Más que botones y pantallas. ¿Por qué la escuela debe formar en tecnologías? (*)

Pedir comida, pagar un recibo del banco, leer una noticia o compartir un video en medios sociales. Dos clics y ya está. Casi no existe faceta de nuestra vida que no sea mediada por alguna tecnología. ¿Nos educa la escuela para interactuar críticamente con ella?

La tecnología digital es el aire del mundo en que vivimos. Pero la forma como aprendemos a interactuar con ella proviene más de la intuición que de una propuesta coherente e integral ofrecida por la escuela. No confundamos: aprender con tecnologías no es lo mismo que aprender sobre ellas. Ya es hora de que las instituciones educativas también se hagan cargo.

No era solo comprar aparatitos

Con la ola digital, el sistema escolar reaccionó comprando tecnología con la idea de no quedar rezagado y responder a lo que parecía una tormenta perfecta. Algunas instituciones privadas lo hicieron adquiriendo smartboards, tablets y software de todo tipo. También el propio Estado participó con proyectos millonarios como “Una Computadora por Niño”, que pretendía dotar a los escolares de escuelas públicas con una laptop con acceso a internet.

Para muchos docentes, más allá del entusiasmo, esto significó una amenaza, pues por obvios temas de edad no habían sido formados en ese mundo digital para el que ahora deben formar a sus alumnos. Tampoco ayudó el falso cuento de los “nativos digitales” que aún hace creer a muchos que los niños nacen con capacidades naturales para entenderse con tecnologías, confundiendo su facilidad para manipular los celulares de sus padres con una competencia entrenada para interactuar críticamente con ellos.

Dudar y experimentar

Si las transformaciones culturales profundas no son discutidas sino aceptadas con una sonrisa, las tecnologías solo servirán para fines cosméticos. Mejor es preguntarse para qué sirven tantos chiches con pantallitas. Qué aportan al proceso de aprendizaje. La presencia de dispositivos no debe ser un símbolo de estatus, sino una oportunidad para replantear el modelo formativo. (A propósito: flaco favor el que llamemos a los “docentes innovadores” a quienes usan algún aparatejo solo por el hecho de hacerlo).

Para Lea Sulmont, consejera del Consejo Nacional de Educación y experta en tecnología educativa, “la integración, pero, sobre todo, el aprovechamiento de las tecnologías en el contexto escolar (no solo en el aula), es una oportunidad para tender puentes entre la escuela y la vida cotidiana”. De eso se trata.

Felizmente, hoy existe mayor consenso sobre la urgencia de formar en un uso crítico de las tecnologías –o desarrollar competencias que no se limiten a saber usarlas—. Además, la justificación para esto no debe ser solo la de preparar a los chicos para enfrentar un mundo laboral incierto –con la amenaza de robotizar todas las ocupaciones posibles–, sino la de cumplir con un derecho ciudadano. Dicho en simple: la escuela debe enseñarnos a comunicarnos en formatos y medios más allá del escrito porque son los nuevos lenguajes con los que nos relacionamos.

Sabemos que no es posible ser un sujeto autónomo sin nociones básicas para reconocer noticias falsas o proteger nuestros datos personales (¡hoy que nos piden DNI y teléfono para cualquier cosa!). La tecnología es una caja negra y la escuela es el lugar para revelarla.

La competencia TIC en el currículo peruano

El nuevo currículo peruano, vigente desde 2017, introduce una competencia que atraviesa a todas las áreas curriculares y se denomina “Competencia TIC”. No es una asignatura de computación, sino un conjunto de capacidades que permiten a los estudiantes desenvolverse en entornos virtuales de forma responsable y ética. Esto incluye saber buscar y evaluar información que proviene de los medios, así como modificar y crear contenidos en estas plataformas y participar de comunidades on-line.

Para apropiarnos de la tecnología con actitud crítica y desarrollar la capacidad de aprovecharla para nuestros propios fines es un requisito conocer sus códigos y posibilidades expresivas, así como valorar la calidad de sus contenidos. Aquí la preparación de los docentes y de los propios padres de familia es una necesidad concreta. “Este año se ha actualizado el Marco del Buen Desempeño Docente y el Ministerio está avanzando en programas de capacitación en esta línea”, advierte Sulmont.

