¿Cómo usar internet para decidir nuestro voto en las elecciones?

Ser un ciudadano digital implica saber usar los medios de comunicación para informarse y participar políticamente en el destino del país.

En los últimos años, la discusión acerca de los efectos de la tecnología y los medios sociales en los contextos electorales ha tenido un tono distópico. Las fake news, el tráfico de datos personales y el despliegue de estrategias de manipulación psicológica han sido los ejes de una conversación que estaría incompleta si se dejan de mencionar los beneficios que trae el flujo de información.

Con herramientas que nos faciliten navegar a través de la enorme cantidad de datos que aloja la red, podemos encontrar información valiosa que nos ayude a tomar mejores decisiones.

Eso es lo que permiten las plataformas que medios de comunicación, instituciones públicas y ciudadanos han puesto a disposición de todos los peruanos con miras a las elecciones congresales extraordinarias del próximo domingo 26 de enero. A continuación, algunas de ellas y sus principales características.

Voto informado. Esta plataforma es desarrollada por el Jurado Nacional de Elecciones y permite consultar las hojas de vida de todos los candidatos al congreso. También cuenta con herramientas que permiten comparar candidatos y hacer búsqueda avanzada de postulantes filtrando, por ejemplo, a aquellos que no tienen estudios superiores culminados o han declarado sentencias civiles.

Decide bien. Esta iniciativa del politólogo José Incio, ahora patrocinada por la Asociación Civil Transparencia, permite filtrar a los candidatos bajo criterios combinados (por ejemplo, personas sin sentencias que promuevan la equidad de género y no hayan sido parte del parlamento disuelto). Asimismo, ofrece un resumen general de los partidos contabilizando cinco criterios: sentencias penales, otras sentencias, inclusión de género, experiencia política y excongresistas.

Candidatos 2020. La Presidencia del Consejo de Ministros también ha puesto a disposición esta plataforma que permite revisar, además de las hojas de vida, los procesos penales en trámite de los candidatos, y por qué tipo de delito vienen siendo investigados. Sumado a esto, el Departamento Central de Riesgos de la SBS ha puesto a disposición la información acerca del riesgo financiero y crediticio de los candidatos.

Elecciones 2020. En este especial de El Comercio se muestran las hojas de vida de forma más simplificada. Con una presentación visualmente más agradable que otras opciones, esta resulta la ideal para aquellos que no disponen de mucho tiempo para revisar la información de los postulantes.

Congreso 2020. TV Perú, por su parte, viene produciendo y transmitiendo el programa Congreso 2020. En este espacio, los candidatos presentan sus principales propuestas en algunos pocos minutos. Todos los episodios están subidos y organizados en una lista de reproducción de YouTube.

En tiempos digitales, son menos las excusas para rifar nuestro voto. Un voto informado es un voto comprometido con el país y su futuro.

El lugar de la tecnología y la cultura digital en el discurso educativo contemporáneo

¿Es la educación de nuestros días un asunto más económico que político? ¿Quién determina cuáles son las competencias formativas? ¿Qué discursos se ocultan en los intereses tecnológicos? Este ensayo, publicado por la revista Chasqui, discute el impacto de la tecnología y la cultura digital en el discurso educativo contemporáneo.

Leamos unos extractos:

La escuela y la tecnología son dispositivos sociales que sintetizan las visiones de progreso y desarrollo de una sociedad, lo que las hace interdependientes. En el sistema de producción premoderno los oficios se heredaban y aprendían de forma directa bajo la tutela de un maestro; en el sistema industrial, la escuela imitó el modelo fordista; y hoy, en la posmodernidad, los relatos sobre la sociedad (que somos y queremos ser) parecen menos definidos, pero siempre coinciden en ubicar como protagonista a las tecnologías digitales.

La novedad de los medios emergentes, así como la digitalización de la mayoría de los procesos mediáticos, determinan un discurso que reclama con urgencia el desarrollo de competencias digitales. Este discurso global, sin embargo, oculta y sanciona sensibilidades diferentes sobre el papel de las tecnologías en la escuela.

