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Entre el déficit y la diferencia

Por: Roberto Lerner. 3 octubre, 2015

Leo Kanner y Hans Asperger, ambos médicos vieneses, son los “padres” del autismo. En la primera mitad de la década del 40, ambos reconocieron como distintos de otros enfermos a niños caracterizados por falta de contacto con las personas, ensimismamiento y soledad emocional. Los de Kanner no hablaban, los de Asperger sí.

Pero más allá del desacuerdo sobre las etiquetas —esquizofrenia de inicio temprano o psicosis infantil— y las ya dejadas de lado atribuciones del desorden a padres fríos e hiperracionales y las injustamente llamadas madres nevera, es una película la que convirtió a los autistas en sujetos de un discurso social intenso y ciudadanos cuyos intereses y derechos son defendidos con pasión. Me refiero, obviamente, a Rain Man. Un Dustin Hoffman genial, mezcla de limitaciones desquiciantes y habilidades sorprendentes, sobre todo para su pragmático y amoral hermano Tom Cruise, dejó una huella tierna en el folklore de los 80.

Temple Grandin, la notable zoóloga, es el prototipo del autista de alto funcionamiento, entre cientos de otros que se puede encontrar en listas de individuos diagnosticados de esa manera en todas las áreas del desempeño humano.

La Dra. Lorna Wing, madre de una autista, dedicó su vida —murió el año pasado— a la investigación de la enfermedad y definió lo que ahora llamamos espectro autista, que incluye a personas con severas limitaciones hasta individuos con asombrosas capacidades. Los primeros son vistos bajo el signo del déficit, mientras que los últimos bajo el de la diferencia.

Independientemente de si unos y otros pertenecen a la misma categoría o no —tema de un debate de alta temperatura—, estamos frente a un asunto interesante y complejo. Normalidad y patología tienen continuidades, matices estadísticos, sesgos culturales y dimensiones políticas. Especialmente cuando hablamos del comportamiento.

Luego de haber marginado lo que sale de la norma y escondido la enfermedad, se concibió la segunda como producto de la represión social de lo atípico, de lo profundo, de lo que cuestiona e incomoda. Más adelante se convirtió a las variaciones de lo normal en enfermedades fuera del control de las personas, que requerían tratamientos: timidez, sobrepeso, agresividad, ansiedad. Hoy, época de inclusión, diversidad y sensibilidad ante todas las formas de irrespeto, enfermedad suena a discriminación, limitación a insulto.

Sin embargo, las enfermedades en el campo de la mente y el cerebro existen. Eso no debe excluir a nadie y los derechos de quienes las sufren deben ser defendidos de manera asertiva y contundente. Pero el sufrimiento intenso que producen las enfermedades y las limitaciones en el desempeño  que generan, deben ser aceptadas como tales, no solamente como habilidades diferentes.

Acerca de Roberto Lerner

Soy psicólogo y aunque me preparé para pasar la vida en algún instituto de investigación, terminé siendo una suerte de potpurrí de la psicología: profesor universitario con algunos trabajos académicos, maestro de escuela recalcitrante, psicoterapeuta de niños y adolescentes, especialista en el campo de la intervención en crisis, consultor en recursos humanos, columnista semanal en dos diarios de circulación nacional, conferencista. En fin, sin duda versátil, curioso aunque no sistemático, hiperactivo, lector voraz y con una vocación marcada por la difusión de la ciencia, la popularización de datos e ideas, el establecimiento de puentes.

Comentarios (4)

  1. Me alegra ver que el tema del espectro autista ha avanzado a pasos agigantados, no así el tema de personas con retardo mental leve que, además, tienen problemas de conducta y ansiedad. Mi hija de 21 años se pone mal con los antipsicóticos. No encuentro una guía para saber si es necesario que deba ser medicada. ¿Pueden acaso la psicoterapia, terapia para el estrés, Yoga y otros podrían ayudarla? Espero ver más artículos que la ayuden a ella. Ya tiene un pre diagnóstico de Fibromialgia y creo que debe aprender “trucos” para evitar el estrés. Creo que me desvié del tema, pero gracias por los artículos.

    • Hola Milagros. Lamento el retraso en mi respuesta. Sí, es un tema fascinante. El asunto de la medicación debe ser evaluado siempre haciendo un balance de pros y contras. Uno puede pedir siempre una segunda opinión que considere lo de la fibroma liga y combinar medicación con alguna forma de intervención como las que menciona. La pregunta es si el retardo leve limita mucho la comunicación, pero relajación y Yoga son técnicas muy buenas. No dude de seguir en contacto. Un saludo.

  2. Buenas tardes. Soy estudiante del 9º ciclo de Psicología. Un placer dirigirme a Ud. con el fin de indagar su posible ayuda en identificar a qué enfoque, ya sea humanista, sistémico etc, pertenece Diana Baumrind. Es porque quiero realizar mi trabajo de grado. Agradezco a quien pueda informarme al respecto. Gracias.

    • Hola Walter: bueno, se trata de una psicóloga del desarrollo, que investigó mucho sobre los estilos de crianza y definió uno que es autoritario, otro permisivo y un tercero, el mejor, autoritativo. Un saludo.

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