¿Cómo usar internet para decidir nuestro voto en las elecciones?

Ser un ciudadano digital implica saber usar los medios de comunicación para informarse y participar políticamente en el destino del país.

En los últimos años, la discusión acerca de los efectos de la tecnología y los medios sociales en los contextos electorales ha tenido un tono distópico. Las fake news, el tráfico de datos personales y el despliegue de estrategias de manipulación psicológica han sido los ejes de una conversación que estaría incompleta si se dejan de mencionar los beneficios que trae el flujo de información.

Con herramientas que nos faciliten navegar a través de la enorme cantidad de datos que aloja la red, podemos encontrar información valiosa que nos ayude a tomar mejores decisiones.

Eso es lo que permiten las plataformas que medios de comunicación, instituciones públicas y ciudadanos han puesto a disposición de todos los peruanos con miras a las elecciones congresales extraordinarias del próximo domingo 26 de enero. A continuación, algunas de ellas y sus principales características.

Voto informado. Esta plataforma es desarrollada por el Jurado Nacional de Elecciones y permite consultar las hojas de vida de todos los candidatos al congreso. También cuenta con herramientas que permiten comparar candidatos y hacer búsqueda avanzada de postulantes filtrando, por ejemplo, a aquellos que no tienen estudios superiores culminados o han declarado sentencias civiles.

Decide bien. Esta iniciativa del politólogo José Incio, ahora patrocinada por la Asociación Civil Transparencia, permite filtrar a los candidatos bajo criterios combinados (por ejemplo, personas sin sentencias que promuevan la equidad de género y no hayan sido parte del parlamento disuelto). Asimismo, ofrece un resumen general de los partidos contabilizando cinco criterios: sentencias penales, otras sentencias, inclusión de género, experiencia política y excongresistas.

Candidatos 2020. La Presidencia del Consejo de Ministros también ha puesto a disposición esta plataforma que permite revisar, además de las hojas de vida, los procesos penales en trámite de los candidatos, y por qué tipo de delito vienen siendo investigados. Sumado a esto, el Departamento Central de Riesgos de la SBS ha puesto a disposición la información acerca del riesgo financiero y crediticio de los candidatos.

Elecciones 2020. En este especial de El Comercio se muestran las hojas de vida de forma más simplificada. Con una presentación visualmente más agradable que otras opciones, esta resulta la ideal para aquellos que no disponen de mucho tiempo para revisar la información de los postulantes.

Congreso 2020. TV Perú, por su parte, viene produciendo y transmitiendo el programa Congreso 2020. En este espacio, los candidatos presentan sus principales propuestas en algunos pocos minutos. Todos los episodios están subidos y organizados en una lista de reproducción de YouTube.

En tiempos digitales, son menos las excusas para rifar nuestro voto. Un voto informado es un voto comprometido con el país y su futuro.

Influencers: Educación cívica y medios

Como contrapunto a las noticias políticas de las últimas semanas, ocurrió una curiosa intersección entre la educación cívica y los nuevos medios. Hace algunos días la SUNAT anunció que había citado a varios personajes muy conocidos del Internet peruano. El motivo de la cita era para capacitar a estos influencers sobre sus deberes de tributación al Estado, y de paso, informar a la ciudadanía general sobre su labor como entidad recaudadora necesaria para el desarrollo del país.

¿Cómo se define un influencer y por qué son sujetos de tributo?

Básicamente se trata de personas naturales que se dedican a crear contenido y mantener interesada a una audiencia con características determinadas, y de esta manera, promocionar –directa o indirectamente– productos o servicios propios o de terceros. Es algo muy similar a lo que hacen las marcas en televisión o cine, relacionando un producto a un personaje y así conseguir publicidad dirigida a mercados específicos.