De hecho, diversas investigaciones han mostrado que la defensa pública que muchos docentes realizan de las TIC dista de sus prácticas reales o se presenta como una estrategia de defensa para no ser acusados de “retrógrados”, “anacrónicos” o “ignorantes” (Bladergroen, Chigona, Bytheway, Cox, & van Zyl, 2012). Al respecto, un reciente artículo de The Economist (2017) sobre el papel de la tecnología educativa en la escuela actual, recuerda que el psicólogo conductista Skinner, en 1984, sancionó cualquier forma de oposición a la tecnología en la educación como una “vergüenza”.

Por otro lado, la promesa revolucionaria del Internet de las Cosas y las economías colaborativas van generado un impacto tal en el discurso social que la competitividad de los países empieza a valorarse en gran medida a partir de su nivel de digitalización. Por cierto, este discurso casi nunca discute los riesgos y problemas que aspectos como la “uberización del trabajo” o el “efecto Airbnb” traen consigo (como la creación de informalidad o la precarización de las condiciones laborales, por ejemplo).

Otros expertos discrepan y sostienen que la digitalización es un espejismo, pues si bien mejora ostensiblemente aspectos relacionados con la infraestructura de la comunicación —ubicuidad, asincronía, velocidad, portabilidad, etc.— no ha significado un aumento apreciable de la productividad (Nosengo, 2017). Según Robert Gordon, economista de la Universidad de Northwestern, y autor de The Rise and Fall of American Growth, la productividad crece hoy menos que a comienzos del siglo anterior y dentro de 10 años, la economía digital como paradigma se habrá agotado. En ese sentido, revoluciones tecnológicas como la bombilla eléctrica, las alcantarillas o los tocadiscos resultaron mucho más trascendentales en términos económicos y sociales.

El historiador Ian Mortimer (2018) cuestionó en un artículo de la BBC que la tentación de pensar los cambios tecnológicos solo en términos de progreso, no siempre nos permite recordar que “todas las ventajas que hemos obtenido gracias a la tecnología tienen un precio”. Para él, la lección “no está en cómo el cambio se relaciona con la tecnología sino cómo se relaciona con la necesidad, algo que es fácil de olvidar en nuestro estado relativamente cómodo”. ¿Qué necesidades estamos resolviendo con la tecnología digital? (y, aún mejor: ¿qué problemas estamos creando?).

Antes que establecer una posición definitiva cabe insistir en la importancia que tienen estas perspectivas en la manera como nos relacionamos con los medios. Unos y otros tienen argumentos suficientes sobre los que vale la pena reflexionar (sea para relativizar o contextualizar). Sí queda claro que debemos tomar consciencia del estatuto de incertidumbre tecnológica en que nos movemos y cómo gravita en los discursos educativos institucionales y profesionales.

Descarga el ensayo completo publicado en la revista Chasqui.

Entrevista a Cristóbal Suárez-Guerrero: “No es lo mismo hablar de desarrollo educativo con tecnología que de inclusión tecnológica en educación”

Por: Fátima Pasquel (*) 

Cristóbal Suárez-Guerrero (Mollebamba, Apurímac-Perú) es Doctor en Educación en procesos de formación en espacios virtuales por la Universidad de Salamanca, licenciado en educación, especialidad filosofía y CCSS por la UNMSM y profesor del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universitat de València. Su línea de investigación y desarrollo educativo es la pedagogía red, aprendizaje cooperativo y abierto en red, cultura educativa digital e innovación didáctica y política educativa digital. En esta entrevista nos comenta sobre su último libro “Pedagogía red: una educación para tiempos de internet” y algunos temas sobre los que investiga.

¿Cómo se gesta una pedagogía en red?

En primera instancia, la pedagogía es más antigua que la educación, es el lenguaje de la acción educativa y lo que busca es tratar de entenderla y orientarla no solo en el plan escolar sino también en la educación no formal e informal. Cuando irrumpen internet o la tecnología, lo hacen como una variable muy importante. Lo que añade, además de sus muchos artefactos como aplicaciones, softwares, dispositivos o herramientas técnicas, es una estructura de organización y distribución de la información que se plantea de forma atípica a la manera en que se distribuye información ya sea a través de los medios de comunicación masivos o en la escuela, donde es de forma vertical, entonces es así como comienza a plantearse la idea de una organización en red.

Coméntanos sobre tu libro “Pedagogía red: Una educación para tiempos de internet”.

