Desafíos de la educación en el Siglo XXI

POLITICAS

Los desafíos de evaluar el desempeño de los profesores

Los desafíos de evaluar el desempeño de los profesores

En el marco del reciente conflicto magisterial, la evaluación del desempeño laboral del docente se ha convertido en el tema de mayor preocupación y decisivo para levantar la huelga. Previamente el gobierno ya había aceptado el aumento salarial a partir de noviembre del presente año.

Frente a la evaluación del desempeño hay dos posiciones. La del gobierno y de la población en general que están de acuerdo en que los maestros sean evaluados periódicamente en su desempeño y que, luego de tres oportunidades de evaluación, previa capacitación a la realización de cada una de ellas, si el maestro es desaprobado tendría que salir de la carrera pública magisterial. La otra posición es la del sindicato, avalada por un sector de los maestros, que señala aceptar la evaluación pero con reparos al procedimiento e instrumentos de evaluación.

En la opinión de los maestros que se oponen a los procedimientos e instrumentos de evaluación influye la experiencia de los concursos de contrato, nombramiento, promoción y ascenso de escala realizados en los últimos años. El porcentaje de desaprobados ha sido alto; a punto tal que muchas veces no han podido cubrirse las plazas concursadas.

Otro asunto que preocupa a los docentes es quién los evaluará. Según el Ministerio de Educación habrá en cada institución educativa una comisión evaluadora presidida por el Director, un docente de la escuela y un docente de otra institución educativa. La desconfianza está en que habría el riesgo que la evaluación no sea justa; que en la apreciación  que realice la comisión entren en juego consideraciones de simpatía-antipatía; favoritismo u otra actitud que altere la transparencia del proceso.

Finalmente hay preocupación respecto de los instrumentos que serán utilizados en la primera experiencia de evaluación del desempeño en la que participarán alrededor de 5,500 docentes de educación inicial. Son cuatro instrumentos: las rubricas de observación de clases, la encuesta de opinión de los padres de familia, las pautas de evaluación del espacio y materiales, y las pautas de valoración de responsabilidad y compromiso del docente. Los instrumentos podrán variar en el futuro en función del nivel de enseñanza evaluado.

En el conflicto generado entre las autoridades de gobierno y los maestros por la evaluación del desempeño hay algunas situaciones a tener en cuenta. La primera es que en la mayoría de países del mundo donde se ha instaurado o se ha querido aplicar hubo fuerte oposición de los maestros. Por lo tanto se requiere una estrategia muy cuidadosamente diseñada para disminuir al máximo el nivel de resistencias. En el caso peruano hubo mucha falta de comunicación de parte del Ministerio de Educación respecto de los alcances, procedimientos, instrumentos y sobre todo finalidades de la evaluación del desempeño.

Una segunda cuestión a tener en cuenta se relaciona con la cantidad de indicadores de evaluación y la forma como se realiza la evaluación propiamente dicha. La queja de los maestros es que las rúbricas son complicadas y que podrían simplificarse. Además, se preguntan si en una hora es posible evaluar el desempeño del profesor en el aula.

Hay quienes opinan que el procedimiento debería revisarse. La simplificación es aconsejable porque a medida que los maestros se sometan a la evaluación irán ganando confianza. Después se puede avanzar en la aplicación de procedimientos más complejos. También ha surgido la sugerencia de especialistas como León Trahtemberg, en el sentido que la evaluación en el aula debe verse como un proceso permanente, no circunscrito a ver el trabajo del docente en una hora. Para esa hora seguramente los docentes se prepararán a conciencia; sin embargo, hay condicionantes que juegan en el trabajo del docente que a veces no son fáciles de manejar; por ejemplo, el nerviosismo al sentirse vistos y evaluados. Si la evaluación es permanente, la responsabilidad de la evaluación caería en el director, subdirector o coordinador de área los que deberían disponer de orientaciones muy simples de apreciación.

Lo que queda claro es que la evaluación del desempeño no debe ser una evaluación de conocimientos sino de las buenas prácticas; es decir, de cómo se desenvuelve el profesor para que sus estudiantes adquieran los aprendizajes que necesitan, así como para apoyar el desarrollo de la institución en la que trabaja.

No será un tema fácil de resolver. En juego está que el mérito sea un principio básico de la carrera docente. No se debe renunciar al mismo.

Habrá que hacer mayores esfuerzos para que la evaluación del desempeño se introduzca como parte de la cultura de trabajo del docente. El diálogo entre autoridades y docentes resultará fundamental. Ojalá se produzca.

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Autor del blog Equipo Educared