¿Qué es una buena práctica?

En términos educativos, las buenas prácticas educativas se definen por:

  • Partir de una necesidad. Una buena práctica empieza con la evaluación y detección de un problema.
  • Ser sistemáticas, sostenibles y flexibles. Es decir, desarrollarse de modo continuo; contar con una estructura (económica u organizativa) que las respalde; y adaptarse a diferentes contextos.
  • Contar con el apoyo de la dirección del plantel, que puede impulsarlos y respaldarlos.
  • Estar documentadas para servir de referente a otros. Este es un sentido esencial de la buena práctica, pues permite el traslado del conocimiento fácilmente a otra institución para aprender a realizarla.

¿Y qué es una buena práctica con TIC?

El término ‘buena práctica con TIC’ se aplica a aquellos proyectos pedagógicos que, atendiendo la definición anterior, sobresalen por su calidad y que integran en su propuesta alguna de las ‘tecnologías de la información y las comunicaciones’ (conocidas como TIC). Tienen como finalidad mejorar la experiencia de enseñanza-aprendizaje y constituyen experiencias innovadoras.

TIC es el acrónimo de ‘tecnologías de la información y las comunicaciones’, pero es un término a veces confuso. A grandes rasgos, son todas las tecnologías que permiten acceder, producir, guardar, presentar y transferir información. Las TIC agrupan los dispositivos (radio, televisión, computadoras, celulares…), los métodos (mensajería instantánea, videoconferencia, satélites…) y las aplicaciones (videojuegos, películas, portales web, simuladores…) que nos ayudan a comunicarnos, acceder e intercambiar datos.

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