Estamos acostumbrados a pensar siempre la educación como una relación bidireccional entre alguien que enseña y otros que aprenden. Esa matriz básica se ha ampliado a un territorio inédito en el que fluyen las comunicaciones y la interacción, y se registra esa información en un entorno en red. En internet, esta matriz se abre a un espacio difuso en la que prima una relación reticular donde no hay necesariamente una relación en los patrones que marcaba la escuela, entonces, ¿cómo pensar la institución educativa, la educabilidad, el aprendizaje formal, no formal e informal, la actividad del que enseña, los materiales educativos, la evaluación, cuando el entorno comunicativo se amplía a una relación en red? Esa es básicamente la motivación del libro.

También se intenta responder a algunas preguntas clave en el libro: por qué aprender en red, qué aprender, cómo aprender, con qué aprender, con quién, dónde, cuándo, y, cómo valorar lo que se aprende en la red, ¿por qué consideras que el profesorado debe hacerse estas interrogantes al momento de idear o desarrollar educación con tecnología?

La relación educación y tecnología no es reciente, de alguna forma hemos recurrido a alguna herramienta: papiros, libros después irrumpió con fuerza la televisión, la radio, los medios de la educación a distancia y abierta, y las computadoras. Primero quisimos introducir esta última tecnología al entorno del aula; después quisimos que esa tecnología se pareciera al aula y pensamos en un aula de computadoras; después  hicimos que esa tecnología se convierta propiamente en el aula y hablamos del aula virtual. Pero, todas las personas que de alguna manera tienen una responsabilidad en la educación y de manera concreta a nivel curricular o de aula, han pensado la tecnología siempre desde la pregunta instrumental ¿con qué aprender? y la tecnología como la respuesta. Cuando te planteas esa pregunta estás esperando una respuesta instrumental, pero en la actualidad, un profesor tiene que pensar que el fenómeno de internet es mucho más amplio. Internet no se limita a la respuesta sobre el material educativo sino sobre el entorno, las finalidades de la educación, los contenidos, los procedimientos, las evaluaciones, la valoración, los agentes educativos, y distintos aspectos que necesitan una atención teórica desde la pedagogía. Lo mejor que podemos hacer frente a internet no es esperar respuestas técnicas sino plantear preguntas pedagógicas para que la tecnología pueda avanzar al ritmo de la educación porque no es lo mismo hablar de desarrollo educativo con tecnología que de inclusión tecnológica en educación.

pedagogía redDebemos trabajar las competencias digitales en las aulas.

El mito del nativo digital es algo que tenemos que desterrar. Hay investigaciones que te dicen que esto simplemente es falaz y que la competencia digital no es producto automático de haber nacido en un entorno rico en tecnología, sino que saber utilizar la tecnología en provecho personal y social es un proceso que hay que aprender y estimular, y la escuela debería ser ese espacio para poder atender la competencia digital del ciudadano.

¿Y cómo vamos en el Perú?

Sé que en el currículo peruano hay una competencia que está asociada a cómo se desarrollarán los alumnos en un entorno tecnológico, pero la competencia digital supone más cosas. No es lo mismo destreza técnica -que tiene un niño o adolescente para moverse en el entorno digital o manipular las aplicaciones de un celular- que competencia digital. Esta supone saber seleccionar información, saber comunicarse en internet, saber solucionar problemas reales con internet, tener consciencia de su seguridad y su identidad digital, crear contenidos. Entonces, si eres un usuario pasivo, si no te das cuenta de tu identidad, de lo que estás haciendo, de que cada clic es un dato, si no sabes seleccionar información, y simplemente usas internet para entretenimiento -que está bien, por un lado, pero si se abusa es el problema-, y no resuelves problemas reales con ello, entonces simplemente tu relación persona-maquina es elemental, no has sabido aprovechar bien la tecnología.

Y se trata de formar personas que sepan aprovechar las tecnologías…

Una persona que salga de un sistema educativo como el peruano o de cualquier otra parte del mundo debería estar preparada para encarar los retos, no solo de internet, sino del desarrollo de lo digital, entender muy bien, por ejemplo, la relación entre poder y tecnología, las implicaciones de la inteligencia artificial en nuestra vida, la falta de neutralidad de los sistemas tecnológicos en red o los problemas políticos y sociales vinculados a los algoritmos, así como desarrollar su competencia digital, entender cuáles son los dilemas sobre el conocimiento en internet, entender qué cosa es la cultura digital y una serie de aspectos que le permitan ser un ciudadano despierto y consciente para poder encarar su vida y el desarrollo del país en un entorno digital. No nos basta ser nativos digitales.

