Cuarentena y lo que se puede esperar del año escolar

El gobierno decidió declarar el confinamiento en casa de los peruanos hasta  hasta el 30 de marzo, y luego, el 26 de marzo amplió ese plazo hasta el 12 de abril. Si se tiene en cuenta la forma como ha evolucionado a curva de nuevos casos de corinavirus y el limitado número de  pruebas de contagio que se vinieron haciendo  es una decisión oportuna.  El virus todavía no ha llegado a un nivel controlable de su expansión.
Sin do importante la opción que ha tomado el gobierno, no es suficiente. Esta decisión debe ser complementada con la firme responsabilidad de la población de respetar el confinamiento. De lo contrario, la medida no será efectiva en su totalidad y posiblemente el 12 de abril nos den nos con la situación que ese esfuerzo de confinamiento fue insuficiente.

Ahora bien, si bien las cifras de infectados no han crecido tanto en comparación con otros países, hay que tener en cuenta que un recinto, como es una institución educativa, es un lugar de concentración de una cantidad importante de alumnos, docentes y personal administrativo. En ese contexto, las concentraciones de un alto número de estudiantes y docentes no resultan aconsejables en circunstancia como estas. Si no se ha controlado bien el virus, la decisión de abrir las escuelas sería contraproducente pues llevaría a una nueva propagación del virus.

Es lo que señala la experiencia que viven otros países. Inicialmente optaron por suspender clases dos o tres semanas, algunos lo han hecho hasta seis. Argentina empezó ampliando a tres. Ni que decir de los países europeos donde la pandemia ha alcanzado niveles dramáticos.

En la eventualidad que el inicio del año escolar se postergue en las escuelas públicas habrá que pensar en una reprogramación del mismo. La experiencia lo que dice es que la recuperación de clases no funciona. Lo que se puede hacer con programas como Aprendo en mi casa, es en realidad un paliativo, pero no reemplaza a lo que es una clase presencial.

Tendremos que resignarnos a tener un año escolar muy irregular. Pero debe ser la ocasión para reflexionar y comenzar a pensar que la educación que ofrecíamos antes del cornavirus no será la misma que la que se ofrecerá después. Uno de los mayores cambios habrá sido que el estado y toda la sociedad habrán reconocido la importancia de las nuevas tecnologías como una herramienta clave que complementa el trabajo de los docentes, que siguen siendo fundamentales los aprendizajes de sus estudiantes.

Varias iniciativas privadas han empezado a trabajarse para apoyar el desarrollo de un proceso de aprendizaje en casa mientras dure la suspensión de clases. Una de ellas, muy importante, es la que la Fundación Telefónica ha desarrollado mediante varias acciones: cursos de capacitación para docentes, materiales para trabajar en casa en una acción combinada entre el docente, los estudiantes y los padres de familia, la potenciación del oráculo matemático, entre otros.

El Ministerio de Educación ha anunciado el programa “Aprendo en casa”. Todavía no se tiene una idea clara de sus características y la forma como funcionará. 

Invito a los docentes del blog a visitar y aprovechar los recursos que ofrece la Fundación Telefónica en su portal Educared. Hay correos que pueden llegarles diariamente con opciones de cases para diversas áreas del currículo. 
Sea la ocasión par un acercamiento de la familia a la escuela, que se demuestre la eficacia de la colaboración efectiva entre ambos actores.

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