El profesor Juan Cadillo, finalista del Global Teacher Prize 2017 y ganador de las Palmas Magisteriales, recuerda que la sola inclusión de esta competencia no asegura una integración rápida de las tecnologías, ya que requiere de otros factores como la infraestructura, los recursos didácticos y la formación y actitud del docente. Pero el hecho de que exista ya es un primer paso para que las escuelas piensen la educación en tecnologías más allá de botones y pantallas.

Los retos inmediatos

Para Lea Sulmont, el éxito de la Competencia TIC en las escuelas debe atender a cuatro retos principales:

  1. Formar a los docentes con competencias digitales desde un enfoque superior al instrumental.
  2. Contar con condiciones mínimas: Conectividad, soporte, políticas de uso, equipamiento y asistencia técnica y pedagógica.
  3. Acelerar la reflexión sobre el desarrollo de una educación basada en competencias y renovar las metodologías, espacios, recursos y prácticas docentes.
  4. Trabajar de forma colaborativa entre docentes para repensar las experiencias de aprendizaje y las formas de implementar proyectos interdisciplinarios en la escuela.

(*) Artículo publicado originalmente en la Revista Padres el 18 de setiembre de 2019.

[Descarga] Sin muros. Aprendizajes en la era digital

La profesora Teresa Quiroz nos ofrece en el libro Sin muros. Aprendizajes en la era digital, una aproximación reflexiva y cuestionadora al vínculo entre la educación y la comunicación. Por tiempo limitado, el Fondo Editorial de la Universidad de Lima permite la descarga de esta obra en este enlace.

sin_murosEn este libro, la autora confronta los hallazgos de su propio trabajo con los debates más actuales sobre el impacto de las tecnologías en los niños y jóvenes, su forma de relacionarse, de construir su identidad y, fundamentalmente, de aprender. Uno de los objetivos de la autora es superar esa visión inmediatista centrada en los efectos nocivos de los medios para explorar, desde una mirada más etnográfica, los vínculos materiales y afectivos que los jóvenes crean con los dispositivos tecnológicos.

Sin muros. Aprendizajes en la era digital desarrolla en sus 162 páginas la tesis de que el aula dejó de ser un espacio físico en la escuela para convertirse en otro simbólico, a veces caótico, atravesado por pantallas omnipresentes cargadas de información, a partir de las cuales niños y jóvenes interactúan entre ellos y con el mundo.

En ese sentido, como leemos en la reseña,

El conocimiento hoy no se encuentra alojado solo entre los muros de la escuela, sino que cada niño y adolescente puede ser parte del intercambio de saberes y autor de estos, dentro y fuera de ella. Así, las nuevas políticas educativas, lejos de proporcionar únicamente equipos tecnológicos para las aulas, deben estimular en el estudiante una diversidad de capacidades de discernimiento para un desarrollo autónomo y con sus pares.

 

En esta entrevista con Ricardo Bedoya en el programa El Placer de los Ojos, profundiza en estas ideas. ¡Nos invitamos a descargar este libro! (hacer clic aquí).

[Herramienta] ¿Cómo enseñar a los niños a identificar fake news?

Google espera mejorar las competencias mediáticas de los niños a través de su programa gratuito “Be Internet Awesome”.

Internet es tan útil como peligroso, en tan solo unos segundos podemos llegar a encontrar aquello que buscamos, o nuestras peores pesadillas. Siendo los dispositivos móviles de uso tan corriente, y cada día más entre los menores, es necesario que ellos también tengan las herramientas para protegerse y navegar de manera segura.

Con esto en mente, Google lanzó en 2017 la plataforma “Be Internet Awesome”, o “Sé genial en Internet”, y está diseñado para usuarios de 8 a 12 años, aunque puede adaptarse a otras edades.  Mediante el juego, se busca enseñar las claves para utilizar la web sin problemas. Hace unas semanas, reforzó el programa con módulos nuevos, centrados en competencias mediáticas y las fake news. 