En el caso de docentes que se encuentran sin acceso a internet en la escuela, ¿pueden también abrir el diálogo a sus alumnos sobre estos temas? 

Hay un concepto en educación que es el aprendizaje significativo. Por ejemplo, si tú vives en Apurímac, de donde soy yo, y pones un ejemplo a los alumnos sobre matemática para entender el teorema de Pitágoras usando el relieve del mar, entonces no será muy significativo a la experiencia del alumnado. Hablarles de internet a chicos que quizá tienen contacto únicamente con la televisión, la radio o limitadamente la prensa, en lugares apartados en Perú es como hablarles de una ficción. No podemos hablar ni problematizar nada de internet si no tenemos acceso a la red, después del acceso habría que desarrollar la competencia.

Señalas que es importante que el profesorado encare este tema sobre todo con la pregunta ¿con quién aprender? ¿Por qué consideras que sobresale de las otras?

“¿Con quién aprender?”, es una pregunta invisible en el modelo pedagógico porque cuando un niño o un adolescente va a una institución educativa no queda sospechas de que si va es porque va a aprender con alguien y ese alguien es el profesor. Si tú trasladas esta pregunta a internet, la respuesta ya no es únicamente el profesor, sino que puede ser un especialista, un compañero, una comunidad u otros agentes educativos que están más allá de la figura del profesor, incluido las grandes corporaciones de internet, como GAFA (Google, Amazon,Facebook y Apple), por ejemplo. Entonces, en el contexto de internet, la pregunta se hace visible y más necesaria ya que no estás a expensas de un profesor: si accedes a un banco de recursos educativos abiertos habrá una persona encargada, si entras a una comunidad de aprendizaje habrá muchos como tú de los que podrás aprender, si estás en un curso virtual reglado no tendrás necesariamente un profesor sino un tutor virtual, si estás trabajando con una empresa y un curso auspiciado por un MOOC (Massive Open Online Course) tendrás una empresa detrás y si accedes a recursos por ejemplo de Google, tendrás una macroempresa detrás con una concepción educativa. Entonces, la pregunta ¿con quién aprender? tiene mucho sentido porque ya no estás pensando únicamente con el profesor o profesora, sino en otros agentes educativos que han surgido en ese entorno tecnológico.

¿Cómo es que el profesorado puede dejar de temerle a con quién el alumno puede aprender en internet?

Nuestra educación no empieza únicamente en la escuela, sino en nuestra casa, la familia, la comunidad, los medios y ahora internet. En realidad, lo escolar forma parte de lo educativo, entonces si abrimos el foco y vemos que internet, para bien o para mal también forma parte de las condiciones y del entorno de aprendizaje de los chicos, en vez de rehuirle, tapar el sol con un dedo, podremos integrarlo a la práctica educativa. ¿Cómo? Como profesores tenemos que aprender primero a usar internet en nuestra propia formación educativa y, a partir de ahí, será mucho más sencillo entender o recomendar el uso de internet. Y no se trata solo de usarlo, sino de ser creativos al momento de hacerlo. Tú puedes usar, por ejemplo, Wikipedia como ayuda a la docencia solicitando a los alumnos buscar y citar su contenido en trabajos en clase o puedes usarlo, desde el enfoque cooperativo haciendo grupos de expertos entre alumnos, para que los alumnos no solo extraigan información sino que aprender a editar Wikipedia y aporten algo y publiquen en esa enciclopedia.

Finalmente, sabemos que hay docentes interesados en conocer más.  ¿En qué espacios digitales o no digitales podrían empezar a reflexionar y hablar sobre esta temática?

Yo creo que la mejor forma en que un docente pueda entender el impacto de la tecnología es entendiendo el impacto de lo tecnológico en su propia formación docente. Los animaría a que no vayan necesariamente a usar la tecnología para dar clases, sino que primero vean cómo puede la tecnología ser útil para su propia formación y evaluar hasta qué punto internet puede cambiar su percepción docente interactuando con otros a través de grupos en redes sociales, accediendo a fuentes de información diversa, accediendo a cursos, participando en internet creando contenidos, buscando recursos educativos abiertos y materiales también que hay para enseñar. Cuando tú de alguna forma te convences o no de que internet puede ser útil para ti, será muchísimo más sencillo hablarles de esa utilidad a los alumnos, y cuando perciban que el profesor mismo utiliza internet será más natural para él o ella recomendar espacios, prácticas, dinámicas que realiza y trasladará esa misma competencia al alumno.

