aunque todavía sin demasiada fuerza.

Solo el 20% de futuros docentes en el Perú se sienten preparados para educar mediáticamente

Empezamos este blog en agosto de 2017 con la finalidad de promover la educación mediática en el país, especialmente entre los docentes. ¿Qué significa educar mediáticamente? En simple, es formar desde la escuela ciudadanos con capacidades para usar los medios con sentido crítico y creativo. No hablamos solo de enseñarles a manipular aparatos o programas, sino ayudarlos a comprender sus códigos y lenguajes así como los procesos emocionales, las implicancias éticas y legales o los posibles intereses que conllevan su uso (entre otras dimensiones de la competencia mediática que explicamos en esta infografía).

Para que esto ocurra, necesitamos docentes formados mediáticamente. Por una barrera generacional, es probable que la mayoría de profesores en ejercicio –casi medio millón en el Perú– no haya recibido ningún tipo de formación sobre estos temas en el instituto o la facultad. Pero, ¿qué pasa con los casi 50 mil docentes en formación? ¿Cuántos conocen sobre educación mediática y qué actitudes tienen al respecto? ¿Reciben formación específica en sus planes de estudio? Hace unos días publicamos un artículo en la revista New Approaches in Educational Research cuyos hallazgos queremos compartir. (El artículo completo puede descargarse gratuitamente en este enlace).

La investigación aplicó un cuestionario a 501 estudiantes de educación de Lima a fines de 2017. El instrumento fue validado estadísticamente a partir de diversas técnicas para garantizar su fiabilidad y solvencia. Está estructurado en 15 preguntas divididas en tres secciones: la primera indaga sobre sus conocimientos de educación mediática; la segunda sobre sus actitudes frente a ella y la tercera explora las razones por las que considerarían o no integrarla en su práctica docente.

Los resultados indican un muy limitado conocimiento de la educación mediática en los futuros docentes peruanos: menos de 20% de participantes en el estudio se sintieron capaces de definir qué significa y solo el 16% afirmó estar siendo  preparados “de alguna manera” para aplicarla. Los resultados no deben sorprender, pues en el país son contadas las instituciones que la difunden y promueven y el propio Ministerio de Educación no ha incorporado el Currículo para Profesores sobre Alfabetización Mediática e Informacional que la UNESCO publicó el 2012 (puede descargarse aquí).

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En este contexto, la falta de capacitación inicial es percibida como una de las barreras para el desarrollo de la educación en medios. De hecho, fue considerada como un problema más importante que la falta de tecnología en las escuelas. Esto demuestra que debemos repensar la formación docente incorporando temas relevantes para los ciudadanos e invertir en recursos humanos como una prioridad antes que comprar dispositivos de TIC pensados como soluciones mágicas o atajos fáciles para resolver los problemas de calidad educativa.

El acceso a las TIC en las escuelas peruanas es bastante limitado (solo el 25% de las escuelas tienen conexión a Internet y la proporción de computadora por estudiante es de 1 a 6). Sin embargo, a pesar de la urgencia de acortar las brechas tecnológicas en el aula, es inobjetable su presencia en la vida cotidiana de los estudiantes (lo que se comprueba en el número de celulares, por ejemplo), por lo que no debe considerarse el único requisito para la educación en medios.

En un siguiente post, revisaremos otros hallazgos relavantes de este estudio que nos permiten dibujar el panorama sobre el estado de la formación docente en esta materia. ¿Qué opinión le sugieren estos resultados?

MayéuTIC@ en el Aula: 15 recursos de acceso libre para docentes

MayéuTIC@ es una plataforma de Fundación Telefónica que difunde ideas y propuestas innovadoras basadas en el vínculo entre la educación y las tecnologías. Desde su primera emisión, en junio de 2014, ha tenido como objetivo abrir un espacio de debate sobre nuevos contenidos y métodos educativos potenciados por los medios de comunicación.

El diseño de estas charlas tuvo dos inspiraciones originales: una de fondo y otra de forma. En cuanto al fondo, se buscó reflexionar a partir de preguntas, aplicando el método que Sócrates utilizaba para enseñar: la mayéutica. En cuanto a la forma, tomamos como modelo las famosas charlas TED, cuyo impacto global demuestra que la forma más creativa de transmitir ideas en corto tiempo es a través de historias, por el poder de involucramiento y enganche que tienen.

A la fecha, son 27 charlas disponibles a través del portal Educared. Los temas son muy actuales y siguen tendencias internacionales en materia de educación y tecnología. Muchas preguntas se prestan para discusiones interesantes, como por ejemplo: ¿podemos convertirnos en hackers en la escuela?, ¿podemos diseñar las clases como un videojuego?, ¿cómo hacer más placentera y sexy la educación?, ¿qué nos pueden enseñar los youtubers a los profes?, ¿estamos preparando a nuestros estudiantes para los nuevos trabajos del futuro?

Kit para docentes

Las charlas de MayéuTIC@ han sido ofrecidas por especialistas peruanos y extranjeros y están todas disponibles. Pero también muchas de ellas cuentan con recursos didácticos para que los docentes puedan sacarles el mayor provecho en una clase, en una reunión con madres y padres de familia o incluso en jornadas de capacitación entre pares.

Se trata de un kit llamado Mayéutica en el Aula y que incluye (como se aprecia en la imagen) los siguientes elementos:

  1. una versión resumida de la charla original;
  2. una transcripción de la charla;
  3. una ficha con palabras clave y material complementario sugerido; y
  4. un conjunto de tres fichas de actividades para el aula, que podrán ser trabajadas con tres tipos de usuarios distintos: maestros, estudiantes y padres. El objetivo es ofrecerles una pauta orientadora para que puedan explotar mejor el contenido de las charlas siguiendo cuatro pasos: preparar, observar, discutir y crear.
Kit de Mayéutica en el Aula
Kit de Mayéutica en el Aula

15 temas para introducir en la escuela

Las charlas con el kit de Mayéutica en el Aula disponibles a la fecha son:

  1. Imaginar las clases como un videojuego. Julio César Mateus (Perú)
  2. ¿Cómo diseñar clases transmediales? Carlos Scolari (Argentina)
  3. Ciudadanos hiperconectados. Roberto Lerner (Perú)
  4. ¿Cómo convertirnos en ‘hackers’ educativos? Valentín Muro (Argentina)
  5. El tiempo real en el aula: ¿qué es? ¿para qué sirve? y cómo lograrlo. Sandro Marcone (Perú)
  6. Experiencias Móviles en el Aula. Frank Bentley (Estados Unidos)
  7. Pedagogía Sexy: ¿Cómo devolverle el placer a la educación? María Acaso y Clara Megías (España)
  8. 5 metáforas para comprender las redes sociales. Gabriela Sued (Argentina)
  9. Empoderemos a los niños a través de la robótica. Roberto Saint Martin (México)
  10. ¿Cuáles son los empleos del futuro?. Julio Gamero (Perú)
  11. Mujeres que programan su futuro. Mariana Costa (Perú)
  12. ¿Qué es ser youtuber? Laura León (Perú)
  13. ¿Qué podemos aprender los educadores de los booktubers? José Miguel Tomasena (México)
  14. Jurassic Park dialoga con The Walking Dead. Omar Rincón (Colombia)
  15. Juegos de Realidad Alternativa: diversión y aprendizaje. Nohemí Lugo (México)

Así, este material puede ser utilizado en cualquier contexto, trascendiendo el momento y el lugar en que se produjo. Los invitamos a conocer y explotar estos kits como herramientas para promover la discusión en sus escuelas, pero también a comentarnos nuevas ideas de temas que les gustarían ser abordados.

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