La plataforma funciona en cualquier dispositivo con conexión a internet, sin necesidad de registro previo, y está diseñado para que cualquier profesor pueda tomarlo y usarlo en clase

Fuente: Google
Fuente: Google

Para ello, los alumnos podrán ingresar a Interland, una aventura gráfica en que se enfrentarán a lecciones sobre seguridad digital en cuatro mini-juegos. Los juegos buscan reforzar cuatro áreas, tales como: “compartir con cuidado”, “no caer en trampas”, “proteger tus secretos”, “ser amable es genial”, “si tienes dudas, pregunta”.

Asimismo, para los docentes y padres de familia, Google ofrece un plan de estudios gratuito para acompañar el aprendizaje y juego de los estudiantes. Este programa plantea empezar por el plan de estudio y luego reforzarlo con el juego.

Puedes ingresar de manera gratuita a la plataforma “Sé genial en Internet” aquí; entrar al juego “Interland” aquí; y leer el plan de estudios aquí.

“Es preocupante la falta de recursos de los niños para entender la publicidad de forma crítica”: Entrevista a Mònika Jiménez

Por: Julio César Mateus

En España, 19% de los niños y 17% de las niñas de entre 5 y 9 años sufren obesidad, mientras que en los niños y niñas peruanos de este rango de edad que padecen sobrepeso casi llegan al 30% (y es el país latinoamericano donde este problema crece más rápido). Los trastornos alimentarios en el mundo infantil son un problema gravísimo al que mucho aporta la publicidad. ¿Qué tipos de cuerpos son los que nos presentan los anuncios y qué puede hacer la educación mediática para prevenir este problema? Conversamos con Mònika Jiménez, investigadora del proyecto MediaCorp que ha creado la plataforma de recursos “Mi Cuerpo me Gusta” para abordar esta grave situación.

¿No es exagerado decir que la publicidad influye en los trastornos alimentarios?

La publicidad no es inocua, contiene un mensaje que seduce e influye en aspectos como la imagen corporal de los niños que, a corto plazo, están en riesgo de desarrollar trastornos alimentarios, por exceso o por defecto. El objetivo de nuestro proyecto (“Representación mediática de la Imagen Corporal (no) saludable”) fue crear recursos educativos a padres, estudiantes, docentes y escuelas para abordar la publicidad. Esto deriva de una investigación anterior que halló que en los últimos años se estaban produciendo un alto número de trastornos alimentarios en infantes a partir de 6 años, edad en que empieza a construirse la imagen corporal.

 ¿Qué tipo de publicidad infantil es el más riesgoso?

Gran parte del problema tiene que ver con que los niños no ven publicidad infantil. Su consumo televisivo se concentra en horas que no son para esta audiencia y que más bien están expuestos a publicidad orientada a adultos. Entonces son estos estereotipos adultos los que están presentes en la construcción de su imagen corporal. Se promueven ideales de cuerpos esbeltos en el caso de las mujeres y musculados en el de los hombres; de ojos azules y pelo castaño en ambos casos. Ahí hay una influencia clarísima, pues cuando le preguntas a un niño cómo le gustaría ser, plantean ese estereotipo de belleza.

 ¿Entonces lo que más nos debería preocupar es que llegue esa publicidad a ellos?

Lo más preocupante es la falta de recursos que tienen los niños para prevenir, frenar y ver todo esto con una mirada crítica. Decir “esto es publicidad y tiene como objetivo vender un producto”. Hay un proceso de seducción del que deberíamos estar más al tanto con herramientas adecuadas. El sambenito siempre va para la publicidad, se dice que es responsable de la obesidad… ¡pero eso no va a cambiar! Funciona así por siglos y su objetivo es puramente comercial. Lo que tiene que cambiar es la sociedad, que tiene que estar mejor preparada para enfrentar cualquier estímulo, no solo de la publicidad. Con otros medios hemos sido más cautos: a un niño cuando lo llevas al cine a ver una peli de superhéroes le adviertes de lo que es real y lo que no, por ejemplo. ¿Por qué no hacemos lo mismo con la publicidad? 

La Dra. Mònika Jiménez ha publicado diversos trabajos vinculados con los riesgos de la publicidad infantil. 
La Dra. Mònika Jiménez ha publicado diversos trabajos vinculados con los riesgos de la publicidad infantil.

¿Ha evolucionado la publicidad infantil?