Visita aquí el blog de Cristóbal.

fatima(*) Fátima es Licenciada en Comunicación y miembro del grupo de investigación en Educación y Comunicación de la Universidad de Lima. Entrevista realizada el 25 de julio de 2019 durante una estancia en la Universidad de Valencia.

Ciudadanía digital: ¿qué es la huella digital?

Como mencionamos hace poco más de un año, más de la mitad de estudiantes peruanos ha sido víctima de acoso cibernético, según el Instituto DQ. Aquel estudio también encontró que el riesgo cibernético en el Perú es de 64%, por encima del promedio mundial.

Según DQ, los niños y niñas son hasta 35 veces más vulnerables al robo de identidad que los adultos. Esto, en parte, se debe a una falta de orientación sobre lo que se comparte en redes sociales y otras plataformas online, como videojuegos. 

La huella digital involucra todo aquello generado y hecho público (voluntaria o involuntariamente) por un usuario en internet. Este rastro digital puede afectar el futuro de toda persona, para bien o para mal. Es por eso que debemos enseñar a cuidar la información personal, nuestra privacidad; en general, entender que la web es una extensión del mundo real. 

Incluso para cuestiones laborales, muchos empleadores utilizan las redes sociales para indagar en el perfil de sus candidatos. En el proceso de selección de los miembros de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) en el Perú, por ejemplo, saltó el caso de un candidato cuyos tuits generaron suspicacias sobre su ideoneidad. En ese sentido, debemos prestar particular atención a la forma como nos presentamos en los diversos espacios virtuales.

¿Cuándo debemos empezar a enseñar a dejar una huella digital positiva?

Según el World Economic Forum, debería empezar a enseñarse a partir de 5to año de primaria por los siguientes motivos:

  • Los niños y niñas entre 10 y 11 años de edad podrían no saber que dejar una huella digital positiva podría beneficiarlos en el futuro.
  • Los niños y niñas de esa edad están pasando de solo consumir (ver vídeos y jugar videojuegos) a producir contenido en redes sociales y otros portales. 
  • Esta información puede no estar siendo entregada en casa.

Para entender el concepto de huella digital podemos empezar por nosotros mismos: Haga una búsqueda en Google de usted mismo poniendo su nombre, revise sus opciones de privacidad en sus diferentes redes sociales, y, lo más importante, piense el tipo de información que está publicando antes de publicar.

En este tutorial gratuito de Internet Society podrás aprender más sobre el tema y pensar en algunos ejercicios para trabajar en clase con tus alumnos.

 

[Infografía] ¿Qué es la competencia mediática?

Por: Julio César Mateus.

Un reciente artículo de León Trahtemberg llama nuevamente la atención sobre la urgencia con que se debe desarrollar la competencia mediática en la escuela. Cita un estudio de investigadores de la Universidad de Stanford que revela

“la incapacidad de los estudiantes para razonar sobre la información que ven en internet, diferenciar artículos de publicidad, reconocer de dónde viene la información, o mostrar algún reparo o escepticismo frente a un artículo que proponía planes de financiamiento familiar escrito por un ejecutivo del banco auspiciador. Muchos no se fijan en los auspiciadores de los artículos para juzgar la credibilidad de lo que leen”.

La finalidad de la competencia mediática es desarrollar en cada persona capacidades suficientes para interactuar con los medios de forma crítica y creativa: sea consumiendo o produciendo contenidos, que es lo que hacemos todo el tiempo cuando compartimos una noticia en un medio social o cuando vemos una serie televisiva, por ejemplo. Lo mediático, por lo tanto, incluye los dispositivos y plataformas digitales más modernas, como Facebook o los celulares “inteligentes”, pero también los medios de comunicación “tradicionales”, como la radio, la prensa o el cine. Todos son parte de un mismo ecosistema.

