DE INTERÉS

  • 15 / 12 / 2016
Fuente: pekelandia

¿Por dónde empezar a enseñar la lectoescritura?

Artículo publicado por la Lic. en Educación Mariela Andrade Figueroa. Madre y acompañante de procesos de crianza y educación de niños y niñas. Integrante del colectivo MARES y de pedagogías-crianza respetuosas de la infancia del Minedu.
Fuente: blogspot

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Seguramente nos hicimos esta pregunta en algún momento, incluso cuando los niños y niñas estaban en edades muy tempranas. Al respecto, siento que en el pasado como en la actualidad muchas personas están muy preocupadas e incluso apresuradas porque los niños y niñas aprendan a leer y escribir y cuanto antes mejor. ¿Por qué de esta prisa? ¿Quizás tenemos cierto miedo o temor de que no aprendan a leer o escribir en el momento esperado y que no estén al ritmo de los otros?
Consideremos que en todos los niños y niñas habita la necesidad de comunicarse y la lectoescritura es solo uno de los medios para alcanzar ese fin. Cuando los niños y niñas sientan la necesidad de comunicarse de esa forma, empezarán a aprenderlo. Cabe señalar que incluso desde antes del nacimiento los niños y la niñas se comunican pero a través de otros medios.
Tener una actitud respetuosa frente al inicio de la lectura y escritura podría marcar la diferencia, es decir, sin imponerles y más bien observando de manera cercana y muy atenta a los niños y niñas y cuando muestran interés por leer y escribir, o solo leer o escribir. Considerar que este inicio está íntimamente conectado con la riqueza de experiencias a la que está inmerso el niño y la niña, pero también se vincula con el ampliar los horizontes de la exploración libre y espontánea de la lectura y escritura, así por ejemplo, jugar a producir sus propios códigos escritos y luego pasar a los códigos convencionales propios de la escritura formal.
Finalmente, recordemos que los niños y niñas deben contar con recursos y materiales para leer y escribir, pero también vivir en un entorno en el que se valore la lectura y escritura, que no sólo se relaciona con valorar la adquisición de una competencia, sino con nuestra disposición a “escuchar” lo que nos leen, nos cuentan, nos comunican, y también “presenciar” lo que nos muestran en su proceso y experiencia con la lectoescritura, al que no debemos juzgar ni comparar, sino más bien respetar, apreciar y alentar.

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