Me encantaría decir que hoy es más inclusiva y plural… pero no. Según el último informe del Consejo de Audiovisual de Cataluña, por segundo año consecutivo ha incrementado el número de anuncios sexistas. Seguimos con lo mismo: con el rosa para la niñas y con los mismos estereotipos. En nuestro proyecto trabajamos con niños entre 5 y 9 años y vimos que siguen consumiendo medios tradicionales, los canales de TV convencionales, seguido de tablets y móviles.

¿Cómo formar niños de estas edades en un uso más crítico de la publicidad?

Las escuelas se muestran interesadas, al menos en España, pero no hay el espacio para hacerlo. No es tanto lo que se pide: es empezar explicándole a los niños desde muy pequeños qué es un anuncio publicitario, para qué sirve y cuáles son sus objetivos. Hemos hecho talleres con niños muy chicos y no tienen idea ni se plantean estas cosas: qué es una marca, qué es el logotipo de un producto, quién está detrás fabricándolos. A partir de estas preguntas podemos empezar a desmontar el anuncio. Hay que integrarlo al currículo.

La educación mediática plantea esto desde hace 30 años, pero no ocurre. ¿Hay mejores asignaturas para trabajar esto?

Es muy transversal. Podríamos decir que son aquellas asignaturas relacionadas con las ciencias sociales, pero no necesariamente. Conozco de cerca, por mis hijos, escuelas que trabajan por proyectos: ¿Por qué no plantear un proyecto vinculado al tema de la influencia de la publicidad? Este fin de semana vi un profesor -Cristian Olivé- que utiliza las letras de la cantante Rosalía para trabajar los estereotipos en sus clases de Lengua y Literatura… ¡Si todo sirve! Es cuestión de ganas y de pensar cómo y dónde. 

El docente no se atreve a integrar estos contenidos ni abordar cuestiones como la publicidad porque no tiene esta formación.

Sí, te lo dicen así mismo. Pero no hay interés gubernamental, entiendo que no es una prioridad. También se habla mucho de emprendimiento, ¿por qué no introducir esto en las aulas? Creo que se mantienen los mismos esquemas de siempre porque es lo fácil. El mismo déficit formativo lo tienen los padres y madres preocupados por este tema… no saben cómo. Este es un problema educativo de toda la sociedad.

¿Qué buenas prácticas identificaron en el proyecto?

Muy aisladas. Destacaría el esfuerzo que está haciendo Mattel por presentar nuevos modelos de cuerpo, por ejemplo, o con su campaña “Dream Gap” (brechas de sueños), por empoderar a las niñas diciéndoles que pueden ser los que quieran más allá de los típicos roles de cuidado a los que las hemos asociado y no con profesiones “masculinas” (*). Pero son casos muy especiales. El resto continúa perpetuando estereotipos físicos y de género. 

¿Quiénes son más responsables: las agencias o las marcas que contratan la publicidad?

Diría que es un pez que se muerde la cola. Si para una agencia una fórmula no inclusiva funciona desde hace años… ¿por qué cambiarla? No las eximo de responsabilidad, pero alguien las contrata. En ocasiones he visto también cómo el briefing del cliente [las pautas de lo que debe transmitir la publicidad] termina siendo malinterpretado por la agencia y termina con una propuesta desafortundad, así que es una responsabilidad que se retroalimenta.

¿Sirva la regulación de publicidad infantil en algún país?

Los países nórdicos lo tienen muy trabajado, allí se cumple. En España hay una regulación que no funciona. Un ejemplo concreto es el tema de la mala nutrición y la obesidad infantil, que saltó en nuestra investigación. Según el Código de Regulación de la Publicidad de Alimentos y Bebidas dirigida a menores para la Prevención de la Obesidad y la Salud (Código PAOS), las cualidades con que se publicita un producto deben ser inherentes al mismo… yo pregunto, ¿qué tiene que ver una bebida azucarada con la felicidad o la magia o la fuerza? Vemos que a menor valor nutricional, más engaños con las palabras e imágenes, y esto es algo sobre lo que debemos educar seriamente.