Los influencers perciben ingresos por publicidad que, en muchas ocasiones, no son declarados de manera correcta. Debido a que es una actividad relativamente nueva, el tipo de tributo no ha sido aún reglamentado. Según la SUNAT, el tipo de actividad debería ser declarada como una de tercera categoría, es decir una renta empresarial, por servicios prestados a terceros. Por el contrario, algunos influencers consideraban que se trataba de una renta de primera categoría, ya que interpretaban que solo estaban cediendo pasivamente su espacio en la web a empresas. Efectivamente, este tipo de renta es de tercera categoría, ya que involucra labor remunerada.

No obstante, otro argumento para realizar este tipo de capacitación y difundirla en las redes sociales de SUNAT y la prensa, involucra directamente a la educación mediática, nuestro interés inmediato en este blog. En esta época en que los medios tradicionales y digitales están entrelazados y los códigos mediáticos se difuminan entre sí, ¿cómo podemos identificar un aviso publicitario contratado de la ficción o realidad aparentes?

Ver también: “Es preocupante la falta de recursos de los niños para entender la publicidad de forma crítica”: Entrevista a Mònika Jiménez

Una manera de orientar a las audiencias, que en muchas ocasiones no están del todo capacitadas para discernir contenidos o navegar de manera informada en Internet, es hacerlo desde los organismos estatales. Algo que también fue planteado en las capacitaciones a los influencers fue la inclusión de una declaración explícita en su contenido, para definir si se trata o no de un aviso contratado. De esta manera, estamos ante una práctica mediática más ética y con miras a educar al público en general en medios.

Más información sobre el plano legal y económico: 

[Herramienta] ¿Cómo enseñar a los niños a identificar fake news?

Google espera mejorar las competencias mediáticas de los niños a través de su programa gratuito “Be Internet Awesome”.

Internet es tan útil como peligroso, en tan solo unos segundos podemos llegar a encontrar aquello que buscamos, o nuestras peores pesadillas. Siendo los dispositivos móviles de uso tan corriente, y cada día más entre los menores, es necesario que ellos también tengan las herramientas para protegerse y navegar de manera segura.

Con esto en mente, Google lanzó en 2017 la plataforma “Be Internet Awesome”, o “Sé genial en Internet”, y está diseñado para usuarios de 8 a 12 años, aunque puede adaptarse a otras edades.  Mediante el juego, se busca enseñar las claves para utilizar la web sin problemas. Hace unas semanas, reforzó el programa con módulos nuevos, centrados en competencias mediáticas y las fake news. 

La plataforma funciona en cualquier dispositivo con conexión a internet, sin necesidad de registro previo, y está diseñado para que cualquier profesor pueda tomarlo y usarlo en clase

Fuente: Google
Fuente: Google

Para ello, los alumnos podrán ingresar a Interland, una aventura gráfica en que se enfrentarán a lecciones sobre seguridad digital en cuatro mini-juegos. Los juegos buscan reforzar cuatro áreas, tales como: “compartir con cuidado”, “no caer en trampas”, “proteger tus secretos”, “ser amable es genial”, “si tienes dudas, pregunta”.

Asimismo, para los docentes y padres de familia, Google ofrece un plan de estudios gratuito para acompañar el aprendizaje y juego de los estudiantes. Este programa plantea empezar por el plan de estudio y luego reforzarlo con el juego.

Puedes ingresar de manera gratuita a la plataforma “Sé genial en Internet” aquí; entrar al juego “Interland” aquí; y leer el plan de estudios aquí.

Ciudadanía digital: ¿qué es la huella digital?

Como mencionamos hace poco más de un año, más de la mitad de estudiantes peruanos ha sido víctima de acoso cibernético, según el Instituto DQ. Aquel estudio también encontró que el riesgo cibernético en el Perú es de 64%, por encima del promedio mundial.

Según DQ, los niños y niñas son hasta 35 veces más vulnerables al robo de identidad que los adultos. Esto, en parte, se debe a una falta de orientación sobre lo que se comparte en redes sociales y otras plataformas online, como videojuegos. 

