Ingresa | Regístrate |

Pasado individual y pasado colectivo

Por: Roberto Lerner. 19 febrero, 2010

Mus.jpeg

Los niños tienden
a repetir el pasado. Esta afirmación puede parecer chocante, por un lado; y,
por el otro, evidente. Lo primero, porque los niños tienen el pasado corto, lo
segundo porque son extraordinarios repitiendo, imitando. Pero la repetición
tiene dos fuentes: una es la del pasado individual, es decir, la experiencia
previa. Si uno hace algo que tiene consecuencias interesantes o agradables,
pues, tiende a repetirlo. Pero hay otra repetición que es central en la
explicación del desarrollo humano: la del pasado colectivo, la de la historia
de la especie.

 


La percepción acústica, por ejemplo, específicamente la de la música, parece universal y previa a toda experiencia individual. A pesar de las enormes diferencias entre las músicas de las distintas culturas, las melodías de todas las latitudes se basan en una escala de dos valores dentro de la que los humanos podemos distinguir mejor, y ciertos patrones se dan en todos lados. Es más, los niños y adultos, adoptan un estilo musical particular cuando entonan una canción para los oídos de un bebé y pueden decidir si alguien le está cantando a uno sin ver a quien se dirige el cantante, sólo por su voz, entonación y, ciertamente, sus palabras, que también, en cuanto a los temas de las canciones de cuna, son globales.

 La gramática es otro ejemplo. Aunque uno tiene que esperar bastante tiempo para que un pequeño haga juicios gramaticales, es decir se pronuncie sobre si una expresión es correcta o no, muy temprano en el desarrollo parece manejar una estructura gramatical que rige sus expresiones. Una investigación sencilla lo demuestra, sin lugar a dudas.

Se pide a un grupo de madres que graben lo que sus niños – entre 18 meses y dos años- dicen durante una semana. Sobre la base de esas grabaciones se define una gramática, vale decir, una estructura regular, para las expresiones infantiles. Ésta existe, a pesar de que las frases tienen dos o tres palabras. Una vez hecho lo anterior, se genera frases nuevas, que nunca han sido dichas por los niños, ya sea ajustadas a la gramática o disonantes con respecto de ella.

 Un ejemplo de las primeras sería “papá carga bebé”, y de las segundas “bebé perro carro”. Lo interesante es que el primer tipo de frase fue imitado por los niños el 40% de las veces, mientras que el segundo tipo sólo fue imitado el 5% de las veces. En otras palabras, la imitación es un mecanismo poderoso, pero siempre y cuando lo imitado “diga” algo a la mente del niño, probablemente sobre la base de condicionamientos genéticos y biológicos explicables por la historia de la especie y los genes que la cuentan.

 Otro ejemplo de lo anterior es cuando un niño dice “yo sabo”. Difícilmente podemos pensar, salvo que viva en un hogar muy particular, que está imitando a alguien. A pesar de no haber escuchado a nadie expresarse de esa manera, lo que está imitando es una estructura, vale decir, una regularidad en la concatenación de palabras. En otras palabras, el que no imite a los adultos, que dicen “no sé”, es un avance con respecto de su eventual imitación anterior. En este caso, los pequeños podrían afirmar, parafraseando al Quijote: Nos corrigen Sancho, señal de que avanzamos. Un error es señal de desarrollo. Más adelante, enmendaran la “equivocación” al entender que ciertos verbos no se someten a las leyes comunes de los demás y tienen regímenes de excepción.

 La originalidad de la especie humana y su desarrollo, es, entonces, una particular combinación de lo dado con lo posible, de la regularidad con el cambio, de la imitación con la creatividad. La educación que se centre en una sola de esas polaridades está condenada al fracaso.

 

 

Acerca de Roberto Lerner

Soy psicólogo y aunque me preparé para pasar la vida en algún instituto de investigación, terminé siendo una suerte de potpurrí de la psicología: profesor universitario con algunos trabajos académicos, maestro de escuela recalcitrante, psicoterapeuta de niños y adolescentes, especialista en el campo de la intervención en crisis, consultor en recursos humanos, columnista semanal en dos diarios de circulación nacional, conferencista. En fin, sin duda versátil, curioso aunque no sistemático, hiperactivo, lector voraz y con una vocación marcada por la difusión de la ciencia, la popularización de datos e ideas, el establecimiento de puentes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

 
  • @2014 Fundacion Telefónica