Existen muchos marcos que explican teóricamente la competencia mediática. Algunos se caracterizan por poner mayor énfasis sobre algún elemento (como la competencia informacional o la competencia audiovisual) y otros que han logrado más fama y fortuna (como la competencia digital). Esta dispersión de propuestas se produce, entre otras razones, porque el entorno de los medios (ese ecosistema) es inestable. Las tecnologías de la comunicación cambian todo el tiempo, creando necesidades y habilidades nuevas y desfasando otras. Pero, como hemos dicho, importa menos discutir cuál es el mejor marco que empezar a aplicar alguno en la escuela.

En 2012, los profesores Joan Ferrés y Alejandro Piscitelli publicaron una propuesta de competencia mediática validada por 50 expertos internacionales.  Entre otras virtudes, este marco integra todos los medios y aborda los planos del análisis y la expresión. Es una propuesta adaptable y flexible, pues, como dicen los autores, “si el mundo de la comunicación mediática está en proceso de transformación constante, también habrá que transformar de manera constante las aproximaciones educativas al mismo”. Además, incluye aportes de la neurociencia —usualmente desatendidos en estos marcos–, porque “de poco sirve el análisis de la significación de un mensaje si no va acompañado del análisis del efecto que produce en la persona que se enfrenta a él”.

En la siguiente infografía resumimos las seis dimensiones que componen la competencia mediática, según Ferrés y Piscitelli. El desarrollo extenso de la propuesta está publicado en este artículo. Los invitamos a revisarla y compartir con nosotros sus inquietudes y experiencias de aplicación en el aula.

COMPETENCIA MEDIÁTICA (2)

Más de la mitad de estudiantes peruanos ha sido víctima de acoso cibernético el último año, revela estudio internacional

¿Tienen los escolares peruanos las competencias mediáticas suficientes para minimizar los efectos secundarios dañinos y maximizar las oportunidades de la tecnología? La respuesta es no, según el Informe de Impacto DQ 2018, presentado el pasado 6 de febrero en Suiza.

De acuerdo al informe, los niños y niñas peruanos están expuestos a uno o más riesgos cibernéticos, siendo el más frecuente el ciberacoso o cyberbullying (con un 58%), seguido de la adicción a videojuegos y del desarrollo de comportamientos sexuales al usar plataformas en línea, lo que supone haber buscado o intercambiado material con contenido sexual explícito incluso con extraños (con un 12% en cada caso). Esta investigación resume el estado actual de la seguridad infantil en línea y la ciudadanía digital en el mundo, basado en un estudio que incluyó a 38,000 niños de 8 a 12 años en 29 países.

Cuando los menores poseen un teléfono móvil y participan activamente en las redes sociales tienen un 70% de probabilidades de estar expuestos a peligros en línea, al encontrarse 12 horas más de tiempo frente a la pantalla por semana. Esto no significa que la actividad digital de niños y niñas deba ser desalentada; por el contrario, nos invita al desarrollo de competencias mediáticas. Yuhyun Park, fundadora del Instituto DQ a cargo del estudio, remarcó que

“antes de que comiencen a participar activamente en las redes sociales, debemos capacitar a nuestros niños con habilidades de ciudadanía digital para mitigar los riesgos cibernéticos y maximizar la oportunidad de la tecnología”.

El informe también analiza cómo los estados vienen respondiendo a la construcción de un “ecosistema digital ético” en el que cada niño tenga protecciones básicas, derechos e igualdad de oportunidades para prosperar en su futuro digital. Al respecto, concluye que la vulnerabilidad ante estos peligros aumenta en países con economías emergentes, como el Perú, donde el riesgo es 33% mayor comparado con otros países desarrollados. En América Latina, Internet ha penetrado en la población de modo más rápido sin que se hayan desarrollado aún políticas educativas y sociales que garanticen la calidad de este acceso.

La exposición al riesgo cibernético en el caso peruano es de 64%, más alta que el 56% del promedio mundial. Para Mónica Bazán, coordinadora del proyecto DQ en Perú,

“llama la atención que en países como Uruguay, que han incorporado las tecnologías digitales en la educación en forma intensiva, además de conectividad que facilita el uso intensivo de redes sociales, esta exposición riesgosa sea mayor que en nuestro país. Lo mismo ocurre con Argentina, donde el índice de riesgo es nueve puntos más alto que en Perú. En Ecuador, México y República Dominicana, los otros tres países de la región que participaron del estudio, el riesgo es menor”.