La huella digital involucra todo aquello generado y hecho público (voluntaria o involuntariamente) por un usuario en internet. Este rastro digital puede afectar el futuro de toda persona, para bien o para mal. Es por eso que debemos enseñar a cuidar la información personal, nuestra privacidad; en general, entender que la web es una extensión del mundo real. 

Incluso para cuestiones laborales, muchos empleadores utilizan las redes sociales para indagar en el perfil de sus candidatos. En el proceso de selección de los miembros de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) en el Perú, por ejemplo, saltó el caso de un candidato cuyos tuits generaron suspicacias sobre su ideoneidad. En ese sentido, debemos prestar particular atención a la forma como nos presentamos en los diversos espacios virtuales.

¿Cuándo debemos empezar a enseñar a dejar una huella digital positiva?

Según el World Economic Forum, debería empezar a enseñarse a partir de 5to año de primaria por los siguientes motivos:

  • Los niños y niñas entre 10 y 11 años de edad podrían no saber que dejar una huella digital positiva podría beneficiarlos en el futuro.
  • Los niños y niñas de esa edad están pasando de solo consumir (ver vídeos y jugar videojuegos) a producir contenido en redes sociales y otros portales. 
  • Esta información puede no estar siendo entregada en casa.

Para entender el concepto de huella digital podemos empezar por nosotros mismos: Haga una búsqueda en Google de usted mismo poniendo su nombre, revise sus opciones de privacidad en sus diferentes redes sociales, y, lo más importante, piense el tipo de información que está publicando antes de publicar.

En este tutorial gratuito de Internet Society podrás aprender más sobre el tema y pensar en algunos ejercicios para trabajar en clase con tus alumnos.

 

Más de la mitad de estudiantes peruanos ha sido víctima de acoso cibernético el último año, revela estudio internacional

¿Tienen los escolares peruanos las competencias mediáticas suficientes para minimizar los efectos secundarios dañinos y maximizar las oportunidades de la tecnología? La respuesta es no, según el Informe de Impacto DQ 2018, presentado el pasado 6 de febrero en Suiza.

De acuerdo al informe, los niños y niñas peruanos están expuestos a uno o más riesgos cibernéticos, siendo el más frecuente el ciberacoso o cyberbullying (con un 58%), seguido de la adicción a videojuegos y del desarrollo de comportamientos sexuales al usar plataformas en línea, lo que supone haber buscado o intercambiado material con contenido sexual explícito incluso con extraños (con un 12% en cada caso). Esta investigación resume el estado actual de la seguridad infantil en línea y la ciudadanía digital en el mundo, basado en un estudio que incluyó a 38,000 niños de 8 a 12 años en 29 países.

Cuando los menores poseen un teléfono móvil y participan activamente en las redes sociales tienen un 70% de probabilidades de estar expuestos a peligros en línea, al encontrarse 12 horas más de tiempo frente a la pantalla por semana. Esto no significa que la actividad digital de niños y niñas deba ser desalentada; por el contrario, nos invita al desarrollo de competencias mediáticas. Yuhyun Park, fundadora del Instituto DQ a cargo del estudio, remarcó que

“antes de que comiencen a participar activamente en las redes sociales, debemos capacitar a nuestros niños con habilidades de ciudadanía digital para mitigar los riesgos cibernéticos y maximizar la oportunidad de la tecnología”.

El informe también analiza cómo los estados vienen respondiendo a la construcción de un “ecosistema digital ético” en el que cada niño tenga protecciones básicas, derechos e igualdad de oportunidades para prosperar en su futuro digital. Al respecto, concluye que la vulnerabilidad ante estos peligros aumenta en países con economías emergentes, como el Perú, donde el riesgo es 33% mayor comparado con otros países desarrollados. En América Latina, Internet ha penetrado en la población de modo más rápido sin que se hayan desarrollado aún políticas educativas y sociales que garanticen la calidad de este acceso.