(*) Nota: Al momento de hacer esta entrevista se publicó la noticia de que Mattel, productora de la muñeca Barbie, ha elegido una serie de mujeres de distintos países y que cumplen roles distintos para crear nuevas muñecas. Una de ellas está dedicada a la peruana Mariana Costa, directora de Laboratoria. (ver aquí)

Internet como derecho constitucional en el Perú: sentido y desafío

Por: Julio César Mateus.

A inicios de este mes, el congresista Alberto de Belaunde presentó el Proyecto de Ley Nº 3607 que busca modificar dos artículos de nuestra Constitución. Esta reforma pretende, por un lado, garantizar “el derecho de acceso a un internet libre y abierto” y, por el otro, “promover el acceso a internet y la formación en las tecnologías de la información y la comunicación”. Como explicó el parlamentario en una columna del diario Correo, esta iniciativa “no implica de ninguna manera obligación alguna para la gratuidad del servicio” sino exigir al Estado garantías para recibirlo de forma adecuada. ¿Por qué es importante esta iniciativa y cómo se vincula con la educación mediática?

Fuente: Oficina de Prensa del Congresista A. de Belaunde
Infografía que resume los motivos expuestos en la iniciativa de reforma constitucional.        Fuente: Oficina de Prensa del Congresista A. de Belaunde

Es claro que internet ha transformado nuestra cultura cuando gran parte de nuestras interacciones cotidianas ocurren en ese entorno. A decir de la teoría ecológica de los medios, las tecnologías de la comunicación –desde la escritura hasta los medios digitales– generan ambientes que afectan a los sujetos que las utilizan (Scolari, 2015: 29). Es así que el papel de internet se vuelve relevante en casi todas las instancias de la vida social y su impacto económico es cada vez más tangible gracias a la digitalización de innumerables bienes y servicios.

También a nivel político, internet se ha convertido en un espacio del que depende el ejercicio de derechos fundamentales. Como señala Manuel Castells (2018), uno de sus mayores estudiosos, “en los países democráticos, Internet se consolida como instrumento esencial de expresión, información y comunicación horizontal entre los ciudadanos y recibe la protección constitucional y judicial de las libertades”.

Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas emitió una Resolución que

“reconoce la naturaleza mundial y abierta de Internet como fuerza impulsora de la aceleración de los progresos hacia el desarrollo en sus distintas formas, incluido el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”; y también “exhorta a todos los Estados a que consideren la posibilidad de formular, mediante procesos transparentes e inclusivos con la participación de todos los interesados, y adoptar políticas públicas nacionales relativas a Internet que tengan como objetivo básico el acceso y disfrute universal de los derechos humanos”.

Si bien países europeos como Suiza, Finlandia o Francia, o latinoamericanos como Costa Rica y México ya cuentan hace unos años con marcos legales que consagran este derecho; otros tantos, como Irán, China o Venezuela, han establecido marcos de restricción y vigilancia altamente preocupantes, que van desde la filtración y censura de contenido o la prohibición de uso de plataformas como Twitter o Facebook, hasta la penalización de la libre expresión por este medio, como señala el informe Freedom on the Net 2018.

Mapa de censura de Internet en el mundo elaborado por DataGuru314 a partir de datos disponibles en https://en.wikipedia.org/wiki/Internet_censorship_and_surveillance_by_country#Country_classifications
Mapa de censura de Internet en el mundo (en rojo los países con niveles invasivos de censura y vigilancia, en anarajnado los de niveles sustanciales, en amarillo los de niveles selectivos y en verde los de poca o ninguna censura) Elaborado por DataGuru314 a partir de datos disponibles en https://en.wikipedia.org/wiki/Internet_censorship_and_surveillance_by_country#Country_classifications

Los desafíos del internet libre

La mirada optimista sobre internet no debe privarnos de ver los enormes desafíos para el ejercicio de un derecho como el que esta iniciativa propone. En tiempos de sobreabundancia informativa, imágenes manipuladas y noticias falsas, la mayoría de usuarios no contamos con capacidades suficientes para interactuar con contenidos y medios de forma crítica. No basta, como venimos explicando en este blog, con aprender a dominar las TIC como instrumentos –saber manipularlas y explorar sus funciones– sino, sobre todo, con desarrollar una competencia mediática que nos facilite una interacción responsable y provechosa con ellas. De lo contrario, la promesa del internet liberador se acercaría más a la pesadilla de una sociedad narcotizada, anarquizada e invadida por necios, como lamentó el filósofo italiano Umberto Eco (2015).