En este sentido, como concluye Mónica Bazán,

“el estudio DQ nos pone en alerta como país acerca de la urgencia de desarrollar una cultura digital, empezando a partir de los 8 años de edad, a partir de la cual el pensamiento crítico y las habilidades de ciudadanía digital les servirán para mitigar los riesgos cibernéticos y maximizar las oportunidades que se pueden abrir con el uso adecuado de las tecnologías digitales”.

Una educación integral en ciudadanía digital, según los expertos, debería ayudar a los estudiantes a:

  • Disciplinar su uso de medios digitales y tecnología
  • Comprender la naturaleza básica de la comunicación en línea
  • Desarrollar razonamiento cognitivo crítico sobre información en línea, contenidos y contactos
  • Protegerse de forma proactiva de los riesgos cibernéticos
  • Cultivar relaciones sociales y emocionales saludables con otros
  • Desarrollar una fuerte identidad como ciudadano digital responsable

Los resultados completos del informe se pueden encontrar aquí.

“La democracia depende de la educación mediática”: entrevista a José Manuel Pérez Tornero

Para conocer más sobre el sentido de educar mediáticamente buscamos a uno de sus mejores referentes, José Manuel Pérez Tornero. Dirige desde 1994 el Gabinete de de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde también es catedrático. Entre otros proyectos, creó y dirigió el área educativa de Televisión Española y, en las últimas décadas, ha forjado una merecida reputación global en este campo. Como consultor de la UNESCO y la Unión Europea, ha producido numerosos informes sobre el estado de la educación en medios, por lo que interesa conocer su balance y opinión.

Estamos en Bellaterra, parte de la comarca catalana del Vallés Occidental a la que se llega fácilmente desde Barcelona en tren. Pérez Tornero está atareado, sale de una reunión y entra a otra. Finalmente, nos recibe sonriente en un sofá de su despacho universitario. Sobre la mesa hay un par de libros recientes, uno escrito por él. Inicia la entrevista con un ejercicio:

¿Has leído las tres leyes de la robótica de Isaac Asimov? Son:

  1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la primera ley; y
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con las leyes anteriores.

Si cambiáramos ‘robot’ por ‘ser humano’, verás que estamos en el umbral de una especie de control total….

No parece alentador…

El problema es que estamos robotizando muchas funciones y creando sistemas que nos gobiernan. Por ejemplo: vas a un banco a pedir un préstamo, antes un funcionario te conversaba y evaluaba, ahora el funcionario le consulta al ordenador. Vas a una frontera y el policía migratorio te dejará o no pasar según lo que le diga su sistema. Quieres hacer una gestión telefónica: siempre hablas con un robot.

¿Cómo explicar en este contexto qué es la educación mediática?

Es un concepto muy amplio. Hay quienes la reducen a las competencias digitales, pero estas son una sinécdoque de la educación en medios. La competencia mediática se logra en una persona como consecuencia de una educación formal, pero también es resultado de una serie de condiciones del entorno. Por ejemplo: ¿tiene el país un consejo audiovisual o algún organismo que fomente este tipo de educación? ¿Tiene una industria y un sistema de medios que favorezca una educación mediática?

¿Un primer desafío es dejar de responsabilizar a la escuela cuando nos refiramos a la educación mediática?

Las competencias mediáticas empiezan a ser competencias cívicas, entonces el componente político es muy importante porque la misma democracia depende de esto. La creatividad económica y la innovación también. La educación mediática debe ser tan dinámica como el paisaje tecnológico y debe introducir necesidades contemporáneas: enfrentarse a una globalización salvaje, al crecimiento del populismo, al auge de las ‘fake news’. La educación mediática tiene que dar respuesta a las nuevas condiciones que crean las redes sociales: a fenómenos como el ciberbullying o las adicciones que crean las tecnologías.

¿Cuál es el estado actual de la implementación de la educación mediática en el mundo?

En general hay muchos avances. Continentes como Europa y América del Norte tienen un gran nivel de desarrollo; en América Latina hay gran tradición de televisión educativa en países como México o Brasil; en Asia y África también está entrando con fuerza el concepto. Pero no hay modelos generalizables: siempre depende del contexto.

¿Es posible ese estado ideal donde los sistemas mediático y educativo trabajen en conjunto para formar de ciudadanos críticos?