La exposición al riesgo cibernético en el caso peruano es de 64%, más alta que el 56% del promedio mundial. Para Mónica Bazán, coordinadora del proyecto DQ en Perú,

“llama la atención que en países como Uruguay, que han incorporado las tecnologías digitales en la educación en forma intensiva, además de conectividad que facilita el uso intensivo de redes sociales, esta exposición riesgosa sea mayor que en nuestro país. Lo mismo ocurre con Argentina, donde el índice de riesgo es nueve puntos más alto que en Perú. En Ecuador, México y República Dominicana, los otros tres países de la región que participaron del estudio, el riesgo es menor”.

En este sentido, como concluye Mónica Bazán,

“el estudio DQ nos pone en alerta como país acerca de la urgencia de desarrollar una cultura digital, empezando a partir de los 8 años de edad, a partir de la cual el pensamiento crítico y las habilidades de ciudadanía digital les servirán para mitigar los riesgos cibernéticos y maximizar las oportunidades que se pueden abrir con el uso adecuado de las tecnologías digitales”.

Una educación integral en ciudadanía digital, según los expertos, debería ayudar a los estudiantes a:

  • Disciplinar su uso de medios digitales y tecnología
  • Comprender la naturaleza básica de la comunicación en línea
  • Desarrollar razonamiento cognitivo crítico sobre información en línea, contenidos y contactos
  • Protegerse de forma proactiva de los riesgos cibernéticos
  • Cultivar relaciones sociales y emocionales saludables con otros
  • Desarrollar una fuerte identidad como ciudadano digital responsable

Los resultados completos del informe se pueden encontrar aquí.

Entrevista a Lucía Acurio sobre la Estrategia Nacional de las Tecnologías Digitales en la Educación Básica

Lucía dirige la Dirección de Innovación Tecnológica en Educación (DITE) del Ministerio de Educación. Desde allí plasma la experiencia acumulada en diversos emprendimientos en el sector en varios países de la región. En esta entrevista nos habla de la visión del Ministerio y especialmente sobre los lineamientos de la “Estrategia Nacional de las Tecnologías Digitales en la Educación Básica” aprobados en diciembre del 2016, que crean un novedoso marco para pensar el ecosistema digital.

La estrategia tiene como visión “formar ciudadanos capaces de aprender, desarrollarse y transformar sus comunidades utilizando tecnologías digitales. No se trata de formar solo usuarios de tecnología, sino entramar las tecnologías digitales con las posibilidades de las personas, para crear nuevas oportunidades y empoderar a los ciudadanos para impactar sus comunidades — que a su vez pueden ser locales, regionales o globales. De esta manera, dejamos de entender la tecnología como “una caja más” con la que hay que cumplir, para entenderla en la manera como se engarza con otras áreas de formación curricular y con otros servicios públicos como un acelerador o un catalizador”.

¿Cómo nace esta estrategia nacional?

Nace de una preocupación compartida desde distintos espacios sobre el impacto de las tecnologías digitales en la educación, tanto con las intervenciones como con las adquisiciones de equipos: desde Proyecto Huascarán hasta nuestros días hemos venido comprando tecnología. Luego de evaluaciones como la del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el Programa “Una Computadora por Niño”, donde compramos 850 mil laptops, quedó en evidencia que algo estaba yendo mal. Creo que las preguntas iniciales no fueron las correctas, por lo que se llegaron a conclusiones incorrectas. Una fue decir que las tecnologías no pueden impactar en los aprendizajes. Entonces nos preguntamos: ¿es que las TIC demuestran esto o es que las intervenciones que hemos hecho en la educación peruana no fueron las adecuadas?

¿Cuál fue la autocrítica que hicieron?