Para evitar ser pesimistas, el profesor José Manuel Pérez Tornero (2018) insiste en que esta competencia mediática es, en escencia, una competencia cívica de la cual depende la democracia, la creatividad económica y la innovación. En ese sentido,

la educación mediática debe ser tan dinámica como el paisaje tecnológico y debe introducir necesidades contemporáneas: enfrentarse a una globalización salvaje, al crecimiento del populismo, al auge de las ‘fake news’. […] tiene que dar respuesta a las nuevas condiciones que crean las redes sociales: a fenómenos como el ciberbullying o las adicciones que crean las tecnologías.

Por lo anterior, esta iniciativa de reforma presentada es un esfuerzo valioso porque incorpora este aspecto educativo: reafirma que la brecha digital no se agota en el acceso material al internet, sino que también “requiere reforzar condiciones educativas de la ciudadanía”. Estas condiciones deben expresarse de manera concreta en la integración curricular de la educación mediática –no en la perspectiva de educar con tecnologías, sino educar sobre ellas– (Mateus & Suárez-Guerrero, 2017). También debe atender de forma prioritaria la formación docente en esta materia, sobre la que seguiremos insistiendo en este espacio.

La aprobación de este proyecto debería suponer un mayor compromiso del Estado peruano por desarrollar una infraestructura digital adecuada, velar porque no existan barreras arbitrarias para su uso y asegurar la neutralidad de la red. Pero estas reformas constitucionales sólo servirán si se complementan con un marco legal mayor que nos permita, por un lado, proteger nuestros datos personales y aumentar la transparencia en la gestión de los mismos, y, por el otro, incorporar de forma explícita la educación mediática para lidiar adecuadamente con los contenidos que consumimos y producimos. Sin atender el desarrollo real de estas capacidades, este derecho será, como otros tantos que aparecen en nuestra Constitución, lirismo impracticable.

Referencias

  • Castells, M. (2018). Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica. Polis, 4. [Enlace]
  • Eco, U. (2015) “Con i social parola a legioni di imbecilli”. La Stampa. [Enlace]
  • Mateus, J.C. & Suárez-Guerrero, C. (2017). La competencia TIC en el nuevo currículo peruano desde la perspectiva de la educación mediática. EDMETIC, 6(2), 129-147. [Enlace]
  • Pérez Tornero, J.M. (2018) “La democracia depende de la educación mediática” Educared. [Enlace]
  • Scolari, C. (ed.) (2015) Ecología de los medios. Entornos, evoluciones e interpretaciones. Barcelona: Gedisa. [Enlace]

[Video] ¿Quiénes son los dueños de los medios?

¿Somos conscientes del riesgo de vivir en un país donde la información que recibimos sea controlada por un grupo pequeño de personas? Eso se llama concentración de medios y es un atentado contra el desarrollo de cualquier democracia. En países como Corea del Norte, China o Cuba, los estados son los dueños de los medios de comunicación, lo que significa que en la realidad definen qué es lo que sus ciudadanos ven o dejan de ver. Estos son ejemplos del daño para los ciudadanos de no contar con medios plurales y de la consecuencia de la manipulación informativa. Sin embargo, aunque países como el Perú tienen un “mercado libre de medios”, en la práctica el riesgo de que estos medios se concentren es latente, agrupando en pocas manos el poder de la información, como advierte este reportaje de Reporteros sin Fronteras y Ojo-Publico.com.

El cuarto capítulo de nuestra serie de videos aborda este asunto explicándonos cuáles son los  modelos de negocio y la estructura económica de los medios, temas imprescindibles para ser ciudadanos críticos y alertas. ¡Los invitamos a ver a Rodrigo Chávez en esta nueva edición de Educación Mediática!

El Mundial de la Educación Mediática

Por: Julio César Mateus.