¿Es verdad que la medicina solo puede ser hospitalaria? No sólo se hace medicina de curación, también la hay de prevención. Crear un entorno saludable para la alfabetización crítica mediática tiene que ver con muchas cosas: no puedes vivir en un entorno lleno de telebasura y noticias falsas y pretender que la gente sea crítica. Lo holístico no es una condición aspirable, sino de partida. Todo influye en todo. Es sistémico. Entonces, si partimos de esta idea, no puede haber una educación que niegue esa estructura o se centre solo en parte de ella.

¿Cuáles son las principales barreras para desarrollar la educación mediática?

La falta de democracia, que puede traducirse en oligopolios, en la potenciación de la ignorancia y en falta de participación real. Pero la falta de democracia pasa también por la desigualdad, por la brecha que no es solo digital, sino de conocimiento. Si se vence ese obstáculo mayor, luego vendrán otros menores: falta de recursos económicos y materiales en las escuelas, falta de buena formación del profesorado, pero si hay una voluntad de construir una sociedad democrática, todo lo demás se puede cambiar.

La propuesta de la UNESCO por una Alfabetización Mediática e Informacional es una contribución para cumplir con un derecho básico. ¿Cuál es su finalidad política?

Primero, defender los derechos humanos básicos (vinculados a la libertad y a la participación política), que aún se incumplen en muchos lugares; luego, ir a por los derechos de tercera generación, como son el disponer de una capacidad crítica para participar de la esfera pública, saber enfrentarse a las tecnologías y no estar subordinados a un robot son retos importantes y muy actuales. En este sentido, la aspiración es construir, primero, una sociedad cosmopolita y no homogeneizadora, que desarrolle un sentido de la diversidad y de la multiculturalidad nuevo, más poliédrico en su concepción del mundo; pero también una sociedad que trascienda los poderes clásicos del estado que heredamos del siglo XIX y que permita integrarnos en todos los niveles, entre ellos, el educativo: no podemos desarrollarnos como comunidad científica si seguimos bajo el esquema de las fronteras nacionales.

El desarrollo del sentido crítico es una piedra angular de la educación mediática. Pone el acento en el usuario. Pero otros abogan por un modelo más proteccionista y regulador.

Hay una palabra clave que es el equilibrio: sin medios críticos no hay ciudadanía crítica. Tú puedes ser una persona muy crítica e inteligente, pero si no tienes fuentes de información contrastada, lo serás sobre la nada. El equilibrio consiste en un sistema mediático que permita fuentes diversas y contrastadas, y una política (civil, no sólo estatal) de participación. Tú puedes tener el sistema mediático más equilibrado, pero si la gente no tiene la capacidad de informarse y expresarse libremente, nada funciona.

¿Si los ciudadanos adquieren más capacidades mediáticas cambia la oferta de los medios?

No es que los ciudadanos transformen a los medios, es más dialéctico. Sí es verdad que donde hay medios “adocenadores” y que responden a una dictadura, no habrá debate público posible. Hoy las TIC facilitan el debate público, pero no podemos confiar en una estructura donde todos los grandes poderes de internet se localicen en Silicon Valley, eso tiene que equilibrarse, no regularse. Cuando Tim Berners-Lee creó la world wide web, creyó que esto iba a ser colaborativo y transformador, estaba diseñando un plan, pero no es lo que vemos hoy, que hemos pasado de una promesa anárquica a una plataformización (donde 3 o 4 grandes plataformas en el mundo son las que regulan todo y no sabemos qué hacen con nosotros). Este es el gran reto de la educación mediática hoy: ser capaces de sacar a la luz el poder oculto de las grandes plataformas, sus algoritmos, el “internet de las cosas”, los coches sin conductor…

¿Cuándo y cómo empezar con esta alfabetización en la escuela?

Lo antes posible. Si hoy los niños están con una tablet desde los dos años, es indispensable acompañarlos, sin perder de vista a los adultos y los aún mayores y jubilados, porque sin alfabetización mediática pueden perder control de sus vidas. Su tratamiento debe ser transversal y especializado, pues los medios abarcan todas las áreas: ¿cómo vas a estudiar geografía sin dominar el google maps o saber lo que significa la geolocalización? Y sin hacer una división entre TIC y medios masivos, porque no tiene sentido. La información corre por distintas plataformas, así que no es posible “segmentarla” por medios”.

Entrevista realizada por: Julio César Mateus (Foto: web UAB)

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