Muchas intervenciones no partían de un proyecto claro ni tenían objetivos a partir de los cuales se propusieran estrategias para usar mejor las TIC. Existía la compra, la distribución en las escuelas e incluso el acompañamiento con procesos de capacitación, pero muchas de éstas eran sobre el uso: encender, apagar, manipular; no conversaban en absoluto con el currículo nacional. Por todo esto concluimos que faltaba un instrumento que dé las directrices de lo que significan las tecnologías en educación. Concluimos que hay tipos de tecnologías que se convierten en medios para que los estudiantes aprendan mejor, pero hay otras que sirven más para promover emprendimientos de los propios estudiantes; emprendimientos que son tecnológicos o que tienen a la tecnología como un componente importante.

La estrategia propone dejar de ver las TIC desde un plano instrumental –que es el que ha primado en casi todas las intervenciones en el mundo– y pasar a un enfoque más sistémico. ¿En qué consiste?

Tenemos dos etapas necesarias porque vivimos en un país con mucha desigualdad. La primera es cerrar brechas en infraestructura y acceso a educación de calidad. Al mismo tiempo, la segunda etapa es cerrar brechas en competencias digitales. Nosotros mismos nos hemos encargado de crear algunas brechas creando programas como el de Colegios de Alto Rendimiento (COAR) o la Jornada Escolar Completa (JEC) con todos los accesos posibles, pero que responden a criterios de una realidad urbana y no rural, por ejemplo. Hoy no puede haber un solo maestro o comunidad en el país que no tenga acceso a todo lo que el mundo en línea ofrece, por eso es urgente seguir cerrando brechas, pero también abrir las puertas a las iniciativas privadas, de empresas u ONG, dispuestas a invertir en tecnología, en robótica, realidad aumentada y virtual y todo lo que estamos viviendo tecnológicamente bajo una nueva estrategia que incluya, por cierto, la medición de los impactos.

La estrategia habla de formar un ciudadano digital, capaz de interactuar efectiva y responsablemente con la tecnología. ¿Cuál es el rol del docente?

Debemos empezar conociendo el nivel de competencia digital de los docentes para, a partir de ello, proponer una ruta que le permita escalar hasta convertirse en un docente innovador. ¿Cuáles son los beneficios? Primero, el profesor podrá diversificar su práctica docente; segundo, le va a permitir ascender en la carrera meritocrática; y tercero, irá siendo reconocido con premios, certificaciones y becas, como parte de una estrategia. Planeamos lograr al 2021 tener al 80% de maestros en el nivel máximo.

Al 2021, la estrategia plantea llegar al objetivo de crear una arquitectura escalable para el desarrollo de la inteligencia digital en toda la educación básica peruana.
Al 2021, la estrategia plantea llegar al objetivo de crear una arquitectura escalable para el desarrollo de la inteligencia digital en toda la educación básica peruana.

¿Cómo ves a los docentes integrando tecnologías para lograr este cometido?

El Ministerio desde hace dos años y medio empezó a trabajar unos lineamientos de política para la formación docente. En función a la carrera meritocrática, queríamos conocer cuáles eran esas competencias que todo docente del siglo XXI, con niveles reconocidos en el Marco del Buen Desempeño Docente. Esto está pronto a convertirse en un Sistema Nacional de Formación Docente y Directiva que pretende ordenar los procesos formativos. Desde la DITE, aprovechando este proyecto, trabajamos una ruta de aprendizaje sobre competencia digital que parte de la definición y, desde allí, empezamos a trabajar el nivel más básico con el programa “Para TIC: Plan Cero Brecha Digital”. Además, también hemos creado lineamientos para el diseño de cursos virtuales, de modo que todo el proceso de capacitación no tenga que ser presencial. Algo hicimos en esta línea virtual cuando se suspendieron las clases por los desastres naturales y lanzamos “El cole contigo”. Creo que sería muy interesante integrar aquí el componente de educación mediática más extensamente.

(*) Entrevista realizada por Julio César Mateus el 14 de setiembre de 2017.

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