Los Mundiales de Fútbol son acontecimientos emocionantes, qué duda cabe. ¡Solo la final de Brasil 2014 fue vista por más de mil millones de personas! Ahora que la selección peruana volvió a participar en uno es notoria la ilusión general. En muchos colegios del país, cuando los horarios coincidan con los partidos, probablemente se organicen actividades para disfrutarlos. Pero estos eventos deportivos son también una oportunidad perfecta para conocer otras culturas y explotar la enorme cantidad de información que recibimos por los medios. Es importante, entonces, desarrollar propuestas didácticas que aterricen en el aula (como estas orientaciones pedagógicas [ejemplo 1, ejemplo 2] u otras iniciativas elaboradas para desarrollar un proyecto de Matemática, abordar las funciones del lenguaje o trabajar la prevención del bullying, por ejemplo).

Desde el primer campeonato mundial de 1930, en Uruguay, el fútbol ha cambiado en sus reglas, los estilos de juego y en la industria que genera a su alrededor. Cada país le aporta un sello de identidad. Igualmente, la educación mediática tiene orígenes remotos, aunque su desarrollo no ha sido tan impactante ni conocido, como cuenta este artículo. En algunos países, la educación mediática sí ha logrado adentrarse en el imaginario docente y calar en los proyectos educativos nacionales; en la mayoría, sin embargo, sigue siendo el resultado de grupos entusiastas.

Los inicios de la educación mediática se remontan a la década del 20 del siglo pasado, precisamente a Rusia, sede del actual Mundial. Allí se fundaron organizaciones de maestros y aficionados con el fin de promover el análisis del cine. Sufrieron, sin embargo, represión de la dictadura estalinista, lo que marca una constante en todos los regímenes autoritarios, interesados en controlar los contenidos de los medios. Ocurrió lo mismo en el Perú durante las dictaduras de Velasco Alvarado –con la expropiación de los medios y los comités de censura– y de Fujimori –con los “diarios chicha” y la compra de líneas editoriales–. Aún hoy, en democracia, se debaten proyectos de dudosa finalidad en este sentido. La educación mediática representa, de muchas maneras, el tipo de formación que un estado quiere darle a sus ciudadanos.

Otro país pionero de la educación en medios es Francia, donde también desde 1920 se celebran eventos en favor de la educación audiovisual, una de las marcas distintivas de su modelo educativo. Es importante notar que su modelo promueve el desarrollo del espíritu crítico, así que aquello que denominan educación crítica de los medios resulta muy coherente con esa finalidad. Los galos cuentan con un Centro de Enlace entre la Educación y los Medios de Comunicación que promueve coincidencias entre los sectores educativo y mediático, además de una producción audiovisual de reconocida calidad.

Gran Bretaña y, por extensión histórica y cultural, Canadá y Australia, también son importantes puntos de referencia. Aunque su enfoque inicial fue proteger a los estudiantes de la influencia de los medios, luego tomaron distintos rumbos traducidos en políticas públicas que impactaron en la formación inicial docente y el diseño de cursos escolares específicos. Por otro lado, Finlandia, país con reconocida calidad educativa, impulsa la formación de “pedagogos mediáticos, asesores que visitan las escuelas para orientar a sus colegas sobre la mejor forma de integrar los medios y trabajar con ellos en clase transversalmente.

El éxito de los países que mejor desarrollan la educación mediática está en el sistema que han logrado construir (conformado por institutos, consejos audiovisuales, universidades y organizaciones sociales) y la claridad con sus objetivos formativos. Es este sistema el que promueve la corresponsabilidad educativa de los medios al tiempo que garantiza y preserva su pluralidad y calidad.

Como vemos, en el fútbol y en la educación mediática cada país cuenta con una tradición propia, directamente vinculada con su identidad. Los países latinoamericanos, de gran arraigo futbolero, tienen en este sentido una deuda con la educación de medios, a pesar de haber cultivado una riquísima tradición a la que nos referiremos en otro post. Por lo tanto, así como nos llena de orgullo ver a nuestra selección de fútbol en la élite de los mejores países, deberíamos tener el mismo entusiasmo por ver a nuestros estudiantes en la élite de la educación mediática. Solo así les ganaremos el partido a la desinformación del periodismo basura, a la paupérrima calidad de nuestra tele y reclamaremos una industria de medios que, hasta ahora, solo parece un “sueño mundialista”.

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