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El estado de ánimo en situaciones de estrés y competencia

Por: Equipo Educared. 12 marzo, 2018

Frente a situaciones individual o colectivamente duras, que ponen en duda horizontes que parecían sólidos, el estado de ánimo oscila entre el optimismo estúpido y un pesimismo que no lo es menos. Ambos extremos muestran que las personas y los grupos, sobre todo cuando se les mueve el piso, pierden perspectiva, de todo tipo, pero sobre todo histórica, vale decir, no pueden poner lo que ocurre en un contexto temporal extenso.

El hecho es que si esperamos suficiente tiempo las crisis ocurren en la vida de una persona y de una sociedad, pero nuestra mente, desde el punto de vista emocional, tiende a negarlo. Eso solo pasa a los otros, ¿no? No, también nos pasa a nosotros, a todos.

Vivimos una época en la que se valora enormemente la competencia a toda costa, la multiplicación desenfrenada de opciones, el consumo por encima de los recursos personales y familiares como sinónimo de bienestar, el desprecio por la posposición de las gratificaciones inmediatas, la acumulación de bienes como camino hacia la felicidad, etc. Entonces, cuando aparecen dificultades que demandan de nosotros autocontrol así una actitud selectiva y temperada, se desencadenan emociones negativas.

Un ejemplo proveniente de una investigación original y creativa: dos grupos de personas, uno de los cuales recibió como tarea asociar libremente todo tipo de ideas, imágenes, conceptos y representaciones; mientras que al otro se les instruyó pensar en lo que quisieran, salvo en… osos polares.

Después de algunos minutos, los participantes en uno y otro grupo tenían que responder a un cuestionario sobre estado de ánimo y nivel de estrés. Los del segundo mostraron indicadores mucho más elevados en lo que se refiere a sentimientos de desánimo y niveles más altos de tensión interna. Esas apreciaciones subjetivas fueron convalidadas por mediciones de la actividad fisiológica.

Suena lógico: los conejillos de indias que formaron parte del segundo grupo, debieron invertir energías, hacer un esfuerzo sostenido y poco agradable de no pensar en algo, hecho que, además de desagradable, fue frustrante, puesto que basta que nos digan que no podemos pensar en algo, para que, justamente, invada nuestro escenario mental.

Pero lo más interesante vino luego. Concluido —en realidad, como muchas veces ocurre en los experimentos psicológicos, la cosa continuaba—, los científicos ofrecieron a los participantes —era media mañana— un refrigerio de agradecimiento por el tiempo invertido en aras del saber, dos menús entre los que debían escoger solo uno: una ensalada de frutas o una porción de helado con torta de chocolate. Pues bien, el 60% del primer grupo escogieron la nutrición saludable, mientras que ese mismo porcentaje escogió el azúcar y las calorías en el caso del segundo grupo, a pesar de que se trataba de personas, todas, más bien orientadas a cuidar la línea y comer sano.

Cuando vemos todo como una competencia entre nosotros y los demás o entre nosotros y nosotros mismos, vale decir el estar permanentemente tratando de vencer, cuando llega el momento de tomar decisiones eventualmente relevantes, nuestras defensas están agotadas y tenemos mucho menos posibilidades de ejercer un autocontrol y disciplina que son cruciales en tiempos de crisis.

Roberto Lerner

Comentarios (14)

  1. Muy interesante su comentario, pero hay que aterrizar en algo que realmente favorezca a nuestra educación a futuro. Antes de iniciar las labores escolares, a los maestros nos saturan con planes, PEI, reglamentos, trabajos en grupo, planes anuales, etc., tanto que realmente para iniciar el año escolar con los niños estamos muy agotados y estresados. Lógicamente porque recibimos directivas mediocres de la superioridad. ¿Acaso no se han dado cuenta los señores del MINEDU lo que hacen con los educadores? ¿No tienen psicólogos educacionales?.

    • Totalmente de acuerdo, Francisco, mucha reucnión, planes y reglamentos. Los profesores de aula también estamos, muchas veces antes de comenzar el año lectivo, agotados. No sé si la cosa se arregla con psicólogos escolares, pero debería haber alguna capacitación en manejo de estrés. Muchas gracias por su aporte y no dude de seguir en contacto. Un saludo.

  2. Así es, se pierde el control tantas veces, desde una respuesta malhumorada, una voz autoritaria, una sonrisa sarcástica y otras expresiones o gestos inadecuados propios del descontrol emocional y del autocontrol. Sería interesante observar alternativas de situaciones de mejora del control personal y grupal.

    • Hola Elizabeth: gracias por su aporte. En cuando a mejorar el control, ayuda la meditación, los ejercicios de respiración y la discusión de dilemas en los que no hay una sola respuesta. Un saludo.

  3. Me parece muy interesante el artículo. Sin duda cómo las emociones están relacionadas con las decisiones que tomamos en la vida y cómo enfocamos una actividad define el grado de estrés. Aunque varias personas afirman que en sus decisiones no influyen las emociones, estos estudios demuestran que no es así. Aprender a controlarlas sería el reto, buscar estrategias efectivas de autodiciplina y control, el siguiente paso. Muchas gracias

    • Hola María del Carmen. Estoy de acuerdo con sus apreciaciones y agradezco su interesante aporte. Aprender a controlarlas pero también dejarlas fluir y encauzarlas. No dude de seguir en contacto. Un saludo.

  4. Hola, soy docente. Muy interesantes los temas. Le pido compartir con usted para luego difundir a los padres de familia de mi comunidad.

    • Gracias por su aliento, Marcelina y, obviamente, con el mayor gusto puede compartir las columnas con los miembros de su comunidad. Será para mí un honor. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  5. Muy interesante, pero las actividades en educación están llenas de estrés y frustraciones. Muchos papeles y poca acción. La verdad que todas nuestras energías las dejamos frente a una computadora, lo que no nos permite ser e interactuar libremente con nuestros estudiantes. Salirse equivale a que eres un mal maestro. Estamos en la era del cuidado del planeta, pero en tanto papel que nos obligan a hacer eso en la práctica es nada. ¿Qué hacer?

    • Hola Isabel: bueno, sí, enseñar, educar, criar siempre genera estrés y frustración. Es cierto que hay mucha burocracia en todas las profesiones y en las que se ocupan de lo humano eso interfiere, cansa y desgasta. Hay que insistir, hacerse tiempo, luchar y difundir. Gracias por su aporte. Un saludo y no dejes de estar en contacto conmigo.

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